Remover CO2 del océano ya se vende como solución: su deterioro tiene precio y la ciencia alerta de efectos secundarios que no conviene ignorar

Publicado el: 19 de enero de 2026 a las 15:30
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Manglar con ave sobre la rama y raíces bajo el agua, ecosistema costero afectado por el calentamiento oceánico

El océano lleva décadas amortiguando el calentamiento global, pero en las cuentas económicas del clima ha estado casi “fuera del balance”. Un nuevo trabajo liderado por Scripps (UC San Diego) pone números a esa omisión y el resultado cambia el tamaño del problema (y la conversación sobre políticas). Al sumar los daños marinos a los modelos del “costo social del carbono”, el coste global por cada tonelada de CO2 emitida sube de forma abrupta.

El estudio, publicado el 15 de enero de 2026, propone un “costo social azul del carbono” que añade 46,2 dólares por tonelada de CO2 a las estimaciones habituales. Con ese ajuste, el valor total se eleva a 97,2 dólares por tonelada (un incremento del 91%).



La clave no es solo el número, sino lo que representa. Los autores incorporan pérdidas de mercado y daños que ya se ven en arrecifes de coral, pesquerías y en infraestructura costera expuesta a marejadas y subida del nivel del mar. En paralelo, estiman impactos menos visibles pero muy reales, como el deterioro nutricional de productos del mar por el calentamiento oceánico (con pérdidas de nutrientes como omega 3, proteína, hierro o calcio), algo que golpea más a países y economías insulares donde el pescado es columna vertebral de la dieta.

Para dimensionarlo, si se usa el cálculo de emisiones totales de CO2 de 2024 del Global Carbon Budget (41,6 mil millones de toneladas, incluyendo cambio de uso del suelo), el “componente azul” implica cerca de 2 billones de dólares anuales en daños ligados al océano que no estaban entrando en la contabilidad climática estándar.



En el mismo pulso de urgencia aparece el otro mensaje incómodo. Un trabajo de síntesis sobre intervenciones climáticas en el océano revisa varias opciones (desde enfoques químicos hasta biológicos) y concluye que ninguna está libre de efectos secundarios. Entre las alternativas analizadas, la mejora electroquímica de la alcalinidad oceánica aparece como la de menor riesgo directo para los ecosistemas, aunque plantea retos como la gestión segura de subproductos ácidos.

Y la ciencia va por detrás del mercado. La comercialización de “remoción marina” ya está avanzando con créditos verificados de alcalinidad oceánica vendidos a empresas como Stripe, Shopify y British Airways, un indicio de que la presión por desplegar soluciones puede crecer incluso mientras se afinan normas y salvaguardas.

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Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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