El sector del textil y el calzado se caracteriza por la dispersión geográfica de su producción y por las múltiples y dinámicas transformaciones impulsadas por el mercado. Su contribución al desarrollo económico y social es considerable y es una fuente de empleo para millones de trabajadores en todo el mundo.
La aplicación de la economía circular en la moda busca extender el ciclo de vida de cada producto, al tiempo que se reducen los desechos y se regeneran los sistemas naturales. La idea es olvidar el modelo lineal de “tomar, fabricar, desechar” y pasarse a un enfoque más sostenible.
Objetivo FER: moda circular y sostenible
La aspiración por construir un ecosistema dinámico, innovador y tecnológico, capaz de generar empleo de calidad, promueve la unión de los diferentes actores de las cadenas de valor del textil y de la moda para fortalecer el desarrollo competitivo de su ecosistema industrial. El acuerdo busca impulsar la circularidad de este sector, reforzar el posicionamiento de sus diferentes actores ante sus grupos de interés y, al mismo tiempo, fomentar la coordinación público-privada, reforzando su papel ante las instituciones.
Alicia García-Franco, directora general de FER, ha destacado la importancia del acuerdo alcanzado: “Establecemos un marco de colaboración por el que participaremos en los grupos de trabajo del Observatorio, compartiendo recursos, conocimientos, actividades y estableciendo un cauce de comunicación directa, con el objetivo de impulsar acciones de interés común para la transformación del sector textil en circular, lo que exige la necesaria colaboración con el sector de la recuperación y el reciclado textil”.
“Este acuerdo impulsa la visión 360º de la cadena circular textil, que incluye las actividades de recogida selectiva y clasificación, preparación para la reutilización, pretratamiento, reciclado mecánico y químico y usos de materiales reciclados”, ha añadido.
Por su parte, el presidente del Observatorio del Textil y de la Moda, Juan Parés, ha subrayado que con este acuerdo con FER “sumamos un nuevo actor con objetivos comunes de circularidad, con el que compartir conocimientos, competencias y capacidades, trabajando en redes colaborativas”.
Cabe destacar, también en esa misma línea, otros acuerdos de colaboración similares con las asociaciones de maquinaria textil -AMTEX- y de químicos textiles -AEQCT- fundamentales para superar los retos que conllevan los procesos de transformación de esta Industria y entre los que España tiene actores muy reputados internacionalmente.
Y, entre esos retos, la difícil coyuntura actual del sector europeo del textil usado que, recientemente, manifestó su temor por las consecuencias financieras del colapso que vienen padeciendo por el rápido crecimiento de estos residuos -procedentes del aumento en las ventas de productos de baja calidad-. Pero, también, la necesidad de profundizar en nuevos mercados para las materias recicladas procedentes de estos residuos textiles, a medida que se vayan aumentando sus objetivos de recogida doméstica, de forma paralela en todo el mercado único. Algo que requerirá ecosistemas ágiles, dinámicos, innovadores, tecnológicos y, sin duda, colaborativos
En esta última línea, el Observatorio pretende impulsar diálogos sectoriales con potenciales industrias cliente de estos residuos, como pueden ser la de envases y embalajes; las industrias manufactureras como la propia textil o, por ejemplo, automoción; de arquitectura, edificación y hábitat; de ingeniería, construcción e infraestructuras; o energía, biocombustibles y componentes químicos esenciales entre otros para, de ese modo, propiciar proyectos de colaboración intersectoriales con visión conjunta.



















