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jueves, febrero 2, 2023

Alertan de la presencia y distribución de plaguicidas en sedimentos marinos del Mar Menor

El estudio concluye que la mayor entrada de plaguicidas a la laguna (39 kg en total a través de la Rambla de El Albujón) se produjo en esos episodios de fuertes lluvias. Detectándose 13 plaguicidas en el sedimento marino en 2009 y 19 durante 2010.

Óscar Alcaraz Perona, ingeniero técnico agrícola y ambientólogo e integrante del grupo de coordinación de la plataforma ciudadana Pacto por el Mar Menor, ha alertado de la presencia y distribución de plaguicidas en sedimentos marinos superficiales del Mar Menor.

R. Moreno-González y V.M. León, investigadores del Centro Oceanográfico de Murcia (Instituto Español de Oceanografía), publicaron en ‘EnvironmentalScience and Pollution Research’ en enero de 2017, un estudio sobre la presencia y distribución espacial y estacional de plaguicidas en los sedimentos marinos superficiales del Mar Menor durante los años 2009 y 2010, así como la influencia de dos episodios de fuertes lluvias que se produjeron en esos años.

El estudio concluye que la mayor entrada de plaguicidas a la laguna (39 kg en total a través de la Rambla de El Albujón) se produjo en esos episodios de fuertes lluvias. Detectándose 13 plaguicidas en el sedimento marino en 2009 y 19 durante 2010.

En cuanto a las sustancias químicas detectadas con niveles más altos destacan la terbutilazina, un herbicida muy persistente y contaminante para el control de malas hierbas, incluido en la lista negra de ISTAS* por ser disruptor endocrino y sensibilizante.

Esta sustancia tiene prohibido su uso como desinfectante en salud pública y privada (Decisión 2008/809/CE) y fue prohibido temporalmente por el Gobierno de España durante un episodio de contaminación de aguas para el consumo humano en Córdoba. La Junta de Andalucía lleva solicitando su prohibición total desde el año 2002.

Las entradas al Mar Menor de terbutilazina pueden producirse principalmente a través del canal de drenaje de las Salinas de San Pedro, a la altura del Molino de Quintín, probablemente debido al uso del herbicida en el propio canal para el control de cañas; en la desembocadura de la rambla de El Albujón y Miranda (uso en agricultura);

la desembocadura rambla de La Maraña en Los Alcázares (uso en agricultura); y en la Playa de la Hita (uso del herbicida para el control de cañas).

Otra de las sustancia es el clorpirifos, un insecticida organofosforado muy tóxico, tanto para la salud humana como para organismos acuáticos. Las concentraciones observadas en el estudio han superado el estándar de calidad medioambiental.

Está incluido en la lista negra de ISTAS por ser disruptor endocrino, neurotóxico, tóxico, persistente y bioacumulativo, puede provocar a largo plazo efectos negativos en el medio ambiente acuático. Además, está prohibido como biocida (Decisión 2007/565/CE).

Las entradas al Mar Menor de clorpirifos pueden producirse por la Rambla Albujón y Miranda (uso en agricultura); y la Rambla de la Carrasquilla (uso en agricultura).

La tercera sustancia, el tributilfosfato, es un aditivo utilizado en motores de aviación y como disolvente. Está incluido en la lista negra de ISTAS por ser neurotóxico y se encuentra bajo evaluación por riesgos para la salud en la lista CORAP de la UE.

Las entradas al Mar Menor de tributilfosfato se produce principalmente a través de la Rambla de La Maraña (Los Alcázares), probablemente por el uso de esta sustancia en actividades industriales, militares o de aviación.

Y es que, las principales entradas de estos contaminantes a la laguna se producen a través de la escorrentía superficial, aguas subterráneas y por deposición atmosférica. Por tanto, un control en origen de los plaguicidas es fundamental para evitar su llegada al Mar Menor.

«Es muy importante controlar no sólo las concentraciones de estas sustancias, sino la combinación del cóctel químico generado con sinergias impredecibles para el ecosistema acuático y la salud humana», alertan.

Los suelos desprovistos de cobertura vegetal natural, tan presentes en el Campo de Cartagena, favorecen la lixiviación de los plaguicidas y su arrastre por escorrentía superficial al Mar Menor. El clorpirifos, por ejemplo, se adhiere muy bien a las partículas de suelo donde se fija, así que es vital evitar la entrada de tierras y sedimentos de arrastre al Mar Menor.

Es fundamental por tanto, según ha defendido siempre la plataforma Pacto por el Mar Menor, la revegetación rural mediante setos y evitar la erosión de sedimentos y materia orgánica con un adecuado plan de prevención de avenidas.

Asimismo, la prohibición del uso de clorpirifos y terbutilazina y otros plaguicidas en carrizales y/o parques periféricos del Mar Menor y en el Campo de Cartagena se hace necesaria, a través de un marco legislativo con el fin de evitar su llegada tanto por lixiviación a aguas subterráneas como por arrastre en las escorrentías.

Por otro lado, el control de escorrentías urbanas, sobre todo en zonas industriales y/o militares (aviación) debería ser más estricto, con el fin de evitar la llegada de sustancias químicas como el tributilfosfato a las aguas del Mar Menor.

ep

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