Y es que en la Unión Europea están autorizados el cultivo de maíz Bt, las importaciones de maíz y de soja para alimentación ganadera y las importaciones de algodón para la industria textil. La amenaza de nuevos transgénicos ha continuado y continúa y los procedimientos para aprobarlos están cada vez más en entredicho.
Los propios ministros de medio ambiente de los países europeos pedían de forma unánime que se reformara el organismo que estudia la aprobación de los OMG, de manera que fuera independiente (sin conexiones con los intereses de las multinacionales biotecnológicas), ético y científico para evaluar los impactos. Esto sucedía en diciembre del 2008.
En marzo de este año, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso y el Comisario de Salud Jonh Dalli, aprobaban la patata Amflora, con genes de resistencia a antibióticos, a pesar de la existencia de importantes preocupaciones de tipo científico y de la la creciente oposición social a los cultivos transgénicos.
Nuestra iniciativa tomaba más sentido que nunca.
Este acto es el colofón a meses de recogida de firmas en lo que supone la primera Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), una nueva herramienta inspirada en el Tratado de Lisboa, para que la ciudadanía pueda solicitar a la Comisión un cambio en las leyes. Se trata del derecho de Iniciativa reconocido a los ciudadanos.
El Comisario Europeo de Salud, John Dalli, ha sido la persona que ha recibido de nuestras manos las 1.219.000 firmas (y seguimos), y a la que se le ha invitado a pasear por “el campo” inspirado en la diversidad biológica y en los derechos del campesinado.


















