Todos los animales, plantas y hongos de la Tierra se remontan a un ancestro común: los asgardianos

Publicado el: 1 de febrero de 2026 a las 08:02
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Microorganismo del grupo Asgard, posible ancestro común de animales, plantas y hongos.

Desde los humanos hasta las praderas marinas, pasando por hongos, insectos y corales. Todos, según un estudio reciente, apuntan a un mismo origen microbiano escondido bajo el fondo del mar. Un trabajo internacional publicado en 2023 en la revista científica Nature sitúa el ancestro común de toda la vida compleja en un grupo de arqueas llamado Asgard y, dentro de él, en un linaje concreto conocido como Hodarchaeales.

A primera vista suena a chiste friki, con nombres sacados de la mitología nórdica. Pero la pregunta de fondo es muy sencilla, casi de patio de colegio. ¿De dónde salieron esas células con núcleo que forman nuestro cuerpo, los árboles del parque o el pan con moho que a veces encontramos en la cocina?



En biología, esas células se llaman eucariotas. Se diferencian de bacterias y de muchas arqueas porque guardan su ADN en un núcleo y tienen orgánulos internos, como las mitocondrias, que funcionan como pequeñas centrales energéticas. Las estimaciones actuales sitúan el origen de los eucariotas entre unos mil seiscientos y dos mil doscientos millones de años atrás, bastante tarde si pensamos que la vida microbiana ya llevaba miles de millones de años en marcha.

Desde hace tiempo, muchos equipos sospechaban que los eucariotas proceden de una rama concreta de las arqueas, microbios que suelen prosperar en ambientes extremos. La lupa se ha ido centrando en las llamadas arqueas de Asgard, un supergrupo cuyos miembros se han encontrado enterrados en sedimentos marinos profundos y en fuentes termales repartidas por todo el planeta.



El nuevo trabajo, en el que participa la Universidad de Texas en Austin junto a centros europeos y asiáticos, analizó los genomas de cientos de microbios arqueanos y reconstruyó sus árboles genealógicos comparando conjuntos de genes muy conservados. Al hacerlo, los autores ven que los eucariotas forman una rama dentro de Asgard y aparecen como grupo hermano de un orden recién descrito, Hodarchaeales, abreviado Hods, identificado en sedimentos marinos del fondo oceánico.

Brett Baker, uno de los investigadores implicados, lo resume así en el comunicado de su universidad. “Para mí, lo más emocionante es que estamos empezando a ver la transición de lo que los biólogos consideran una arquea a este organismo, Hodarchaeales, que se asemeja más a un eucariota”. Y remata con otra idea clave, “en otras palabras, estos Hods son nuestro grupo hermano en el mundo de las arqueas”. No es solo una metáfora bonita, es una forma sencilla de explicar un resultado estadístico complejo.

Esa cercanía evolutiva ha dado pie a una frase que se repite en charlas y entrevistas. “Sigo bromeando en mis charlas con que ‘todos somos asgardianos’”, comenta Baker. Detrás de la broma hay una imagen potente, cada animal, planta o hongo sería una rama relativamente reciente de un viejo tronco microbiano que se hunde en el barro del océano primitivo.

La investigadora Valerie De Anda utiliza otra comparación muy gráfica para describir el enfoque del estudio. “Imagine una máquina del tiempo, no para explorar el reino de los dinosaurios o las civilizaciones antiguas, sino para adentrarse en las posibles reacciones metabólicas que podrían haber desencadenado el inicio de la vida compleja”. En lugar de fósiles o herramientas, el equipo trabaja con planos genéticos de microbios actuales para reconstruir su pasado.

el origen de los organismos | Vídeo: Schmidt Ocean

Los análisis apuntan a que el ancestro común de las arqueas de Asgard vivía en ambientes calientes del subsuelo marino y obtenía energía a partir de reacciones químicas con CO₂ y otros compuestos presentes en los sedimentos. La rama que acabaría dando lugar a los eucariotas habría pasado después a condiciones más templadas y habría adoptado un metabolismo más parecido al nuestro, basado en consumir carbono orgánico. En el fondo, ese cambio de estilo de vida está en la base de las cadenas tróficas que hoy sostienen bosques, praderas marinas y suelos fértiles.

Otro detalle importante es que los genomas de las arqueas de Asgard muestran muchas duplicaciones de genes. En los eucariotas, ese tipo de duplicaciones suele abrir la puerta a nuevas funciones y a un aumento de la complejidad celular, algo que ha sido clave para que existan organismos multicelulares y ecosistemas tan variados como los que conocemos. Los autores señalan que todavía no se sabe qué nuevas funciones concretas surgieron en Asgard, pero el patrón encaja con la idea de que allí se sembraron varias de las innovaciones que más tarde aprovecharía la vida compleja.

No todo está cerrado. Otros estudios recientes siguen refinando la posición exacta de los eucariotas dentro de Asgard y comparan distintos modelos para reconstruir ese árbol profundo de la vida. Aun así, en buena parte de la literatura científica se mantiene la idea de fondo, los eucariotas se incrustan dentro de las arqueas de Asgard y Hodarchaeales aparece como uno de los candidatos más sólidos a pariente cercano de nuestro ancestro común.

Más allá de los nombres exóticos, este trabajo recuerda algo muy sencillo. La vida compleja que vemos y disfrutamos cada día, desde un paseo por un bosque hasta un plato de setas o una pradera de posidonia en el Mediterráneo, depende de procesos microbianos que empezaron hace más de dos mil millones de años en el fondo del mar y que siguen activos hoy en los sedimentos y manantiales calientes del planeta. Cuidar esos ecosistemas invisibles, que reciclan carbono y nutrientes de forma silenciosa, también es una forma de cuidar todo lo demás.

El estudio científico que describe este posible ancestro común de los organismos complejos, liderado entre otros por Laura Eme, Thijs Ettema y Brett Baker, se ha publicado en la revista Nature.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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