El ordenamiento territorial en esencia busca el desarrollo equilibrado de una circunscripción política-administrativa a partir de la organización física del espacio que se debe traducir en la ocupación ordenada y uso sostenible del territorio. La clave de cómo se aborde el ordenamiento territorial radica en la forma cómo se concibe el territorio que puede ser muy restringida a la dimensión biofísica (mirada de recursos naturales) o entenderla en su dimensión sistémica en la que además de la dimensión biofísica se considera la dimensión sociocultural en su sentido más amplio. Como todavía persiste una visión muy orientada al recurso se requiere poner énfasis en el enfoque sistémico y en los activos intangibles especialmente los no visibles.
La forma cómo una sociedad de una circunscripción política-administrativa entiende, aborda e implementa su ordenamiento territorial da cuenta del modelo de desarrollo que ha adoptado explícita o implícitamente. El tipo de ordenamiento territorial que implementa es una proyección de sus políticas públicas. Ello explica, porqué existen abordajes distintos y prácticas diversas sobre el ordenamiento territorial.
Una mirada sistémica implica varias cosas. Lo primero refiere a la necesaria interrelación entre diversos niveles del sistema tanto al interior del país como las relaciones con sistemas exteriores y que además son de diversa índole. Un segundo elemento refiere a las diferentes manifestaciones de la energía natural y social y que puede apreciarse como flujos y ciclos, redes y relaciones. Todo este conjunto de elementos se expresa en conexiones, mallas, tramas y articulaciones. En este conjunto de interacciones es posible apreciar fuerzas convergentes y divergentes que es necesario entender – hasta donde sea posible- para poder gestionarlos. A nivel social por ejemplo podemos encontrar conectores y divisores respecto al tratamiento de determinados temas. De ahí se desprende que los conflictos en el nivel humano forman parte de la dinámica social.
Existen significativos avances en cuanto a la zonificación ecológica económica (ZEE) como herramienta para caracterizar zonas que corresponden a las distintas condiciones ecológicas de una circunscripción política-administrativa desde una mirada bio-geo-física. Estos insumos son muy importantes para el ordenamiento territorial pero no son los únicos. Se requiere todo ese conjunto de elementos que ayuden precisamente a un ordenamiento territorial a partir del enfoque sistémico aludido. Nos interesa destacar ahora el conjunto de activos intangibles no visibles que también forman parte tanto de la gestión territorial como concepto central y del ordenamiento territorial como uno de sus componentes.
Entre estos activos intangibles no visibles se encuentran el capital intelectual, el capital humano, el capital estructural, el capital institucional, el capital sinérgico, el capital cívico, el capital cultural, el capital simbólico y el capital psicosocial. Otra forma de plantearlo sería en términos de la inteligencia emocional (personal y social) que existe en la circunscripción política-administrativa en cuestión. Hay que caer en cuenta que finalmente el territorio es una construcción social por tanto no se trata de reducir la gestión territorial y el ordenamiento territorial solo en términos de vocación productiva de las áreas sino del conjunto de factores que hacen a las personas y colectivos más o menos orientados hacia concepciones y prácticas sostenibles. No basta gestionar el mundo de lo tangible sino también el mundo inadvertido que está ahí pero que no necesariamente vemos o queremos ver.
De ahí que cobren sentido la gestión de los intangibles en la gestión territorial y el ordenamiento territorial. Por tanto, se requiere trabajar políticas públicas que refuercen el sistema de valores como el respeto, la justicia y la libertad. Se necesita fortalecer gobernanza y gobernabilidad para que la sociedad procese sus diferencias democráticamente a través del diálogo y la capacidad de alcanzar acuerdos y consensos. Es importante pensar en cómo fortalecer los factores de asociatividad y de convergencia. Se demanda que la creatividad e innovación sea un imperativo para nuevas formas de pensar, de sentir, de hacer las cosas y de construir discursos.
Gran reto para los expertos en sistemas de información geográfica poner en mapas muchos de estos elementos que son de carácter cualitativo, no obstante absolutamente necesario para darle trascendencia a la gestión territorial y el ordenamiento territorial. Por lo demás, información de vital importancia para la toma de decisiones en un marco de gestión con sentido de sostenibilidad. Un uso inteligente de esta información invita a pensar en el rol que quieres jugar en la economía mundial, si quieres ser competitivo en términos de tus recursos naturales o en términos de tu gente. Entender por qué es estratégico invertir en educación, investigación, creatividad, innovación e inteligencia emocional. En este marco los procesos de conectividad hacia lo interno y externo cobran nueva dimensión.
Ahora hemos constatado que no es solo cuántos recursos naturales tienes sino que predisposiciones actitudinales existen en personas y colectivos para hacer de esos recursos naturales factores de inclusión, cohesión social y bienestar colectivo.
Rodrigo Arce Rojas
Ingeniero Forestal



















