El plan aprobado por Medio Ambiente para cubrir los fosfoyesos tóxicos de Huelva es ‘una tomadura de pelo’

La alternativa de cubrir los fosfoyesos con una simple capa de tierra, que ha presentado Fertiberia, no es solución para el grave problema de contaminación química y radiactiva que han generado décadas de vertidos industriales a las marismas del río Tinto.

Greenpeace considera inadmisible que el el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) haya dado la idoneidad al plan de la empresa Fertiberia para cubrir parte de las balsas de fosfoyesos junto a la ciudad de Huelva. La organización mantiene que estas medidas no articulan un verdadero plan de descontaminación de la marisma y que están pensadas únicamente para beneficiar Fertiberia (que se ahorrará cientos de millones de euros) pero no a la población de Huelva que seguirá sufriendo los efectos de la grave contaminación provocada por los fosfoyesos.

La alternativa de cubrir los fosfoyesos con una simple capa de tierra, que ha presentado Fertiberia, no es solución para el grave problema de contaminación química y radiactiva que han generado décadas de vertidos industriales a las marismas del río Tinto. El plan ha sido denunciado en múltiples ocasiones por Greenpeace y otros colectivos de Huelva ya que no contempla una verdadera descontaminación y restauración de la zona.


Greenpeace ya denunció el pasado mes de junio, a bordo del Arctic Sunrise, la “Herencia Tóxica”, que supondría aprobar a Fertiberia su plan, ya que vulnera el derecho constitucional de los onubenses de disfrutar de un medio ambiente sano. Cabe recordar que Huelva padece el caso de contaminación industrial más grave de Europa, donde a escasos 500 metros de la ciudad se acumulan más de 120 millones de toneladas de residuos industriales.

«La ministra, ahora en funciones, no puede aprobar una actuación de este calibre y más a la empresa de la que fue directiva. Es una decisión que trasciende su mandato y que implica sentenciar a Huelva a los nocivos efectos de la contaminación», ha declarado Julio Barea portavoz de Greenpeace. “Cualquier plan que se apruebe debe pasar por un consenso con la ciudad y sus gentes, además de una descontaminación real de las zonas afecta”.

La organización recuerda que la actual ministra en funciones, Isabel García Tejerina, fue directiva en Fertiberia. Este es un claro caso de puertas giratorias, en el que políticos que acaban trabajando en empresas (o trabajadores de empresas que terminan en política) han legislado o tomado decisiones que regulan dichas empresas.


Greenpeace es una organización independiente que no acepta dinero de gobiernos ni empresas para poder denunciar a todas aquellas personas o instituciones que amenazan al planeta. Solo el apoyo desinteresado de nuestros socios y socias hace posible nuestro trabajo.

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