Según los últimos datos disponibles, en México se consumen cada año 9.000 millones de envases PET. De este total, alrededor de 900 millones acaban arrojados en la naturaleza sin control, llegando a las vías públicas, bosques, playas y ríos.
La Universidad Politécnica de Amozoc (UPAM-México) ha desarrollado un proyecto para crear adoquines o losetas a partir de botellas de PET reciclado. La iniciativa surgió ante el consumo desmedido de estos envases y los problemas de contaminación asociados a los mismos cuando no se gestionan correctamente y acaban vertidos en el entorno.
Y es que, según los últimos datos disponibles, en México se consumen cada año 9.000 millones de envases PET. De este total, alrededor de 900 millones acaban arrojados en la naturaleza sin control, llegando a las vías públicas, bosques, playas y ríos.
Ante esta situación, la UPAM decidió llevar a cabo una iniciativa que contempló la recogida de botellas PET en la propia Universidad para su posterior reciclaje y transformación.
En declaraciones a la Agencia Informativa Conacyt, el subdirector académico, Juan Antonio Zamora Rodríguez, explicó que, a partir de estos envases han fabricado una pieza resistente con una duración aproximada de 20 años, aún en condiciones adversas de intemperie y esfuerzos mecánicos, si bien advirtió que, si el PET reciclado se combinase con PET puro y otros aditivos, la vida útil de los adoquines resultantes sería mayor.
En este sentido, manifestó que, al ser un polímero, tiene una larga duración, toda vez que no se desintegra fácilmente en el medio ambiente.
El molde diseñado por la Universidad tiene una estructura específica en forma de hexágono, con soportes transversales para reforzarlos y evitar que se quiebre al utilizarlo como piso de tránsito ligero.

La intención es que el producto resultante pueda ser usado en los pasillos de la propia Universidad y, posteriormente, en banquetas del campus, abriendo la puerta a una posible actividad empresarial en el ámbito de la construcción.
Tras recoger las botellas PET, los alumnos retiraron las etiquetas y elementos accesorios. Acto seguido fueron trituradas hasta convertirse en piezas en forma de hojuelas de un centímetro de longitud, que son dispuestas en la tolva de la máquina de inyección de plástico, programada a temperaturas específicas para fundir el PET e inyectarlo al molde.
Con tres botellas de PET de dos litros se hace una pieza hexagonal de cinco centímetros de apotema, encontrándose igualmente en fase de desarrollo la manufactura de teja mediante el mismo proceso de reciclaje para cubrir techos y otros materiales de construcción.



















