La Fundación Nueva Cultura del Agua denuncia la insostenibilidad de la gestión del agua en España y Portugal

La organización del XI Congreso Ibérico de Planificación y Gestión del Agua reclama valentía a las administraciones públicas para tomar medidas hacia una transición hídrica justa.

El XI Congreso Ibérico de Planificación y Gestión del Agua, organizado por la Fundación Nueva Cultura del Agua, ha finalizado seis días de debates con un llamamiento a las administraciones públicas para que tengan valentía y tomen medidas para lograr una transición hídrica justa.

“Es urgente acometer medidas de mitigación y adaptación al cambio climático y que las administraciones públicas tengan en cuenta los avances científicos, tecnológicos y sociales en la gestión del agua”, ha reclamado Narcís Prat, profesor de la Universidad de Barcelona y copresidente del comité científico del congreso.

Más allá de las palabras y compromisos de los políticos en sus discursos, la gestión del agua sigue centrada en hacer más infraestructuras (nuevos embalses, por ejemplo), crear más regadío aprovechando la modernización del mismo y limitar los caudales ambientales a los valores que convengan a los agricultores o las empresas hidroeléctricas, denuncia la organización.

En las 132 comunicaciones presentadas y en los debates entre participantes se transluce una insatisfacción, incluso decepción, sobre la lentitud o el retroceso de la gestión del agua en España, que no puede calificarse como sostenible.

Las conclusiones del evento, en el que han participado más de 150 personas, se han dividido en las cuatro áreas temáticas de trabajo establecidas desde el inicio. Respeto a la transición hídrica, es necesario pasar de los enfoques financieros a corto plazo a las visiones a largo plazo y ecointegradoras: reducir los consumos, priorizar objetivos ambientales como son los caudales ecológicos y avanzar en la participación social. Todo ello, dando prioridad al abastecimiento humano.

El consenso científico acerca de la necesidad de aplicar soluciones basadas en la naturaleza, segundo eje del congreso, no se está trasladando con la velocidad suficiente a la gestión real de los problemas del agua. Por ello, es necesario un cambio de dirección y voluntad política para que se conviertan en el núcleo y no en la anécdota.

La apuesta por la gobernanza, la educación y la comunicación ha sido otro de los ejes sobre los que ha pivotado la undécima edición del congreso, que por primera vez se ha realizado de manera online debido a la pandemia. Al respecto, es fundamental que haya estrategias educativas y de comunicación mucho más amplias y ambiciosas. La Directiva Marco de Agua (DMA) de la Unión Europea ha profundizado en aspectos técnicos, pero no en cómo la ciudadanía puede participar. La participación debe de dejar de ser mero trámite en la planificación de las políticas de agua, para transformarse en coproducción de soluciones a distintas escalas.

Por otro lado, se constata un cambio de discurso en el tercer ciclo de planificación hidrológica de la DMA, en el que se trabaja estos días y que concluye en octubre. Los objetivos ambientales, el cambio climático, los caudales ecológicos, así como la importancia de avanzar en la recuperación de costes se van incluyendo en los planes de cuenca, pero no se materializan de forma clara en la gestión del agua. Parece que el discurso sobre la emergencia climática o la implementación de los Objetivos Desarrollo Sostenible no va más allá del papel impreso o de las conferencias de prensa.

En este cuarto eje de trabajo sobre planes de cuenca se ha abordado la situación del Convenio de la Albufeira, que recoge los acuerdos de Portugal y España para la gestión de sus cuencas compartidas. En vigor desde el año 2000, el convenio es un instrumento útil, pero debe actualizarse para tener en cuenta la calidad de las aguas.

Participación política

En la clausura del congreso ha participado el ministro portugués de Ambiente y Acción Climática, João Pedro Matos Fernandes, quien ha destacado el doble desafío de mitigación y adaptación al cambio climático al que se enfrenta Portugal, en una situación compartida por todos los países del sur de Europa. “Son necesarias soluciones técnicas y científicas, pero también un compromiso político. Solamente desde una actitud articulada y proactiva de las instituciones públicas podremos superar los desafíos a los que nos enfrentamos”, ha concluido.

Por parte del Gobierno de España ha participado Teodoro Estrela, director general del Agua, quien ha resaltado la “constante” colaboración entre ambos países. Estrela ha relatado una serie de medidas que el Ministerio para Transición Ecológica y el Reto Demográfico tiene previsto poner en marcha, entre ellas, una estrategia nacional de recuperación de ríos, la lucha contra la contaminación difusa, la recuperación de espacios emblemáticos como el Mar Menor o el Delta del Ebro, y cuestiones relacionadas con la gobernanza, como el fomento de la transparencia y la información.

Aparte de las buenas intenciones, la Fundación Nueva Cultura del Agua considera que estos discursos no proponen acciones concretas ni responden a las conclusiones del congreso.

La realización del congreso de manera online debido a la COVID-19 no ha supuesto una merma de participación o discusión de los temas abordados. En cualquier caso,  a la Fundación le preocupa cómo esta pandemia puede afectar a la gestión del agua, especialmente para que los importantes fondos que van a llegar a los países para paliar los efectos del coronavirus no sean utilizados de nuevo en infraestructuras y en acciones que impliquen un retroceso en los logros ambientales de los últimos años.

Más información: http://congresoiberico.org/

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