Cada vez son más los niños que crecen en un entorno plenamente urbano.

En consecuencia, el contacto con la naturaleza se está reduciendo considerablemente y este hecho presenta un efecto especialmente negativo en los niños.

El avance de la sociedad, el cual se encuentra fuertemente influenciado por el desarrollo de las nuevas tecnologías, se ha caracterizado por una progresiva concentración de la población en los centros urbanos, donde el acceso a los diferentes bienes y servicios podría ser catalogado como mejor.

En consecuencia, el contacto con la naturaleza se está reduciendo considerablemente y este hecho presenta un efecto especialmente negativo en los niños. La, en ocasiones, abrumadora rutina a la que se enfrentan los más pequeños se caracteriza por una elevada carga lectiva así como por la sobreprotección por parte de los padres, quienes prefieren que estos estén en el hogar evitando así que pueda suceder cualquier incidente. Sin embargo, se ha demostrado que el crecimiento en ambientes urbanizados puede tener importantes consecuencias en el desarrollo de los niños, tanto a nivel cognitivo como físico.

Estar en contacto con la naturaleza permite a los niños y niñas desarrollar una serie de capacidades, como la imaginación, la coordinación, la autoconfianza o la autonomía que pueden suponer importantes ventajas en el transcurso de la futura vida adulta. Por el contrario, aquellos niños que crecen en el hogar, presentan una mayor tendencia a la timidez, la inseguridad e incluso la depresión, ya que pueden llegar a aburrirse más fácilmente. Otra de las ventajas de las experiencias que se desarrollan en contacto con el medio ambiente es que el sistema inmunitario se fortalece, lo cual desemboca en una menor incidencia de alergias y otras patologías.

Por ello, cada vez son más los padres que, durante el tiempo libre, buscan fomentar la diversión de los más pequeños tratando de alejar a los mismos de un entorno estresante y aprovechar así las ventajas derivadas de que estos se sientan libres y unidos a la naturaleza. En este contexto, buscan actividades organizadas y guiadas por un monitor de tiempo libre.

El monitor de tiempo libre es un profesional que tiene la capacidad de explorar el medio en el que se va a desarrollar una actividad, para así ajustar una metodología de juego segura y que potencie al máximo la diversión e imaginación de los más pequeños. Para poder acceder a este puesto de trabajo es necesario disponer de formación en la materia como la que ofrece Euroinnova Business School a través del curso de monitor tiempo libre, que se puede realizar de forma online a través de una metodología de enseñanza innovadora y efectiva.

Ester Ávila

www.euroinnova.es

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