En un contexto donde las misiones espaciales se vuelven cada vez más prolongadas y complejas, la gestión de los recursos dejó de ser un detalle técnico para convertirse en una condición esencial de supervivencia.
El reciclaje espacial, una práctica clave en la vida cotidiana en la Tierra, adquiere en el espacio una dimensión estratégica.
Un equipo de la Universidad de Sevilla desarrolla un sistema de reciclaje espacial con bacterias y regolito marciano para reutilizar residuos en misiones a Marte.
El reciclaje espacial, uno de los grandes retos para llegar a Marte
Pensar el reciclaje de naves espaciales no solo apunta a futuras misiones a la Luna o a Marte, sino que también abre la puerta a innovaciones que podrían trasladarse a la vida en la Tierra. Así, el espacio se convierte en un laboratorio clave para el desarrollo de soluciones sustentables a largo plazo.
El reciclaje dentro de las naves espaciales es uno de los principales problemas para que el ser humano llegue al planeta Marte porque, según los datos de la agencia espacial estadounidense (NASA), aproximadamente 12.600 kilos de residuos se acumularían durante tres años por una tripulación de ocho personas.
Para resolver este problema, un equipo de la Universidad de Sevilla ha elaborado el proyecto FENyX, que propone un sistema para combatir este obstáculo y que ha sido seleccionado como uno de los 50 finalistas, de entre más de 18.860 equipos, en el hackatón del programa ‘Space Apps Challenge‘ de la NASA.
Marta Pavón, estudiante de ingeniería aeroespacial de la Universidad de Sevilla y miembro del departamento de mecánica y estructura de la asociación FyCUS, ha participado en este proyecto y ha dicho a EFE que, tras un gran trabajo y mucho esfuerzo, ha sido todo un sueño ser finalista del hackatón: «Fue una responsabilidad muy grande tras enterarnos que éramos el único equipo representante español«.
Un problema crítico: miles de kilos de residuos en el espacio
Según Pavón, el principal inconveniente de un futuro viaje a Marte sería la gestión de los residuos, porque son miles de kilos que no podrían traerse a la Tierra por su elevadísimo coste, ni se podrían dejar en Marte, porque se trata de muchas toneladas y el planeta acabaría llenándose de basura.
Ha explicado que el proyecto FENyX consistiría en la división o descomposición por medio de unas bacterias de los polímeros, que son plásticos de los residuos inorgánicos que se generan.
Se mezclarían estos residuos con un mineral que abunda en Marte y está adaptado a las condiciones del planeta, el regolito marciano, que dada la ligereza del polímero, lograría la mezcla perfecta.
El proceso se completaría con la radiación que sufre el planeta rojo, que provocaría la curación de la mezcla, que se convertiría en un material de construcción aislante.
«Es lo que necesitamos allí debido a las condiciones tan extremas que hay«, ha señalado, en ese sentido, Pavón.
FENyX, el proyecto español seleccionado por la NASA
El principal reto que tuvieron para elaborar este proyecto seleccionado por la NASA fue que ningún integrante del equipo está especializado en materiales, por lo que el proceso se complicó a la hora de investigar esa parte.
El hecho de que el ser humano no haya llegado todavía a Marte complicó también alcanzar unas conclusiones más precisas en el proyecto, según ha dicho la estudiante.
FyCUS, el equipo sevillano, está compuesto por tres futuros ingenieros aeroespaciales, una futura ingeniera técnica industrial y dos futuros ingenieros mecánicos.
El futuro del reciclaje espacial europeo
Pavón ha afirmado que no quieren quedarse solo ahí y actualmente están esperando a que abran una convocatoria de la Agencia Espacial Europea (ESA) para poder seguir desarrollando experimentos.
«Queremos hacerlo aquí, en Europa, en España, y queremos que se disfrute aquí«, ha concluido la estudiante.
Pavón es una de las estudiantes que han accedido a la universidad gracias al programa de becas de grado de la Fundación la Caixa, que combina excelencia académica y equidad social, y facilita una dedicación plena a los estudios universitarios. Seguir leyendo en ECOticias.com / EFE




















