Emprendieron una búsqueda pero lo que encontraron en un desfiladero fue algo completamente diferente: una criatura de ojos rojos

Publicado el: 28 de junio de 2026 a las 15:33
Síguenos
Martinete común (Nycticorax nycticorax) de ojos rojos junto a la orilla de un río en Hungría.

Una salida para ver la famosa floración del Tisza terminó con una sorpresa muy distinta. En la zona de la desembocadura del Maros, también conocido como Mureș, los observadores no encontraron el gran espectáculo de efímeras que esperaban, sino un ave compacta, de ojos rojos y aspecto casi de dibujo animado, posada entre la vegetación acuática. Era un martinete común, conocido en Hungría como bakcsó.

La escena tiene más importancia de la que parece. En plena temporada de la tiszavirág, un insecto protegido que pasa hasta tres años como larva en el lecho del río y emerge solo durante un breve periodo para reproducirse, este encuentro recuerda que los ríos sanos no son solo agua que pasa. Son refugios, despensas y corredores de vida. Y eso se nota.



No era un cuervo

El nombre popular húngaro del bakcsó puede llevar a confusión, porque se traduce de forma aproximada como «cuervo ciego». Pero ni es ciego ni es un cuervo. Es una garza, y en España la conocemos como martinete común.

Su nombre científico es Nycticorax nycticorax. La Magyar Madártani és Természetvédelmi Egyesület (MME) lo identifica como Black-crowned Night Heron en inglés, una pista bastante clara de su aspecto y de sus costumbres nocturnas. Mide entre 58 y 65 centímetros, pesa entre 500 y 800 gramos y puede alcanzar entre 105 y 112 centímetros de envergadura.



Lo más llamativo son sus ojos rojos, su cabeza oscura, el cuerpo gris claro y unas plumas largas que caen desde la nuca. Cuando se queda quieto, encogido sobre el agua, parece más pequeño de lo que realmente es. No impone como una gran garza real, pero cuesta dejar de mirarlo.

Cazador de tarde

El martinete común es un ave de paciencia. No corre detrás de sus presas ni monta grandes persecuciones sobre el agua. Se queda quieto, espera y, cuando un pez, una rana o un insecto acuático se pone a tiro, lanza el pico con rapidez.

La MME explica que es activo sobre todo por la noche y al atardecer. Durante el día suele descansar en grupo, cerca de carrizales, sauces y zonas húmedas. A la hora de comer, en cambio, prefiere ir más a su aire.

¿Qué significa esto para quien se lo encuentra en una ruta? Que probablemente lo está viendo en un momento delicado. Si el ave está inmóvil junto al agua, quizá no posa para la foto. Puede estar cazando. Acercarse demasiado, hacer ruido o bajar hasta la orilla puede bastar para arruinarle la cena.

Un río con señales

El hallazgo se produjo mientras se buscaba la floración del Tisza, uno de los fenómenos naturales más conocidos de Hungría. La policía húngara recordó este mes que la tiszavirág es una especie protegida, muy sensible a la calidad del agua y cada vez más limitada a la cuenca del Tisza y algunos afluentes.

Por eso, la presencia de efímeras y de aves acuáticas cuenta una historia parecida. No demuestra por sí sola que todo esté perfecto, pero sí indica que el río todavía ofrece alimento, refugio y condiciones suficientes para especies muy ligadas al agua.

El martinete común encaja justo ahí. Cría en bosques de ribera, carrizales, zonas encharcadas, lagunas y áreas con vegetación densa. En el fondo, necesita lo mismo que tantos animales discretos que casi nunca salen en los titulares. Agua, tranquilidad y lugares donde esconderse.

Protegido aunque sea común

Una de las partes más interesantes de esta historia es que el bakcsó no es una rareza extrema en Hungría. El Parque Nacional de Hortobágy lo describe como una de las garzas más comunes del país, con una población estable estimada entre 2400 y 3600 parejas reproductoras.

Pero común no significa desprotegido. En Hungría está considerado una especie altamente protegida y su valor de conservación se fija en 100 000 florines por ejemplar. La MME también lo recoge como especie no amenazada en la Lista Roja global, europea y de la UE, pero incluida en el anexo I de la Directiva de Aves.

Aquí está el matiz importante. Una especie puede no estar al borde de la desaparición y, aun así, necesitar protección. Las colonias de garzas dependen mucho de que no cambien de golpe sus zonas de cría. Si se talan árboles de ribera, se seca un humedal o aumenta demasiado la presión humana, muchas parejas pueden fallar en una temporada.

Mirar sin molestar

La floración del Tisza atrae cada año a curiosos, fotógrafos y paseantes. Es normal. Ver miles de insectos sobre el río al atardecer es una imagen difícil de olvidar. Pero la propia policía húngara ha recordado que está prohibido recoger ejemplares vivos o muertos, capturarlos, matarlos o perturbar de forma intencionada el vuelo nupcial.

Lo mismo vale, por sentido común, para las aves que aparecen alrededor. No hace falta convertir una observación en una persecución. Unos prismáticos, distancia y silencio suelen ser mejores aliados que acercarse con el móvil hasta la orilla.

También conviene evitar drones, flashes y pasos fuera de sendero en zonas sensibles. Parece poca cosa, pero para un ave que alimenta pollos o intenta cazar al atardecer, cada interrupción cuenta. La naturaleza se disfruta más cuando no se la obliga a huir.

La lección del martinete

El protagonista inesperado de esta salida no fue la tiszavirág, sino una garza de ojos rojos que parecía mirar con mala cara a quienes la habían interrumpido. Y, de algún modo, esa mirada resume bien el mensaje de fondo.

Los ríos vivos no son parques temáticos. Son lugares donde pasan cosas aunque nadie las esté buscando. Un día aparece la floración de las efímeras. Otro, un martinete común se planta entre las hojas acuáticas y recuerda que la biodiversidad también vive en los detalles.

La ficha técnica de la especie ha sido publicada por la base Natura 2000 del Parque Nacional de Hortobágy, donde se recoge su nombre científico, su estado de protección, su hábitat y su situación en Hungría.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario