Expertos advierten que la abundancia de agua puede aumentar el consumo en España

Publicado el: 16 de marzo de 2026 a las 11:05
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Expertos advierten que la abundancia de agua puede aumentar el consumo

Expertos advierten que la abundancia de agua puede aumentar el consumo ahora que los embalses españoles vuelven a estar llenos tras los episodios de sequía recientes. El riesgo, señalan los especialistas, es que la percepción de abundancia haga que hogares y ciudades relajen los hábitos de ahorro.

Sin embargo, problemas estructurales como las fugas en las redes, el envejecimiento de las infraestructuras y los efectos del cambio climático siguen poniendo en tensión el sistema hídrico, por lo que mantener un uso responsable del agua sigue siendo una prioridad.



Expertos advierten que la abundancia de agua puede aumentar el consumo

Con los embalses llenos tras meses de lluvias, especialistas alertan del riesgo de relajar el ahorro de agua mientras fugas, infraestructuras envejecidas y cambio climático siguen presionando el sistema hídrico.

Las fugas ocultas en las redes de suministro urbano son una importante fuente de pérdida de agua en España. Grietas, roturas de tuberías y pequeños escapes continuos pueden desperdiciar grandes volúmenes de agua antes de que esta llegue a los hogares.

Los expertos advierten que estas pérdidas se acumulan silenciosamente con el tiempo. La llamada «agua no facturada», que desaparece antes de llegar a los contadores, representa aproximadamente el 19 % del total de agua que entra en los sistemas de distribución urbanos.



El riesgo de olvidar el ahorro cuando los embalses se llenan

Tras varios meses de lluvias intensas y con los embalses recuperados, el debate sobre el agua en España ha cambiado de tono. Donde antes dominaba la preocupación por la sequía, ahora algunos expertos temen que la sensación de abundancia haga olvidar una realidad menos visible: el sistema hídrico sigue teniendo debilidades importantes.

Uno de los principales problemas está bajo tierra. Parte del agua que circula por las redes de abastecimiento nunca llega a los hogares debido a fugas, roturas o averías en las tuberías.

Según especialistas en gestión del agua, pequeñas pérdidas continuas pueden traducirse en enormes volúmenes desperdiciados a lo largo del tiempo, con un impacto acumulado que pasa desapercibido para la mayoría de la población.

El problema no es menor. Cada segundo que una tubería pierde agua supone miles de litros desperdiciados al final del día, un volumen equivalente al consumo diario de cientos de personas. A escala nacional, estas pérdidas representan una parte significativa del agua que entra en las redes urbanas.

Además de las fugas, existe otro indicador preocupante: el llamado agua no registrada, es decir, el volumen que se pierde antes de llegar a los contadores de los usuarios. En España, esta cifra ronda el 19 % del total suministrado, lo que equivale a cientos de hectómetros cúbicos al año.

Aunque la situación ha mejorado respecto a décadas anteriores, el sistema español todavía se encuentra lejos de los niveles de eficiencia de algunos países europeos, donde las pérdidas en las redes se mantienen por debajo del diez por ciento.

La digitalización ayuda a detectar pérdidas en las redes

Una de las razones de este desfase es el envejecimiento de las infraestructuras. Muchas redes de abastecimiento y saneamiento fueron construidas hace décadas y requieren inversiones importantes para su renovación. Actualmente, el ritmo de sustitución de tuberías es muy bajo, lo que implica que algunas redes tardarían siglos en renovarse por completo si se mantiene el nivel actual de inversión.

Mientras tanto, el comportamiento de los consumidores también juega un papel clave. Las experiencias recientes de sequía demostraron que los ciudadanos pueden reducir significativamente su consumo cuando perciben escasez de agua. Sin embargo, cuando los embalses se llenan y desaparece la sensación de riesgo, el compromiso con el ahorro tiende a disminuir.

Este fenómeno preocupa a los especialistas en gestión hídrica, que recuerdan que el ahorro de agua no debería depender únicamente de las condiciones meteorológicas de un año concreto. La disponibilidad del recurso está condicionada por factores estructurales que van mucho más allá de los episodios de lluvia.

Entre ellos se encuentra el cambio climático, que está alterando los patrones tradicionales del ciclo del agua. Los expertos prevén que en el futuro se alternarán periodos prolongados de sequía con episodios de lluvias intensas, lo que pondrá a prueba infraestructuras diseñadas para condiciones climáticas diferentes.

Las precipitaciones torrenciales, por ejemplo, pueden saturar los sistemas de alcantarillado y provocar desbordamientos o infiltraciones que dañan las conducciones. Estos fenómenos extremos aumentan la presión sobre redes que en muchos casos necesitan modernización urgente.

Frente a estos desafíos, la digitalización de las redes de agua se está convirtiendo en una herramienta clave. Sensores, sistemas de monitorización y análisis de datos permiten detectar fugas con mayor rapidez y optimizar la gestión del suministro. En algunos lugares, estas tecnologías ya han permitido reducir significativamente las pérdidas.

Sequías y lluvias extremas ponen a prueba el sistema hídrico

Aun así, los expertos insisten en que la tecnología por sí sola no resolverá el problema. Mantener hábitos responsables de consumo, incluso en periodos de abundancia, sigue siendo fundamental para garantizar la sostenibilidad del recurso.

Al fin y al cabo, abrir el grifo y disponer de agua potable de forma segura es el resultado de una compleja red de infraestructuras, gestión técnica y recursos naturales que requiere inversiones constantes y una utilización responsable. El verdadero desafío no es solo tener agua hoy, sino asegurar que seguirá estando disponible mañana.

Una causa clave de este problema es el envejecimiento de las infraestructuras. Muchas redes de suministro y saneamiento se construyeron hace décadas. Y el ritmo actual de renovación de tuberías sigue siendo demasiado lento para lograr una gestión eficiente del agua.

El cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos sobrecargan aún más estos sistemas, aumentando el riesgo de fallos. Cada vez se utilizan más herramientas de monitorización digital y sensores para detectar fugas con mayor antelación y mejorar la eficiencia de las redes de agua. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE

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Sandra M.G.

Redactora de ECOticias.com desde hace más de 10 años, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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