Del 7 al 17 de enero el Ayuntamiento de Barcelona ofrece a los ciudadanos espacios de recogida de los árboles de Navidad con el fin de evitar abandonos incívicos que perturben el espacio público, al tiempo que se aprovecha un recurso natural para mejorar el mantenimiento de los espacios ajardinados de la ciudad. Los doscientos veinte puntos están distribuidos por todos los distritos barceloneses.
Los servicios de jardinería de la ciudad son los encargados de la retirada periódica de los árboles -mayoritariamente abetos, pero también ramas de árboles diversos que han servido de decoración navideña en los hogares-, depositados por los ciudadanos para su debido tratamiento como material de jardinería. Se recomienda entregarlos sin elementos ornamentales.
Los árboles recogidos se transportarán al vivero municipal para su reciclaje, donde se triturarán para convertirlos en almohadillado, previo proceso de maduración de los restos. Este proceso requiere de dos o tres meses de tratamiento para obtener un producto de buena calidad. El material resultante se depositará en los espacios verdes de la ciudad a lo largo del primer semestre del año.
Anualmente se realiza una nueva aportación de almohadillado a estos espacios para garantizar los beneficios del material en las tareas de jardinería que se llevan a cabo a lo largo del año. El almohadillado, formado por los residuos vegetales triturados, es un elemento de jardinería que permite mejorar la retención de humedad y la aireación del suelo, al tiempo que ayuda a evitar la aparición de malas hierbas. En Barcelona el almohadillado se deposita sobre la tierra vegetal, ya sea en el interior de parques y jardines, ya sea en pequeños espacios ajardinados en las calles de la ciudad, principalmente en zonas de arbustos, plantas vivaces y grupos de rosales.



















