«Ser smart city es viable, sólo hay que tenerlo claro»
Xavier Ludevid es el gerente de urbanismo del ayuntamiento de Figueres. Está a cargo de todo lo que tiene que ver con el territorio: desde la recogida de los residuos en la planificación urbanística, las licencias y las obras públicas. Y desde hace unos años, es uno de los responsables de poner en marcha criterios de smart city, no como prueba piloto, sino buscando una aplicación directa desde el primer día. Hablamos con él de la experiencia y el futuro de Figueres en nuestra serie El futuro inteligente de la ciudad, es el smart city?
¿Como empezasteis a aplicar criterios de smart city en el ayuntamiento de Figueres?
Como tantas otras cosas en esta vida, el azar tuvo un peso importante. No fue una decisión planificada con anterioridad, sino que nos surgió la oportunidad de implantar una prueba piloto en Figueres con una empresa del sector, Urbiotica,, que quería probar el sus sensores. Rápidamente vimos el futuro de este tema y nos sumamos. Además, les hicimos ver que Figueres, que es una ciudad media (tiene 45.000 habitantes) y con un centro histórico relativamente pequeño, permitía no sólo aplicar la sensorización, sino sacar provecho desde el inicio. No queríamos hacer una prueba piloto en una calle como experimento, queríamos que desde el primer día tuviera aplicación práctica. Como uno de nuestros problemas principales es la movilidad, nos centramos sobre todo en esto. Probamos los sensores, vemos cómo funciona y podemos sacar datos para analizar la movilidad en el centro histórico. Esta es nuestra aportación: que lo que hemos instalado nos sirve desde el primer día.
¿En qué ha consistido esta prueba piloto sobre la movilidad?
Esta prueba piloto de movilidad ha consistido en poner sensores de paso de vehículos en todos los cruces que alimentan el tráfico del centro de la ciudad, y también en algunos otros puntos estratégicos. Con esto podemos evaluar el tráfico y cuál es el efecto de las medidas de pacificación de la movilidad urbana que estamos aplicando. Son datos objetivos y científicos que nos permiten tomar decisiones. La movilidad es un tema en el que todo el mundo tiene una opinión, pero la verdad es que datos reales casi no tenemos nunca. Como mucho se hace alguna medida temporal a algún punto concreto. Ahora hemos registrado datos de forma continuada, 24 horas al día, todos los días de la semana, durante meses. Ya hemos acumulado un año de datos, y ahora estamos preparando el primer informe sobre estos datos.
También hemos hecho pruebas de sensorización del aparcamiento, para comprobar cómo se comporta la rotación de vehículos. En una calle con zona azul hemos colocado sensores para ver estos porcentajes de rotación, la disponibilidad de plazas. Los expertos dicen que si hay un 15% de plazas siempre disponibles en zona azul es que está bien dimensionado. Ahora sabremos si lo tenemos bien hecho o hay que ajustar algo. Hay que tener en cuenta que somos una capital de comarca muy potente, y cada día nos visitan miles de personas, y esto requiere un buen aparcamiento de rotación comercial. Es un tema capital para nosotros.
¿Qué datos ha obtenido con estas medidas de la movilidad?
Cada día entran 24.000 vehículos en el centro histórico de la ciudad. Era un dato estimado que teníamos y ahora lo tenemos comprobado empíricamente. Ahora podremos ver también cómo se redistribuyen a raíz de la pacificación de algunas calles que hemos hecho recientemente. Y podremos comprobar si, como pensamos, esta pacificación del centro, los aparcamientos disuasorios que hemos creado en las afueras de la ciudad y la zona azul de los alrededores del centro han conseguido reducir la movilidad dentro del centro. Lo veremos en el informe que estamos terminando estas semanas.
¿Qué otras medidas sobre movilidad tiene en mente a raíz estos datos?
Los datos de cuantificación de vehículos también nos deben ayudar a reajustar los tiempos de los semáforos de la ciudad, en función del comportamiento diario del tráfico. Ya se hace, pero lo podremos afinar mucho más, tanto en función de los días de la semana como de las estaciones del año, porque en verano tenemos un gran impacto del turismo.
Tenemos dos proyectos más sobre la mesa, que se harán efectivos a finales de 2013 o principios de 2014. Uno es la implantación de la zona verde-como la de Barcelona-en las calles del centro de la ciudad para garantizar el aparcamiento a los vecinos, buscando el equilibrio con la rotación comercial que hemos conseguido con la zona azul. El otro proyecto son unos paneles de señalización de los aparcamientos de rotación de toda la ciudad. Gracias a la red WIFI-WIMAX que hemos implantado en la ciudad y que es la que usamos para transmitir los datos de la sensorización, pondremos paneles en las cinco entradas principales de la ciudad que mostrarán los datos en tiempo real de disponibilidad de aparcamiento de todos los aparcamientos públicos, las zonas azules y los aparcamientos privados de rotación que se quieran adherir al proyecto, de modo que el conductor que llegue a Figueres tendrá toda la información para tomar la decisión de búsqueda de aparcamiento. Además de los cinco gran paneles de las entradas, habrá otros más adentro de la ciudad que ofrecerán información complementaria. El objetivo es que la gente que llegue a la ciudad vaya directamente a los aparcamientos, sin dar vueltas innecesarias.
¿En qué otros aspectos se ha aplicado sensores?
