Expertos veterinarios lo confirman: estas son las 10 razas de perro con menos esperanza de vida y algunas no llegan a los 5 años

Publicado el: 27 de marzo de 2026 a las 09:41
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Bulldog francés tumbado con expresión cansada, una de las razas con menor esperanza de vida.

Cuando convivimos con un perro, solemos pensar en una relación larga, con rutinas, paseos y esa mirada en la puerta cuando llegas a casa. Pero los datos recuerdan algo incómodo, la longevidad no es igual para todas las razas. ¿Qué pasa si el perro que te gusta está entre los que viven menos?

Un estudio basado en historiales clínicos veterinarios en Reino Unido ha puesto cifras encima de la mesa. La esperanza de vida media al nacer fue de 11,23 años, pero el bulldog francés se quedó en 4,53 años. Y el patrón apunta a un tema que va más allá de la curiosidad, salud, bienestar animal y decisiones de cría que se notan en el día a día.



Cómo se han calculado estas cifras

La investigación utilizó «tablas de vida», una herramienta que estima la esperanza de vida media a distintas edades. En la práctica, «esperanza de vida al nacer» es el promedio de edad al morir dentro de esa población, no un reloj que marque la fecha de tu perro.

Los autores trabajaron con datos de VetCompass y analizaron 30.563 perros fallecidos entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de julio de 2020. Con esa base, se observaron diferencias por sexo y por esterilización, con hembras algo más longevas que machos y con esperanza de vida mayor en perros esterilizados frente a no esterilizados.



El Royal Veterinary College lo resumió con un aviso que suena a sentido común. El epidemiólogo Dan O’Neill habló de «stop and think before buying a flat-faced dog», una llamada a frenar y elegir salud antes que estética.

El ranking de las 10 razas con menor esperanza de vida

En este trabajo, estas fueron las diez razas con menor esperanza de vida al nacer (de menor a mayor) dentro de las analizadas. Bulldog francés (4,53 años), bulldog inglés (7,39), pug (7,65), bulldog americano (7,79), chihuahua (7,91), husky (9,53), beagle (9,85), bóxer (10,04), pastor alemán (10,16) y Cavalier King Charles Spaniel (10,45).

Conviene leerlo con calma. Son medias obtenidas de registros veterinarios y con tamaños de muestra distintos según la raza, así que cada individuo puede vivir más o menos. Aun así, el salto entre 4,53 y 10,45 años es tan grande que obliga a hacerse preguntas.

La cara B de la cría selectiva

El patrón más claro es que varias razas braquicéfalas (de hocico corto) concentran las cifras más bajas. El propio estudio recuerda que estas razas se asocian con trastornos que pueden limitar la vida, como problemas respiratorios, enfermedad de columna y distocia (dificultad en el parto).

En el caso del bulldog francés, VetCompass ya había advertido en otro trabajo que, desde el punto de vista de salud, «ya no puede considerarse un perro típico», por su mayor propensión a varios trastornos comunes. Es el tipo de frase que pincha la burbuja del «qué mono es» y te devuelve a lo importante.

Este debate también está en el radar de los veterinarios. La Asociación Veterinaria Británica señala que el aumento de los perros braquicéfalos se traduce en más problemas de salud y bienestar a nivel de población. Y en informes oficiales sobre cría se insiste en que seleccionar reproductores influye de forma enorme en la salud y el bienestar de los cachorros.

Lo que puedes hacer si convives con una de estas razas

Si tu perro está en este grupo, el dato no es para asustar, sino para anticiparse. Hay señales que conviene no normalizar, respirar con esfuerzo en reposo, ronquidos constantes, desmayos, intolerancia al ejercicio o problemas de piel en pliegues. Si algo «no cuadra», una revisión a tiempo suele ahorrar sufrimiento y también visitas urgentes.

El peso importa más de lo que parece. Los kilos de más cargan las articulaciones y empeoran la respiración, justo lo que no interesa en razas con predisposición a problemas. Y, cuando toca elegir, pedir información de salud, pruebas veterinarias y evitar rasgos extremos puede marcar diferencias reales.

También hay una idea simple que ayuda a decidir con la cabeza fría. Vivir con un perro no es solo cariño y paseos, también son tratamientos, cuidados especiales y, en algunos casos, cirugías. Tenerlo en cuenta no quita ilusión, la hace más responsable.

Cuando el calor aprieta

Aquí entra el contexto ambiental, y no es un detalle. Un gran estudio sobre enfermedad relacionada con el calor en perros ya avisó de que, a medida que suben las temperaturas por el cambio climático, el riesgo crecerá, y encontró a razas como el bulldog y el bulldog francés entre las de mayor riesgo.

En la práctica, esto se traduce en hábitos de barrio, paseos a primera hora o al caer la tarde, agua a mano, sombra y cero coche cerrado aunque «sean cinco minutos». Para perros de hocico corto, el calor pegajoso del verano llega antes. Y eso se nota.

El estudio científico ha sido publicado en Nature.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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