La Rioja, Día Mundial del Agua: la escasez y el cambio climático

La región mediterránea, en la que se localiza La Rioja, será de las más impactadas con un aumento en duración e intensidad de las sequias. Con los datos de que se dispone actualmente.

Al día siguiente de la celebración del 20 de marzo, “Día Forestal Mundial”, que este año el lema “Los bosques y la educación, aprende a amar los bosques”, el 21 se celebra el “Día Mundial del Agua”, este año 2019 en torno al tema: “Afrontando la escasez del agua“. Y desde Ecologistas en Acción queremos denunciar la indiscutible relación que existe entre esta escasez de agua y el cambio climático.

La región mediterránea, en la que se localiza La Rioja, será de las más impactadas con un aumento en duración e intensidad de las sequias. Con los datos de que se dispone actualmente, se comprueba que en los últimos 10 años se han perdido, en el valle del Ebro, una quinta parte de las aportaciones del régimen natural de los recursos hídricos. Uno de los mayores problemas se da como consecuencia del uso del agua en los regadíos que representa más del 80 % del consumo del agua. En nuestra región se sigue hablando del aumento de este tipo de explotaciones agrarias. Se dice que se van a mejorar los existentes y que así se ahorrará agua.

Pero lo que se esconde es que ese ahorro no se destinará a mejorar el estado ecológico de nuestros ríos, tal como debería hacerse en beneficio del bien común y para dar cumplimiento a la normativa, sino que se piensa destinar el agua ahorrada a la creación de más regadíos. Lo mismo ocurre con la creación de nuevos embalses o con los trasvases. El sentido común nos dice, sin embargo, que se debería frenar el incremento de la demanda de agua, iniciarse una reducción progresiva de la superficie de regadío actual y reorientar las políticas agrarias y ayudas en la dirección de la adaptación al cambio climático.

Además, ese aumento de regadíos supone siempre un fuerte incremento en el uso de pesticidas y abonos químicos que está matando el suelo y contaminado de forma difusa nuestros ríos, consecuencia de la agricultura industrial que actualmente domina al sector. Los nuevos embalses, construidos en nuestra región, como Enciso y Terroba, además de los riesgos derivados de su ubicación, tampoco van a resolver el problema de la escasez, teniendo en cuenta la reducción progresivade las aportaciones naturales de ríos como el Cidacos y el Leza, que, como hemos señalado, ya se está produciendo.

Y en cuanto al trasvase del Ebro que vuelve a salir en los debates electorales, ocurre lo mismo. Si el recurso va disminuyendo en esta cuenca, sería irresponsable detraer agua, para nuevos regadíos o para usos turísticos y urbanísticos, cuando la costa mediterránea debería plantearse medidas restrictivas del consumo de agua y no un incremento, para adaptarse a lo que va viniendo. Precisamente está de actualidad la anulación del Plan Hidrológico del Tajo, por no establecer los necesarios caudales para mantener los ríos vivos.

El agua es un bien muy preciado, imprescindible para la vida. Cada uno de nosotros, además de denuncias y demandar a nuestros gobernantes lo expuesto, podemos ayudar controlando el consumo de agua en nuestros hogares, tanto a la hora de nuestra higiene personal, como en las tareas de limpieza de la casa, Y debemos hacerlo ya, por que el cambio climático sigue avanzando y, como en las últimas manifestaciones se ha señalado por parte de los jóvenes de todo el mundo, de lo que hagamos hoy depende el futuro de nuestros hijos y nietos. Tenemos la obligación de dejar un planeta y el agua que hay sen él, en las condiciones adecuadas para que pueda seguir siendo un planeta vivo.

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