La reducción de residuos urbanos se ‘consolida’ en Galicia

Uno de los principales objetivos del plan autonómico de gestión de residuos urbanos 2010-2020 es precisamente la reducción de la producción de basura, primer eslabón en la gestión jerarquizada que promueve la Unión Europea, seguida por la preparación para la reutilización, el reciclaje, la valorización material y/o energética de la parte no reciclable

La menor generación de desechos municipales en Galicia es una realidad constatada en la infraestructura industrial de Sogama. Si en los ocho primeros meses del año 2012, las entradas de basura en masa en sus instalaciones de Cerceda (A Coruña) ascendían a 546.963,49 toneladas, durante el mismo intervalo de tiempo de 2013, esta cantidad bajó a las 528.981,69 toneladas, aminorándose en el 2014 hasta las 524.794,86.

Esto quiere decir que, si comparamos el año en curso con los anteriores, y más concretamente respecto al pasado ejercicio, la entrada de residuos en Sogama bajó un 0,79 por ciento, pero si la comparativa la hacemos extensiva al 2012, la bajada supone el 4,05 por ciento, y si tomamos como referencia el año 2008, hablaríamos de cerca de un 10 por ciento.

LA REDUCCIÓN DE RESIDUOS, UNA PRIORIDAD

Uno de los principales objetivos del plan autonómico de gestión de residuos urbanos 2010-2020 es precisamente la reducción de la producción de basura, primer eslabón en la gestión jerarquizada que promueve la Unión Europea, seguida por la preparación para la reutilización, el reciclaje, la valorización material y/o energética de la parte no reciclable, y el vertido, la opción menos deseable debido a su negativo impacto ambiental sobre el medio ambiente y la salud pública.

Si bien la pretensión de la Consellería de Medio Ambiente es aminorar la generación de basura en todo el territorio en un 10 por ciento, ese porcentaje ya casi ha sido alcanzado a día de hoy, por lo que, de aquí en adelante, los esfuerzos irán dirigidos a disociar la producción de desperdicios del crecimiento económico, procurando que aquellos hábitos y comportamientos a los que, en cierta forma, ha obligado la crisis, se mantengan en el tiempo.

El incremento de la reutilización y el reciclado constituye otro de los grandes retos a los que se enfrenta la comunidad gallega y que contempla el propio plan. En este sentido, el objetivo es pasar del actual 12 por ciento al 30 por ciento en el horizonte del 2020. Y para ello la Xunta de Galicia no escatima esfuerzos, siendo consciente de que las labores de información, formación y concienciación de la ciudadanía constituyen la clave. Como ejemplo, la campaña educativa “Separemos ben, reciclaremos mellor”, que promueve junto con Sogama, y que lleva a cabo por tercer año consecutivo, contando con el apoyo de Ecoembes, Ecovidrio y los sistemas integrados de gestión de pilas (Ecopilas, Ecolec y ERP).

Un aula móvil se encuentra circulando en estos momentos por distintos concellos que solicitaron expresamente su participación en esta iniciativa, informando a los vecinos a pie de calle, y a cargo de educadores especializados, los pormenores en la gestión sostenible de los residuos urbanos y formas de colaborar en la misma.

EL RECICLAJE, SÓLO POSIBLE A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN

Pero las tareas de la campaña no se limitan únicamente a la transmisión de información, tomando buena nota de los comentarios y observaciones que los ciudadanos trasladan acerca del sistema de recogida selectiva implantado en Galicia, dándoles la oportunidad de consultar las dudas que puedan presentar. El fin último es que el principio comunitario de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje) se incorpore a los gestos y comportamientos diarios de la población a través del consumo responsable, el máximo aprovechamiento de los productos y la correcta segregación de los desechos por tipologías, depositando cada material en el contenedor correspondiente: amarillo, para los envases de plástico, las latas y los briks; azul, para los de cartón y papel; iglú verde, para las botellas, tarros y frascos de vidrio; contenedor específico para pilas; y recipiente verde convencional, para la fracción resto.

También se abordan las ventajas del compostaje doméstico, toda vez que consiste en fabricar compost a partir de la materia orgánica producida en las viviendas unifamiliares, obteniendo un abono natural de alta calidad con el que fertilizar y acondicionar huertos y jardines, suponiendo importantes beneficios ambientales y económicos para los concellos.

De hecho, Sogama ya ha repartido cerca de 3.300 compostadores entre otros tantos hogares de las cuatro provincias, y su objetivo es ampliar esta cifra con un millar más, de los que podrán hacer uso los entes locales que se adscriban a su programa de autocompostaje, en vigor desde el año 2010.

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