El proceso técnico es muy sencillo. En el fondo del compostador formamos una capa de restos de poda de 10-15 centímetros de altura, favoreciendo con ello la aireación y el drenaje de los residuos acumulados.
El compostaje doméstico cobra protagonismo en el nuevo videocuento de la serie Planeta Verde, protagonizada por la Familia Trebón. Y es que Anselmo recibe un premio muy especial: un compostador, con el que podrá fabricar abono natural a partir de la descomposición biológica y controlada de la materia orgánica generada en su vivienda.
Califica el artilugio como un excelente regalo que permite contribuir, de una forma ecológica, al reciclaje de los restos orgánicos en origen. No obstante, es preciso señalar que éste no puede ubicarse en cualquier sitio, sino que debe estar en contacto directo con la tierra, para que los organismos descomponedores tengan un fácil acceso a su interior, haciéndose necesario su emplazamiento en una zona sombreada y protegida de los cambios bruscos de temperatura y humedad, y también próxima a la vivienda, sobre todo por comodidad.
MODUS OPERANDI
El proceso técnico es muy sencillo. En el fondo del compostador formamos una capa de restos de poda de 10-15 centímetros de altura, favoreciendo con ello la aireación y el drenaje de los residuos acumulados. Luego añadimos los restos orgánicos procedentes de la cocina, y a continuación se coloca otra capa de restos de poda. Y así lo haremos de forma sucesiva a fin de evitar malos olores y mejorar la calidad del producto final. No obstante, es conveniente utilizar una gran variedad de materiales y tener en cuenta que, cuanto más triturados estén, mayor será la rapidez de su descomposición y fermentación.
Pero hay que advertir que no todo es compostable, por lo que resulta preciso informarse previamente sobre los desechos que pueden y no pueden depositarse en el recipiente.
En éste, sí podemos introducir restos de comida (frutas y verduras, cáscara de huevo, arroces y pasta cocida, pan); posos de café, té e infusiones; cenizas y serrín de madera no tratada; papel, cartón, periódicos; restos de poda, raíces, hojas césped y material del jardín desmenuzados; restos de cosecha de la huerta, sin pesticidas o fitosanitarios; estiércol de animales herbívoros; polvo y pelusa del aspirador; fibras naturales, pelos, pedazos de telas naturales, plumas.
Pero no podemos depositar aceites vegetales y minerales; restos de plantas enfermas o con pesticidas, insecticidas, etc; madera tratada con pinturas, barnices, etc; productos lácteos; pescado o carne; hojas de pino o eucalipto; excrementos humanos o de animales domésticos carnívoros (perros, gatos); medicamentos; pañales desechables; papel de color brillante, impreso con tinta de color o plastificado; objetos duros, piedras, vidrio, metal, plástico, tetrabrik, baterías, ….
Es importante que la mezcla cuente con una humedad, temperatura y oxigenación óptimas. No debe estar mojada, ya que esta circunstancia provocaría su putrefacción. La temperatura debe figurar en el entorno de los 50-60ºC, haciéndose necesaria la presencia de oxígeno, por lo que en ocasiones resulta conveniente remover la mezcla para airearla.
Siguiendo estos pasos, obtendremos un magnífico compost que, a buen seguro, cumplirá con todos los requisitos contemplados por la normativa vigente, pudiendo ser aplicado al suelo con absolutas garantías y sin restricciones.
Enlace para descargar el ecocuento: https://vimeo.com/161743148


















