La pretensión es poner a prueba los conocimientos que los escolares gallegos de edades comprendidas entre los 6 y los 12 años tienen sobre la gestión y tratamiento de los residuos, al tiempo que se les conciencia sobre la necesidad de poner en práctica el principio de las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar). Dada su dimensión lúdica, se considera que, con este formato, los pequeños podrán interiorizar las buenas prácticas ambientales con las que permitir la posterior transformación de los desechos en recursos de utilidad. Se proclamará ganador el equipo que llegue a la meta tras superar un circuito de pruebas en las que, en un período limitado de tiempo, tendrá que dar buena cuenta de sus conocimientos, pero también de sus habilidades y destrezas en la mímica, el dibujo y la agilidad mental.
Tras el éxito alcanzado por el juego gigante de los residuos de la Sociedade Galega do Medio Ambiente, que circuló el pasado curso académico por varios colegios y localidades gallegas, la Consellería de Medio Ambiente y Ecoembes han decidido lanzar conjuntamente, con el apoyo de Sogama, el denominado “Juego del Reciclaje”, una iniciativa educativa con la que se pretende poner a prueba los conocimientos de niños y niñas, con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años, en torno a los buenos hábitos medioambientales en la gestión y tratamiento de los residuos urbanos, pero también con el objetivo de concienciarles acerca de la necesidad de invertir mayores esfuerzos en la práctica diaria de las tres erres, esto es, la reducción, la reutilización y el reciclaje.
Todos los colegios gallegos de primaria recibirán en los próximos días su juego de mesa como herramienta de refuerzo en el proceso de aprendizaje sobre los pormenores que entraña la adecuada gestión de la basura en nuestra comunidad. La Xunta de Galicia y el Sistema Integrado de Gestión han apostado por este formato al considerar que, dada su dimensión lúdica, facilitará la interiorización de los comportamientos que debe entrañar una correcta colaboración por parte de la ciudadanía de cara a lograr que los desechos se transformen en recursos de utilidad.
UNA AVENTURA DE PRUEBAS PARA LLEGAR A LA META
Así, un tablero, un dado, un reloj de arena, 50 tarjetas de pruebas (adaptadas a alumnos de 6 a 7 años, y de 8 a 12 años), 4 fichas de jugador en forma de peón y 16 fichas de puntuación representativas de los cuatro tipos de residuos, estos es, envases ligeros, envases de cartón y papel, envases de vidrio y fracción resto, constituyen los instrumentos fundamentales de este juego, que se complementará con una hoja de adhesivos para personalizar las fichas de puntuación, un cuaderno de notas y, por supuesto, la correspondiente hoja de instrucciones.
Se proclamará equipo ganador el que primero llegue a la meta y responda correctamente a una prueba elegida al azar por los contrincantes, pero antes debe conseguir las fichas correspondientes a cada tipo de desecho, lo que le obligará a superar el circuito propuesto en las casas marcadas como “Premium”.
Cada tarjeta contiene cuatro pruebas relacionadas con el reciclaje y el cuidado del medio ambiente. Se pueden encontrar distintas categorías: “Elige”, que implica la selección de una de las respuestas contempladas por la pregunta en cuestión; “Dibuja”, que consiste en que los compañeros adivinen lo dibujado en el cuaderno, pero sin hablar; “Actúa”, intentando que, a través de la mímica y mediante gestos y movimientos, éstos también deduzcan lo expresado; y “Responde”, contestando a la pregunta con una única respuesta correcta.
Pero el reto no sólo consiste en superar las distintas pruebas, sino hacerlo en un tiempo máximo de un minuto, circunstancia que obliga a los participantes a disponer previamente de toda la información posible y a madurarla para tener claros los conceptos y el procedimiento a seguir en la gestión de cada fracción de basura producida en sus hogares.
En la dinámica del juego se estipula que cuando un equipo cae en una casa “Premium” y responde correctamente a la prueba contemplada en la misma, recibirá como recompensa una ficha de residuos correspondiente a su contenedor, pasando el turno al siguiente equipo. Pero, si bien es cierto que algunas casas contienen sorpresas positivas, como es el caso de las tres erres, que gratifican las buenas prácticas y permiten lanzar el dado otra vez, también las hay con sorpresas negativas, como es el caso del vertedero, que castigará las malas prácticas, obligandoa perder un turno de juego.
Así, toda una serie de condicionantes marcarán el camino a seguir por los distintos participantes hasta llegar a la meta, que sólo podrán alcanzar si superan previamente las distintas pruebas de conocimientos, habilidades y destrezas con las que mostrarán no sólo su nivel intelectual en la materia, sino también sus dotes artísticas y de comunicación.
INCREMENTAR LAS TASAS DE RECICLADO EN GALICIA: EL OBJETIVO
Los porcentajes de reciclado son todavía muy bajos en Galicia. Es por ello que el juego se centrará fundamentalmente en enseñar a los pequeños a discriminar correctamente las distintas tipologías de residuos generadas en su actividad cotidiana, incidiendo sobre todo en aquellos que presenten una mayor confusión. Pero, más allá de la correcta segregación en origen, el juego contempla también preguntas más genéricas sobre el origen del papel, el ahorro de materias primas y energía que implica el reciclaje de determinados materiales, el tiempo en que éstos tardan en degradarse, etc.
Con esta iniciativa se pretende que los centros escolares cuenten con un recurso didáctico de apoyo que podrán utilizar, no solo durante el presente curso, sino también en los posteriores, constituyendo una herramienta educativa con la que adiestrar igualmente a próximas generaciones dado su carácter atemporal. El fin último es que, más pronto que tarde, Galicia, que ahora solo consigue reciclar el 10 por ciento de la basura generada, logre superar la tasa estatal del 15 por ciento, así como la media europea, posicionada en el 25 por ciento, encaminándose hacia el cumplimiento de los objetivos recogidos en el plan autonómico de gestión de residuos urbanos 2010-2020 que contempla, entre otros, el incremento de los niveles de reutilización y reciclaje, pasando del 10 por ciento actual al 30 por ciento.


















