Greenpeace recuerda que 8.099 municipios no han solicitado el cementerio nuclear

Según la organización ecologista, el reducido número de candidatos demuestra el fracaso del proceso iniciado por el Ministerio de Industria, que dirige Miguel Sebastián, que había pronosticado una carrera de los ayuntamientos por ser el elegido. Greenpeace considera inaceptable que el ministerio afirme que el proceso ha seguido un “desarrollo transparente y democrático” e incide en que se ha caracterizado por la falta de transparencia, la ausencia de mecanismos participativos y la ausencia de información veraz al público y a los municipios.

Por el contrario, lo que ha quedado claro en las últimas semanas ha sido el rotundo rechazo social que el cementerio nuclear ha suscitado y la ausencia total de consenso territorial y político al respecto.

“No se han visto las bofetadas que pronosticaba Miguel Sebastián, a pesar de la intensa campaña del Ministerio de Industria y de ENRESA enseñando el talonario para tentar a los alcaldes con grandes sumas de dinero público y promesas de desarrollo y prosperidad al municipio que albergase el cementerio nuclear”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.

Greenpeace estima que el Ministerio de Industria ha decidido ignorar la opinión social y prescindir de la participación de los agentes sociales. Ejemplo de ello es que no le da importancia a si los consistorios que se han propuesto han tenido en cuenta la opinión de sus vecinos, la de los pueblos de su entorno o la de su comunidad autónoma, como mínimo.

Cómo se han decidido las candidaturas
Santiuste de San Juan Bautista, Segovia. (649 habitantes) Aunque aparece en la lista publicada por el Ministerio de Industria, retiraron la candidatura por la presión de sus propios habitantes y de los pueblos vecinos. Como en casi todos los casos, la decisión se tomó por sorpresa, convocando urgentemente con escaso tiempo de antelación un pleno extraordinario para ese mismo día, el viernes 29 de enero, a las 15h, es decir, justo unas horas antes de que acabase el plazo de presentación. Sin haber dado previamente ni la más mínima información a sus vecinos y a los de los pueblos del entorno sobre lo que estaban planeando.

De forma muy similar actuaron las corporaciones municipales de Albalá (Cáceres; unos 800 habitantes), Zarra (Valencia, 551 hab.), Santervás de Campos (Valladolid, 137 hab.), Melgar de Arriba (Valladolid, 224 hab.), Villar del Pozo (Ciudad Real, 110 hab.) y Congosto de Valdavía (Palencia, 210 hab.) (en este último el Pleno se celebró el día anterior) a la hora de aprobar presentar sus candidaturas.

Villar de Cañas, Cuenca. Del mismo modo, la corporación votó a favor de la candidatura al cementerio nuclear el viernes 22 de enero en un pleno celebrado por la noche con la asistencia de un solo vecino pero también aparece en la lista provisional.

Greenpeace denuncia que esa actuación furtiva es la estrategia propiciada por ENRESA. Según reconoció públicamente la alcaldesa de Bernuy de Porreros (Segovia), ENRESA les había sugerido que primero aprobasen en Pleno la candidatura y que luego informaran a la ciudadanía de la decisión tomada. La corporación de ese municipio había pensado en presentar su candidatura pero se retractó tras ver la inmensa oposición de sus vecinos en el acto informativo que convocó el pasado domingo 24 de enero,

Sólo en Torrubia de Soria (79 habitantes censados) pudieron pronunciarse los vecinos ya que este municipio funciona en régimen de Concejo abierto, si bien el Pleno se hizo el jueves 28 de enero, a tan sólo un día de finalizar el plazo de Industria, y sin que hubiera una verdadera campaña informativa sobre el tema.  

Finalmente, las candidaturas de Yebra (Guadalajara, 567 hab.) y Ascó (Tarragona, 1.600 hab.) estaban previamente pactadas entre el Ministerio de industria y la Asociación de Municipios en Áreas con Centrales Nucleares (AMAC).

Greenpeace critica la campaña de desinformación que ENRESA y el Ministerio de Industria han llevado a cabo con el fin de promocionar el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos de alta actividad.

Además de minimizar los riesgos del ATC, estos organismos han obviado deliberadamente informar sobre la verdadera naturaleza del denominado “Centro Tecnológico Asociado” al ATC, en realidad una instalación experimental nuclear para investigar con técnicas de transmutación nuclear. Implicaría tener que construir y albergar un reactor nuclear experimental, instalaciones para el reprocesamiento y elaboración de elementos combustibles nucleares para ese reactor, con los riesgos de accidentes nucleares y escapes de radiactividad inherentes a su funcionamiento, y generación de nuevos residuos.

Por otro lado, la manipulación y almacenaje de los elementos altamente radiactivos que se ubicarían en el interior del ATC generarán situaciones con riesgo potencial de provocar un accidente radiactivo, a los que hay que sumar los riesgos derivados de los transportes de esos residuos radiactivos desde las centrales nucleares al ATC.

 

Greenpeace

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