Es cierto que uno se apoya en la tecnología para muchas cosas, pero ¿para descansar? Eso sí que es novedoso. La buena nueva vino de la mano de Benjamin Rollins Caldwell, un diseñador que montó una colección de muebles hechos con partes recicladas de computadoras viejas y piezas electrónicas en desuso.
Su colección se llama Binary (binario), en honor al sistema de unos y ceros que utilizan las máquinas como lenguaje, y llegó a boca de todos cuando Lady “The Fame Monster” Gaga posó desnuda sobre uno de sus sillones.
Caldwell se considera a sí mismo como un “reinventor” que nutre su inspiración con desechos hallados en casas de antigüedades, chatarrerías, tiendas con artículos de segunda mano y almacenes abandonados. El resultado son líneas enteras de muebles hechas con libros, partes de bicicletas o juguetes para niños, entre otras. Es decir, todo aquello que tú tirarías para él puede volverse arte.
En sus recorridas, cada objeto encontrado puede bien servir para disparar un concepto nuevo o como pieza para un mueble en construcción. En el diseño también incluye materiales tradicionales, como madera, metal, piedra, vidrio y plástico.
En su colección actual, Binary, empleó la carcasa de los CPU para armar la estructura de la obra y luego utilizó las plaquetas como revestimientos y los cables como acolchado. Un producto así, a pesar de estar hecho con ‘basura’, puede costar miles de dólares: el sillón de Gaga, por ejemplo, se puede conseguir por 14 mil. Así es el arte.
Antes de volverse conocido, Caldwell estudió arte y negocios en la Universidad de Westmon en Santa Barbara, California, y tras graduarse regresó a su natal Carolina del Sur para desempeñarse como diseñador y gerente de marca en Votivo, una compañía dedicada a la fabricación y comercialización de velas, fragancias y aromas. De allí se retiró en 2009 para montar su propio proyecto al año siguiente: BCR Designs, un estudio de diseño de muebles que ya fue destacado por los seguidores del rubro.



















