Nuevo estudio confirma que las botellas de vidrio acumulan hasta 100 partículas de microplásticos por litro, entre 5 y 50 veces más que las de plástico

Publicado el: 25 de febrero de 2026 a las 18:52
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Botellas de vidrio y plástico abandonadas en la playa por contaminación de microplásticos.

Durante años, muchas personas han elegido las botellas de vidrio pensando que eran la opción más segura y “limpia” frente al plástico. Sin embargo, un nuevo estudio de la agencia francesa de seguridad alimentaria ANSES ha puesto el foco en un detalle que casi nadie mira: la tapa metálica y la pintura plástica que la recubre.

En varias bebidas comerciales, como refrescos, té frío o cerveza, las muestras envasadas en vidrio llegaron a mostrar alrededor de 100 partículas de microplástico por litro, frente a apenas unas pocas partículas en envases de plástico o lata. En la práctica, esto significa que cambiar el material del cuerpo de la botella no basta si el sistema de cierre sigue siendo una fuente de partículas.



Qué dice realmente el estudio de ANSES

La investigación, firmada por el equipo de Guillaume Duflos, analizó distintos tipos de bebidas (agua, refrescos, té, cerveza y vino) vendidos en Francia y comparó cómo cambiaba la contaminación por microplásticos según el envase principal. Los resultados se han publicado en el artículo científico “Microplastic contaminations in a set of beverages sold in France” en la revista Journal of Food Composition and Analysis, disponible en ScienceDirect.

De media, las bebidas en botellas de vidrio con tapón metálico presentaban entre cinco y cincuenta veces más partículas por litro que las mismas bebidas en botellas de plástico o latas. Pero el patrón no era uniforme, lo que ya daba una pista importante. Agua y vino apenas mostraban microplásticos, incluso cuando iban en vidrio, mientras que refrescos y cervezas eran los productos más afectados.



El vidrio no es el culpable, el problema está en la tapa

Aquí es donde entra la matización que han subrayado tanto la Asociación Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio ANFEVI como la propia ANSES. El vidrio es un material inorgánico, químicamente inerte y no contiene polímeros plásticos. No “suelta” microplásticos al contacto con alimentos o bebidas.

El equipo francés comparó la forma, el color y la composición de las partículas encontradas en las bebidas con la pintura del exterior de las tapas. Coincidían. Además, observaron microarañazos casi invisibles en esa capa de pintura, producidos por el roce entre tapones durante el transporte y el almacenamiento masivo antes del embotellado. Ese desgaste es lo que genera pequeños fragmentos de plástico que acaban cayendo dentro de la botella cuando se cierra.

La industria del vidrio, agrupada en la Federación Europea de Envases de Vidrio FEVE, ha insistido en lo mismo en su comunicado oficial: el estudio apunta claramente al sistema de cierre metálico, no al vidrio, como origen de las partículas detectadas.

Cuánta contaminación encontraron y en qué bebidas

En números aproximados, el estudio refleja que:

  • En refrescos tipo cola, las botellas de vidrio rondaban las 30 partículas por litro.
  • En limonadas, se llegaba a unas 40 partículas por litro.
  • En cerveza, los valores eran más altos, alrededor de 60 partículas por litro.
  • En agua embotellada, los niveles eran mucho más bajos, entre 1,6 y 4,5 partículas por litro según el envase.
  • En vino, las cifras eran muy reducidas en todos los formatos, incluso cuando se usaban cierres metálicos.

Para ponerlo en contexto, otros trabajos ya han mostrado que los microplásticos están prácticamente en todas partes: en el aire que respiramos, en la comida y hasta en casi todos los rincones del cuerpo humano, como recoge este reportaje de ECOticias sobre microplásticos. La botella de vidrio no es la única vía ni la principal, pero sí una pieza más de un puzzle que se hace cada vez más grande.

¿Y qué pasa con la salud?

A día de hoy, los propios autores del estudio y organismos como ANSES reconocen que no hay todavía un umbral claro que marque a partir de cuántas partículas de microplástico empiezan los problemas para la salud. Faltan datos toxicológicos sólidos y métodos estandarizados que permitan comparar estudios.

Lo que sí se sabe es que estamos expuestos a estos fragmentos por múltiples vías y de forma constante. Algunas estimaciones hablan de varios gramos de plástico al año a través de la dieta, algo que ya han explicado otras piezas de ECOticias sobre el engaño del plástico y el reciclaje. En esa foto general, que un tipo concreto de cierre aporte unas decenas de partículas por litro no es un detalle menor, sobre todo si pensamos en consumos diarios y en personas más vulnerables como niños o embarazadas.

Expertos independientes, como los de la organización Food Packaging Forum, recuerdan además que el problema no es solo el fragmento plástico en sí, sino los aditivos químicos o contaminantes que puede arrastrar en su superficie. Por eso reclaman más investigación y normas específicas para micro y nanoplásticos asociados a materiales en contacto con alimentos.

Una solución sorprendentemente sencilla: limpiar las tapas

La parte “buena” de este estudio es que no se limita a señalar el problema, también prueba una posible solución. El equipo francés simuló tres escenarios: usar los tapones tal cual salen de fábrica, soplarlos con aire filtrado o soplarlos y además enjuagarlos con agua filtrada y alcohol antes de colocarlos en la botella.

Los resultados son claros. Cuando se utilizaron las tapas sin tratar, el agua filtrada embotellada llegó a mostrar unos 287 microplásticos por litro. Tras el soplado con aire, esa cifra bajó a algo más de un centenar y, con el soplado más el enjuague, se redujo hasta alrededor de 87 partículas por litro, es decir, una caída de aproximadamente el 60 por ciento.

En la práctica, esto significa que pequeñas modificaciones en la cadena de envasado podrían reducir de forma notable la contaminación sin cambiar por completo el sistema actual. A partir de ahí, se abre la puerta a otras medidas como modificar la formulación de la pintura, usar recubrimientos alternativos o repensar determinados formatos de cierre.

Qué implica esto para el envasado sostenible

Este trabajo obliga a mirar el envase con más lupa. No basta con fijarse en si la botella es de vidrio, plástico o metal. El “conjunto” incluye tapas, barnices, tintas, juntas interiores y otros componentes que, como se ve, también pueden liberar partículas.

Para la industria y los reguladores, el mensaje encaja con otras discusiones abiertas sobre residuos, envases y economía circular, como las que recoge el Plan Estatal de Residuos 2025‑2035. Y para las marcas que quieren posicionarse como sostenibles, esto supone revisar de verdad cada pieza del envase, no solo el material que se ve a simple vista.

En paralelo, la innovación en reciclaje de plásticos y en tecnologías para reducir microplásticos en el medio ambiente sigue avanzando, pero todos los expertos coinciden en que la mejor partícula es la que nunca llega a formarse. Es decir, menos desgaste, menos fugas y procesos mejor controlados.

También hay espacio para mejorar en el propio vidrio, por ejemplo apostando por sistemas de reutilización y envases retornables que ya están demostrando que pueden reducir residuos y emisiones si se gestionan bien. Y, en paralelo, reforzar la información al consumidor para que entienda que los microplásticos no son un problema “lejano”, sino algo que se puede reducir con decisiones en toda la cadena.

En resumen, el estudio no “condena” al vidrio, pero sí nos recuerda que la sostenibilidad real va más allá del material del cuerpo de la botella. Una tapa mal diseñada puede echar por tierra buena parte del esfuerzo. 

El estudio completo, titulado “Microplastic contaminations in a set of beverages sold in France”, se ha publicado en la revista científica Journal of Food Composition and Analysis.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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