En las noches recientes, vecinos de CABA y el AMBA reportaron la aparición masiva de insectos grandes en balcones, terrazas, veredas y hasta adentro de casas. La escena impacta porque no es un “bicho” urbano típico y, cuando aparece junto a luces o pegado a un vidrio, parece salido de otro ambiente.
Qué insectos son en realidad
Aunque mucha gente los llama “cucarachas de agua”, no son cucarachas. Se trata de chinches acuáticas gigantes (familia Belostomatidae), depredadores de agua dulce que viven en lagunas, esteros, arroyos y estanques. Su cuerpo suele ser aplanado y robusto, con patas delanteras adaptadas para sujetar presas, y hay especies americanas que pueden rondar los 10 a 11 centímetros (en algunos casos más).
Por qué “saltaron” del agua a la ciudad
El punto clave es que estos insectos vuelan y, cuando se combinan calor, humedad y cambios bruscos asociados a tormentas (incluida la baja presión), su comportamiento se altera. En ese contexto pueden dispersarse más, salir de sus cuerpos de agua y terminar desviándose hacia zonas iluminadas. En una ciudad con mucha luz artificial nocturna, balcones y ventanales funcionan como “imanes” y trampas de aterrizaje.
Qué riesgos representan (y cuáles no)
No hay evidencia de que sean un riesgo sanitario como plaga doméstica (no viven ni se reproducen en interiores como cucarachas urbanas). El principal problema es el contacto directo. Pueden morder o picar si se las manipula o se sienten amenazadas, con dolor local, y como con cualquier lesión en piel existe el riesgo de irritación o infección si se rasca o se contamina la zona.
¿Qué hacer si aparecen en tu balcón o dentro de casa?
- Evitá agarrarlas con la mano (sobre todo si hay chicos o mascotas cerca).
- Usá un recipiente, una escoba o una pala para guiarlas hacia afuera (idealmente hacia una zona con vegetación y lejos de luces fuertes).
- Si entraron por una ventana, bajá la intensidad de luz interior y abrí una salida hacia un lugar oscuro para que se orienten.
- Si hay mordedura o picadura, lavá con agua y jabón y observá la zona. Consultá si aparece enrojecimiento intenso, fiebre, hinchazón que progresa o dificultad para respirar.
Un fenómeno llamativo, pero generalmente transitorio
Los especialistas lo describen como un episodio puntual ligado al clima y a la atracción por luces, más que como una “plaga instalada”. La mayoría termina muriendo fuera de su hábitat o regresando cuando cambian las condiciones.



