Hemos aplicado sensores también para ajustar el alumbrado público, de intensidad de luz, para poder regular la potencia de las farolas en función de la luz solar. Es un tema muy importante, porque nos ayudará mucho a mejorar el ahorro energético. Nosotros cada año gastamos 600.000 euros en alumbrado público. Pero si los sensores nos ayudan a apagar las luces justo en el momento que toque, podremos reducir una buena cantidad de este gasto. En una calle de la ciudad hemos probado también los detectores de presencia para ajustar las luces. Para que se entienda: normalmente en las ciudades funcionamos con dos intensidades de luz, máxima cuando se va el sol, y más baja a partir de las once o las doce de la noche, lo que podríamos definir como luz de seguridad, porque la mayoría de la gente ya está en casa y no hay tanta luz en la calle. Los detectores de presencia permiten ir un paso más allá: bajar aún más el límite de seguridad, dejar sólo la intensidad imprescindible, y en el momento en que se detecta que pasa alguna persona, subir a segundo nivel. La prueba nos ha funcionado bastante bien y la idea es irlo extendiendo a toda la ciudad.
También hemos probado los sensores que detectan el volumen disponible en los contenedores de residuos. Esto nos ayudará a dimensionar el número de contenedores necesarios en cada zona de la ciudad y la frecuencia de recogida de los diferentes tipos de residuos.
¿Como se conjugan los criterios de smart city y la red WIFI-WIMAX?
El proyecto smart city confluyó en el tiempo con la implantación de WIFI-WIMAX en la ciudad. La idea es que el ayuntamiento pueda dar un servicio mínimo de internet, el regulado por ley, a 52 plazas públicas de Figueres, para consultar el correo, algunas webs o información municipal o turística de la ciudad. Hemos colocado dos antenas emisoras de WIMAX en dos puntos estratégicos: el estadio de fútbol municipal y el estadio de atletismo. Una recibe la señal de fuera de la ciudad, y entre las dos las reparten por todo Figueres. También tenemos otras antenas repetidoras que reparten el wifi por las plazas públicas.
Además de dar servicio de internet a los ciudadanos, esta red también permite conectar los edificios municipales para gestionar nuestros servicios, y es la estructura sobre la que hemos montado los sensores de movilidad o las cámaras de seguridad que hemos puesto en aparcamientos donde habíamos detectado vandalismo. La suma de proyectos terminan haciendo sinergia entre ellos: por ejemplo, a estas cámaras de seguridad les hemos puesto un software para que puedan contar los coches aparcados y complementar los datos de movilidad de los vehículos.
Esta es la manera de pensar en smart city, de forma integrada, como una suma. Si no, no tiene sentido, se queda sólo en una recreación simpática de experimentación tecnológica. Lo importante es que te dé servicio, y que te dé datos objetivos de análisis para mejorar los servicios públicos.
¿Cuáles serán los próximos pasos hacia el modelo smart city?
Ahora es un momento de reflexión para pensar qué queremos hacer. En los próximos dos o tres años tenemos que renovar varios contratos de servicios públicos, y estas nuevas contratos deberán llevar todo un apartado de smart city, de inversiones para gestionar mejor los servicios. Por ejemplo, ahora renovaremos el servicio de mantenimiento de semáforos de la ciudad. Hasta ahora tenemos sólo tres o cuatro semáforos con tecnología smart city, pero el nuevo contrato ya debe ir a más. Será especialmente importante en el caso de la iluminación, que es un factor clave para el ahorro del gasto energético municipal.
Si se hace de manera bien organizada, sí. Nosotros hemos hecho una inversión importante, de unos 600.000 euros por todo el paquete. Pero en smart city estrictamente hemos gastado unos 20.000 euros más el trabajo de la brigada para colocar los sensores, el resto corresponde al proyecto WIFI-WIMAX, la mejora de los semáforos y las cámaras de vigilancia. Y yo creo que sólo con los datos que nos ha dado esta prueba ya hemos amortizado la parte de smart city.
Incorporar requisitos de smart city en una contrata de servicio debe tener un retorno en dos o tres años. Para hacernos una idea: el gasto anual en consumo de alumbrado público es de 600.000 euros anuales, y el mantenimiento de este servicio es de 300.000 euros. Este año hemos conseguido reducir el consumo un 20% sólo apagando algunas farolas de las calles más iluminadas y cambiando las bombillas por otras más eficientes. Y si gracias a medidas smart city reducimos el consumo aún más podremos ahorrar mucho dinero, y sólo hay una inversión relativamente pequeña para poder hacerlo. Si no hacemos estas actuaciones, será todavía peor, porque tenemos que ir a ser más eficientes, a reducir el consumo y poderlo medir y contar. Los ciudadanos deben conocer todas estas cosas, darles la información de por qué lo hacemos y qué conseguimos a cambio.
¿Con todos estos proyectos, como imaginas Figueres dentro de diez años?
Me imagino una ciudad con servicios más eficientes: gastar menos para dar el mismo o mejor servicio, y con una velocidad de reacción más rápida en cuanto al mantenimiento de la ciudad. La tecnología nos ayudará a conseguir la inmediatez en la transmisión de la información. Por ejemplo, si se rompe una farola porque un coche se ha estrellado, o si algo se ha averiado, debemos poder saberlo enseguida e iniciar la reparación rápidamente.
¿Estamos muy lejos de llegar a ser tan ‘smart’ como las ciudades punteras europeas?
Yo pensaba que ejemplos de smart city como el de Friburgo eran un objetivo lejano, pero hace poco hemos estado en la asamblea anual de la organización de ciudades europeas para la energía Energy Cities en Suecia, y ya vimos dos o tres lugares donde han implantado el modelo Friburgo. Por tanto, es viable. Lo único que hay que hacer es tenerlo claro.



















