Con el objetivo de conseguir mares más limpios, así como una navegación más segura, el pasado mes de febrero los países miembros de la FAO llegaron a un acuerdo de borrador de directrices voluntarias sobre el marcado de las artes de pesca, confiando en que cuenten con el apoyo del Comité de Pesca de la FAO (COFI) en una reunión que previsiblemente se celebrará el próximo mes de julio.
Conformadas en su mayor parte por plástico, cuando se abandonan, se pierden por circunstancias incontrolables tales como tormentas o accidentes, o se descartan en el mar, las redes de pesca se convierten en un residuo de gran magnitud.
De hecho, de los 8 millones de toneladas de basura plástica que cada año acaban en el mar, se calcula que el 10% proviene del sector pesquero, estimando en 640.000 las toneladas de aparejos de pesca.
La pretensión es que las nuevas directrices contribuyan a desarrollar sistemas efectivos para marcar estos aparejos y que puedan rastrearse hasta llegar a su propietario original. De esta forma se reducirían los desechos marinos y, por tanto, los niveles de contaminación en los océanos, que están afectando de forma preocupante a los ecosistemas y la propia seguridad de la navegación.
No en vano, estudios recientes en Corea del Sur aluden a casos de hélices de barcos que se enredan en artes de pesca abandonadas ocasionando graves accidentes.
Otra de las consecuencias es que continúan realizando la denominada “pesca fantasma”, atrapando a poblaciones de peces y otros organismos, con la particularidad de que, transcurrido un tiempo, estas redes pueden descomponerse en partículas más pequeñas difíciles de detectar a simple vista y que acaban afectando a los peces e incluso introducirse en la cadena alimentaria humana.

Además de todo ello, estas nuevas directrices permitirán a las autoridades locales vigilar cómo se utilizan las artes de pesca en sus aguas y quién las está usando, configurándose así como una herramienta eficaz para hacer frente a la pesca ilegal.
Limitaciones
No obstante, los países reconocen que hacer que estas directrices funcionen para la pesca a pequeña escala requerirá de elementos de apoyo, toda vez que los puertos de muchos países no cuentan con instalaciones adecuadas para deshacerse de las artes de pesca y, en los que sí existen, no son gratuitas y, por tanto, no están al alcance de los pescadores a pequeña escala.
Es cierto que tecnologías tales como boyas satélite o receptores de GPS, permiten detectar aparejos perdidos, pero eliminarlos en condiciones adecuadas puede tener un coste excesivamente elevado para la mayor parte de los pescadores artesanales.
Fuente: Sogama


















