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jueves, febrero 9, 2023

Activistas de Greenpeace sustituyen el logo de BP en su sede de Madrid por uno “teñido” de petróleo

Esta mañana, activistas de Greenpeace han sustituido el logo verde y amarillo de la petrolera británica BP en su sede de Alcobendas (Madrid), por otro más acorde a su verdadera política ambiental, con los colores marrón y negro, en referencia al crudo que su plataforma petrolífera Deepwater Horizon está vertiendo en el golfo de México.
Varios escaladores han desplegado el nuevo logotipo en una de las fachadas del edificio en el que BP tiene sus oficinas con el lema: “basta de petróleo”, mientras que otro grupo de activistas que portaban pancartas con el mismo mensaje se han situado frente a la entrada principal del inmueble.

A pesar de la imagen verde que quiere transmitir BP, no sólo ha demostrado su irresponsabilidad en uno de los peores vertidos de petróleo al mar de la historia, sino que no parece que vaya a revisar su política para que hechos así no vuelvan a suceder. “BP , al igual que el resto del sector, sigue apostando de forma decidida por mantener la dependencia que tiene nuestra sociedad del petróleo, aunque para ello exponga al medio ambiente a situaciones cada vez más peligrosas”, ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace.

BP ha dejado ya claro cuáles son sus prioridades: a lo largo de este año, la empresa tiene pensado invertir 19 veces más en energías sucias que en renovables, y además, en este último sector ha centrado sus inversiones en “biocombustibles” insostenibles. Es más, en los últimos dos años, BP ha abandonado las únicas dos plantas de su negocio de energía solar en España, uno de los países con mayor potencial de energías renovables de Europa (1).

Greenpeace pide al Gobierno español que aprenda la lección del vertido del Golfo de México y del Prestige y que, en consecuencia, elimine toda subvención a los combustibles fósiles y garantice un marco seguro para las inversiones en ahorro, eficiencia y renovables.

“Las subvenciones que los gobiernos conceden a las petroleras acaban financiando el cambio climático y los desastres ecológicos. Detrás de cada pozo petrolífero, de cada barco que transporte crudo, puede haber otro Deepwater Horizon u otro Prestige. Necesitamos una revolución energética que nos libere de la dependencia del petróleo”, ha apuntado Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Transporte de Greenpeace.

El 87% del petróleo que se consume en España va destinado al sector del transporte. Greenpeace ha demostrado que con una revolución energética (2) en este sector, la UE 27 podría reducir para 2050 un 60% el gasto energético del transporte con respecto a las previsiones actuales para ese año. Esto sería posible gracias a la introducción de vehículos altamente eficientes, mediante el incremento del transporte de mercancías por ferrocarril y por cambios en los patrones de comportamiento relacionados con la movilidad junto con un cambio significativo a la electrificación con renovables de los vehículos.

Para evitar catástrofes ambientales similares en España, Greenpeace pide que:

    * Las compañías petroleras dejen de perseguir a las últimas gotas de petróleo en los rincones más alejados del mundo así como que abandonen los recursos petrolíferos no convencionales en el Ártico y las arenas bituminosas.
    * El Gobierno apruebe una moratoria a las prospecciones para nuevos pozos de petróleo en España y para las plataformas operativas.
    * Se ponga fin a los subsidios a los combustibles fósiles y no gaste dinero de los impuestos en la financiación de los desastres provocados por el petróleo, incluido el cambio climático.
    * Se libere a la economía de la dependencia del petróleo gracias a la reducción de la demanda energética y el fomento de las energías renovables

 

Greenpeace

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