En la cueva de Kalkberg (Bad Segeberg), al norte de Alemania, cámaras de infrarrojo registraron un comportamiento que hasta ahora era más una conjetura que un hecho documentado. Ratas pardas (Rattus norvegicus) interceptaron murciélagos en pleno vuelo justo en el punto más crítico de su rutina nocturna, la entrada del refugio..
La relevancia no está solo en lo “impactante” del video, sino en lo que revela sobre cómo las ciudades reordenan las reglas entre especies. Un depredador oportunista aprovechó un punto de paso predecible y, según el estudio, llegó incluso a capturar murciélagos en el aire en condiciones de oscuridad total.
Cómo se detectó el comportamiento
El equipo instaló vigilancia con video infrarrojo y apoyo de imagen térmica en dos grandes refugios urbanos del norte alemán, con especial atención a la cueva de Segeberger Kalkberg, conocida por albergar miles de individuos, sobre todo de murciélagos del género Myotis (como Myotis nattereri y Myotis daubentonii).
El objetivo original era contar y observar vuelos durante el periodo de “swarming” (esas concentraciones de murciélagos alrededor de refugios antes de la hibernación), pero el monitoreo captó otra historia. Varias ratas usaron la zona de entrada como puesto de caza, con dos tácticas descritas por los autores, la intercepción aérea de murciélagos en vuelo y la captura de ejemplares posados o en maniobras de aterrizaje.
Los números que importan
En el registro analizado se documentaron 30 intentos de depredación y 13 capturas exitosas en el sitio de Segeberg, una tasa de éxito lo bastante alta como para preocupar en un refugio masivo.
Un cálculo citado en la cobertura científica advierte que, en un escenario extremo, una colonia de alrededor de 15 ratas podría reducir una población de 30.000 murciélagos en torno a un 7 por ciento por invierno, lo que ilustra el potencial impacto cuando el punto de ataque coincide con un flujo constante de presas.
La “tecnología” de una rata en la oscuridad
El detalle más interesante es sensorial. En vez de depender de la vista, los roedores parecen apoyarse en vibrisas (bigotes) para percibir microcambios en el aire producidos por el batido de alas, lo que les permite sincronizar el salto o el manotazo en el momento justo. Esa plasticidad conductual es precisamente lo que hace a la rata parda un invasor exitoso en entornos humanizados.
Aquí hay un giro incómodo para la conservación. No se trata de “ratas cazando” en un bosque, sino de un depredador urbano explotando infraestructuras y rutinas. De hecho, parte de la discusión pública sobre el caso señala que elementos instalados para monitoreo pudieron facilitar el acceso de las ratas a la zona de paso, un recordatorio de que investigar sin alterar el comportamiento es cada vez más difícil en fauna urbana.
Por qué preocupa a ecólogos y a salud pública
Los murciélagos son piezas clave en redes ecológicas, por ejemplo en el control de insectos, y los refugios de hibernación concentran a miles en un mismo lugar, lo que convierte cualquier presión adicional en un riesgo acumulativo.
Además está el ángulo “One Health” (una sola salud), porque la interacción estrecha y repetida entre ratas y murciélagos puede aumentar oportunidades de intercambio de patógenos entre especies. El estudio enmarca el hallazgo en ese enfoque y varias coberturas enfatizan la necesidad de vigilancia sanitaria en entornos donde fauna silvestre, animales sinantrópicos y humanos comparten espacio.
Esto no significa que el video sea “una alarma de pandemia” por sí mismo. Significa que el contacto depredador directo añade una vía biológica más a un sistema ya complejo, y que conviene medir riesgos con datos, no con miedo.
Qué medidas se están planteando
Los propios autores y comunicados asociados al trabajo apuntan a estrategias de mitigación centradas en los accesos a refugios, con control de roedores alrededor de entradas, revisión de estructuras que puedan actuar como pasarelas, y monitoreo continuo en periodos críticos como el swarming. La idea es simple, si el cuello de botella es el problema, la solución debe enfocarse en el cuello de botella.


















