¿Habrá un tratado global contra la contaminación plástica?

El miércoles 2 de marzo de 2022 la ONU inició negociaciones para conseguir sacar adelante un tratado global contra la contaminación plástica, una decisión calificada como histórica en la lucha contra este flagelo, que amenaza el medio ambiente y a la biodiversidad.

Para 2024

La UNEA, Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que es el máximo organismo internacional en estos temas se reunió recientemente en Nairobi, capital de Kenia, donde se adoptó una moción para crear un Comité Intergubernamental de Negociación, que se encargará de redactar, para 2024 un texto ‘jurídicamente vinculante’ para acabar con la contaminación plástica mundial.

Los cientos de millones de toneladas de residuos plásticos que se producen cada año y que acaban degradándose y convirtiéndose en microplásticos, están presentes en todos los océanos del planeta, en los estómagos de los animales, en el hielo ártico y antártico y hasta en muestras de aire tomadas en las cimas de las montañas.

Los activistas ambientales exigen que, a la hora de tomar medidas se tenga en cuenta el ciclo de vida completo de los plásticos, no solo los residuos, por lo que la negociación será tan amplia como ardua y deberá abarcar temas como la producción de plásticos, su uso, la gestión de sus residuos, el reciclaje y la reutilización.

Se debe tener en cuenta la contaminación terrestre y marina que se ha provocado desde que, a fines del siglo XIX se comenzará a fabricar este material a partir de hidrocarburos fósiles y que a día de hoy y según datos de la OCDE, es responsable de casi el 3,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero que están acelerando el calentamiento global.

Por un mundo sin contaminación plástica

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El plan es fijar objetivos y definir medidas tanto voluntarias como vinculantes, además de proporcionar planes nacionales y locales de control, que tengan en cuenta las diferentes condiciones y circunstancias de cada país. El mandato debe prever el desarrollo de mecanismos de supervisión y financiamiento, para apoyar a las naciones más pobres y un sistema de cooperación con el sector privado.

Si bien las negociaciones deberían comenzar el segundo semestre de 2022 y se prevé que concluyan a fines de 2024, ya se sabe que los expertos deberán sortear temas muy escabrosos, como la definición clara y concreta de los objetivos, los parámetros de medición de los mismos e incluso cuál será la velocidad de implementación de las nuevas normativas.

Mientras tanto, los defensores del medio ambiente le han dado la bienvenida a esta iniciativa, al tiempo que han advertido que no bajarán la guardia y vigilarán atentamente el avance de las negociaciones. Por otra parte, las grandes multinacionales y los magnates del plástico mundial reconocen que el ciclo del plástico es muy contaminante y confían en que la nueva normativa sea justa y aplicable.

La asociación de productores europeos considera que, este es un gran paso hacia un futuro planeta en el que no haya residuos y agregó que, los aportes esenciales que tienen las aplicaciones plásticas deben ser circulares y neutrales para el clima, reconociendo implícitamente el daño enorme que causan estos materiales al medioambiente y a la biodiversidad mundial.

Según las últimas cifras globales dadas a conocer por la OCDE, en 2019 se produjeron en todo el mundo alrededor de 461 millones de toneladas de plásticos, lo que generó 352 millones de toneladas de residuos, de los que a día de hoy solo se recicla un 9% y más del 20% se vierte directamente al medio ambiente, se abandona en vertederos no controlados o se quema a la intemperie.

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