En una entrevista concedida a Radio Voz, en el marco del programa matutino “Voces de Galicia”, el presidente de la Sociedade Galega do Medio Ambiente, Luis Lamas, explicó de nuevo los motivos que han llevado a la entidad a subir el canon que cobra a los ayuntamientos por la gestión y tratamiento de los residuos urbanos. Y es que, como consecuencia de la reforma del mercado energético, abordada por el Gobierno central, se crea un nuevo impuesto del 7 por ciento a la generación de electricidad, otro al consumo de gas natural y se eliminan las primas a las empresas que operan en régimen especial, como es el caso de Sogama.
La suma de todo ello tiene un notable impacto sobre las cuentas de la compañía de entre 13 y 14 millones de euros anuales, y “aunque se ha hecho un esfuerzo por incrementar la eficiencia de la planta y recuperar materiales que antes se depositaban en vertedero, como es el caso del acero residual y el vidrio, que representan unos ingresos de entre 1,2 y 1,5 millones de euros anuales, lo cierto es que no resultan suficientes para cubrir estas pérdidas”, a lo que añadió que “la caída es tan brutal, que no queda otra que subir el canon, hasta ahora el más bajo de España”.
CONSEGUIR EL MEJOR RÉGIMEN RETRIBUTIVO: EL RETO
En este contexto, y “mientras unos hacen llamamientos a la insumisión, otros estamos trabajando”, en clara alusión a la reunión que esta misma semana tuvo en Madrid, en el IDAE, organismo encargado de elaborar lo que se va a llamar “planta tipo”, y que definirá cuál va a ser el nuevo modelo retributivo. “Estamos peleando para que el régimen retributivo quede de la mejor forma posible”. Asimismo, señaló que “a día de hoy, y con efectos retroactivos a 14 de julio, estamos percibiendo una retribución a cuenta que se liquidará en su momento, cuando el Gobierno establezca las tarifas definitivas”. Porque, según Lamas, hay que diferenciar dos cuestiones, “una cosa es la producción de energía eléctrica y otra el caso de aquellas plantas que, además de producir energía, prestan otro servicio que debería cubrirse con cargo al canon”.
MÁXIMA TRANSPARENCIA
Ante este escenario, se decide poner en marcha un plan de viabilidad a 10 años vista, en el que se contempla la obtención de beneficios durante el 2014 y 2015. “Y ello es así porque a partir del 2016, cuando la planta cumpla 15 años de actividad, percibirá menos ingresos por la venta de energía, estando obligada a disponer de caja, con la particularidad de que debe seguir haciendo frente a la deuda que tiene con los bancos y con los dos accionistas, Xunta de Galicia y Grupo Gas Natural”.
Respecto a las reivindicaciones que hacen el PSOE y el BNG sobre una mayor transparencia en las cuentas de la Sociedad, el presidente muestra su sorpresa, ya que la Fegamp forma parte del Consejo de Administración de Sogama en calidad de invitada, disponiendo de toda la información vinculada a la actividad de la empresa.
“SOLO HUBO REPARTO DE DIVIDENDOS CON EL BIPARTITO”
Llegados a este punto, Luis Lamas recordó que la empresa solo repartió los beneficios correspondientes a los años 2006 y 2007, precisamente cuando gobernaba el bipartito, cuya pretensión también era repartir los del 2008. “Tanto es así que, después de haber perdido las elecciones autonómicas, tomaron este acuerdo, revocado después con mi llegada a la presidencia de Sogama, en mayo de ese mismo año”, pasando los beneficios a reservas voluntarias. “Mientras yo sea el responsable de la empresa, no se repartirán dividendos” precisó.
En todo caso, subrayó, la subida del canon por inmueble y año será de un máximo de entre 8 y 12 euros (1 euro al mes).
Respecto a las protestas de los alcaldes díscolos del PSOE y BNG, se refirió a éstas como una “batalla política”, aduciendo que “ellos verán si tienen que cumplir la ley”.
En este sentido, recordó que la gestión de los residuos es una competencia municipal, siendo voluntaria la adhesión a Sogama. “Si algún ayuntamiento conoce algún sistema más eficiente y barato que el nuestro, debe promoverlo y utilizarlo”. Y como ejemplo puso el caso del concello de Lugo, que tiene una planta de compostaje adjudicada desde el 2003. “No entendemos por qué no la pone en marcha”, remachó.



















