En una entrevista concedida a la emisora Radio Líder Galicia, en el marco del programa “Galicia al Natural”, Cantero calificaba este acuerdo de muy importante, ya que “permite abrir la prisión al exterior y dar a conocer el trabajo que realizamos en la misma”.
El pasado 20 de junio, el presidente de Sogama, Luis Lamas, y el Director de la Escuela de Adultos del Centro Penitenciario de Monterroso (Lugo), Pedro Cantero, formalizaban un convenio de colaboración en el ámbito de la educación ambiental, y a través del cual se implantarán y desarrollarán medidas con las que contribuir a la formación de los internos y, por tanto, a su reinserción social.
En una entrevista concedida a la emisora Radio Líder Galicia, en el marco del programa “Galicia al Natural”, Cantero calificaba este acuerdo de muy importante, ya que “permite abrir la prisión al exterior y dar a conocer el trabajo que realizamos en la misma”.
La escuela, tal y como manifestó, se configura como un centro de adultos que funciona como cualquier otro ordinario, aunque con las particularidades propias de los usuarios del mismo.
A día de hoy, el penal cuenta con 300 internos, muchos de ellos de nacionalidad extranjera, y más de un tercio asiste a la escuela. “Estaríamos hablando de unos 125 alumnos aproximadamente”. La comunidad educativa se complementa con 6 maestros que intentan cubrir, con su trabajo y plena dedicación, las necesidades del centro respecto a la formación.
En la escuela tratan de atender todos los ámbitos educativos: desde los más básicos hasta la enseñanza secundaria, colaborando incluso con estudiantes de la UNED, Bachillerato y preparación de acceso universitario. “Nuestro interés es que se cubran todas las expectativas”, aseveró.
LA EDUCACIÓN AMBIENTAL, CLAVE Y PRIORITARIA
Para el portavoz del centro penitenciario lucense, la educación ambiental resulta clave dado su carácter transversal y prioritario, por lo que intentan que esté siempre muy presente en las distintas actividades a desarrollar.
Desde hace tiempo, el centro cuenta con un huerto ecológico. No obstante, y atendiendo a la dimensión ecológica, han querido ir más allá a través de la construcción de un invernadero que han fabricado con material reciclado; en concreto con 5.000 botellas plásticas (pet) de litro y medio de capacidad.
Asimismo, enmarcó todas estas actuaciones medioambientales en el proyecto europeo Grundwig; el quinto que realizan bajo el título “Desarrollo sostenible para todos”, participando como socios entidades de Turquía y Austria. “Se trata de intercambiar experiencias. Ya hemos hecho visitas a ambos países, y ellos viajarán a Galicia el próximo mes de septiembre”, reseñó.
A nivel profesional, y en su calidad de educador, se muestra satisfecho con la labor realizada. “Es un trabajo muy enriquecedor, no solo desde la dimensión docente, sino también personal, aunque difícil, pero con grandes posibilidades, ya que permite mostrar a los reclusos otro camino para la vida”.
De su larga trayectoria profesional (no en vano lleva 25 años prestando sus servicios en el centro), destacaría dos experiencias de las que guarda gratos recuerdos: un programa radiofónico que realizaron en directo desde el centro y el proyecto europeo “Sin barreras”, que les permitió realizar el camino de Santiago por etapas, compartiendo vivencias y estrechando lazos.





















