Los plásticos invaden nuestra vida. Es muy difícil tener una vida más o menos «normal» sin ellos. Vayas donde vayas aparecerán.
Hay muchas alternativas a los plásticos químicos, pero el ciudadano se ve solo en la lucha contra Goliath.
El número de enero-febrero-marzo de The Ecologist es un monográfico dedicado a los plásticos.
Los diferentes artículos, entrevistas y reportajes analizan de qué manera los plásticos nos van matando poco a poco de diferentes maneras.
¿Por qué motivo, a pesar de que conocemos a la perfección las infinitas repercusiones negativas que tienen los plásticos en el medio ambiente, se siguen produciendo y continúan invadiendo nuestra cotidianeidad?
La verdadera razón tiene que ver con el afán de lucro, la corrupción de los legisladores y el poder de los lobbies químicos.
Si no, no se entiende. Más aún cuando hay, hoy por hoy, soluciones tecnológicas y de diversos tipos al problema de los plásticos convencionales. Pero no se actúa en el sentido necesario.
Lo peor de todo es que estamos vendidos a los plásticos no reciclables de un solo uso. Este es el peor d elos males.
Pero hay otros que tampoco se quedan cortos. Y, por si fuera poco, los bioplásticos no son ninguna panacea y no son tan degradables como parece.
Dejemos de contribuir al mar de plásticos que nos acecha por todas partes.
Mientras los políticos se ponen las pilas, si es que eso llega algún día, compremos sin plásticos por más que es casi imposible no hacerlo. Premiemos con nuestro consumo a aquellos que utilizan ya bioplásticos compostables de verdad.
Consumamos a granel todo lo que podamos. Utilicemos los capazos de toda la vida y las bolsas de papel. Y ojo con comer según qué productos. Los plásticos han entrado en la cadena trófica…
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Fuente: Vida Sana



















