Un informe de la ONU ha sacado a la luz algo que muchos quieren esconder: invertir en la lucha contra el cambio climático y contra la contaminación del aire genera beneficios económicos. Hasta 15 dólares por cada dólar que se invierte y cada año que pasan los países del planeta sin aplicar estas medidas, pierden más de 1,5 billones de dólares.
Para la elaboración del informe se analizaron 25 medidas que abarcan sectores como el transporte, la gestión de residuos y la energía. Si se aplicaran estas medidas, los autores han estimado que para 2050 se podrían evitar 144 millones de muertes y una reducción considerable del calentamiento global. Ya no hay excusas que valgan para no invertir en salvar el planeta; quien no lo hace, es porque contribuye a destruirlo.
Combatir la contaminación del aire
Cada US$ 1 invertido en abordar conjuntamente el cambio climático y la contaminación atmosférica puede generar alrededor de US$ 15 en beneficios económicos, según un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC). Esta cifra es superior a la obtenida al abordar por separado el clima y el aire limpio, e incluye tanto beneficios económicos de mercado como de carácter no comercial.
Publicado con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, Hidden assets: The economic and health case for climate and clean air action (Activos ocultos: argumentos económicos y de salud en favor de la acción climática y el aire limpio) constituye la primera evaluación económica mundial comprensiva de las acciones integradas en materia de clima y aire limpio.
Durante demasiado tiempo, se ha tratado la acción climática como un costo que debía gestionarse y la contaminación atmosférica como una consecuencia desafortunada del desarrollo. Este informe demuestra exactamente lo contrario: el aire limpio es un motor fundamental del desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria y energética y la estabilidad climática, un activo en el que debemos invertir”, afirmó Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA. “Las soluciones probadas ya existen. Lo que nos falta es el liderazgo decisivo de los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas para aplicarlas con la rapidez y coordinación que exige esta crisis”.
El valor económico de la acción climática
Los beneficios económicos anuales derivados de la aplicación de las 25 medidas identificadas en este informe equivaldrían a: 2,8 % del PIB mundial en 2035; 4,5 % del PIB mundial en 2050; 11,4 % del PIB mundial en 2100.
En comparación, el 2,18 % del PIB mundial se destinó a subsidios explícitos a los combustibles fósiles en 2022, mientras que el 9,3 % del PIB mundial se destinó al sector salud en 2023.
Cada año de retraso en la adopción de medidas implicaría renunciar a más de US$ 1,5 billones anuales, equivalentes al 0,5 % del PIB, en beneficios combinados de mercado y no comerciales.
Incluso excluyendo los beneficios de bienestar no comerciales, las medidas generan un retorno aproximado de US$ 4 por cada US$ 1 invertido.
“Una relación beneficio-costo de 15 a 1 atraería capital de inmediato en casi cualquier otro sector. La única razón por la que esto aún no ha ocurrido en el ámbito de la acción integrada sobre clima y aire limpio es que los beneficios se distribuyen entre los sistemas de salud, la productividad y los daños climáticos evitados, en lugar de reflejarse en un único balance financiero. Cada año de retraso le cuesta al mundo más de US$ 1,5 billones en beneficios que no podremos recuperar. Los ministerios de finanzas y los grupos y personas inversionistas que siguen manteniendo el clima y la calidad del aire en partidas presupuestarias separadas están abandonando billones sobre la mesa”, afirmó Elliott Harris, copresidente independiente de la evaluación.
La contaminación atmosférica mata
El retorno de US$ 15 incluye beneficios de mercado cuantificables, como la reducción del gasto sanitario, una mayor productividad laboral y la disminución de daños físicos, así como el valor monetario de reducir las muertes prematuras y de contar con poblaciones más saludables.
En 2025, la exposición a la contaminación atmosférica exterior causada por actividades humanas (PM₂,₅ y ozono) estuvo vinculada a una cifra estimada de 6,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo. La contaminación atmosférica doméstica estuvo relacionada con otros 2 millones de muertes prematuras, incluyendo alrededor de 300.000 niñas y niños.
A diferencia de las evaluaciones anteriores, el informe incorpora los efectos económicos de las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica, incluyendo la presión sobre los servicios de salud y las pérdidas en productividad y bienestar. En 2025, la contaminación atmosférica exterior contribuyó a 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, 2 millones de nuevos casos de demencia y millones de casos de infarto, enfermedades pulmonares, diabetes, accidente cerebrovascular y cáncer de pulmón.
25 medidas probadas que demuestran que se puede luchar
El conjunto de medidas analizadas en el informe abarca seis sectores: energía y sistemas de combustibles fósiles; industria; transporte; agricultura y sistemas alimentarios; cocina y calefacción residenciales; y gestión de desechos. Además, combina medidas de descarbonización a largo plazo con otras dirigidas a los supercontaminantes, como el metano, el carbono negro y los hidrofluorocarbonos (HFC).
Entre las medidas figuran la expansión de las energías renovables y la eficiencia energética; el aumento de las soluciones de cocina y calefacción limpias; normas más estrictas sobre emisiones y eficiencia vehicular; inspección y mantenimiento de vehículos; vehículos eléctricos y combustibles marítimos bajos en azufre; recuperación del gas asociado para poner fin a la ventilación y quema rutinarias y reducir las fugas de petróleo y gas; gestión del ganado y del estiércol; uso más eficiente de fertilizantes; mejora del cultivo de arroz y alternativas a la quema de residuos agrícolas; mejor gestión de desechos sólidos y aguas residuales; y la reducción progresiva de los HFC.
Para 2050, la plena aplicación de las 25 medidas podría evitar de forma acumulada 144 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica, incluyendo 96 millones asociadas únicamente a la contaminación atmosférica ambiental, así como cientos de millones de casos de enfermedades crónicas.
Muchas de estas medidas generan beneficios nacionales para la salud y la economía en el transcurso de un solo mandato gubernamental.
La calidad del aire y el clima
En comparación con el escenario de referencia del informe, la aplicación inmediata de las medidas permitiría reducir a la mitad las emisiones mundiales de dióxido de carbono para 2050, disminuir las emisiones de metano en un 60 % y reducir en aproximadamente un 70 % los principales contaminantes atmosféricos, incluyendo el carbono negro, el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno.
Las medidas evitarían aproximadamente 0,34 °C de calentamiento global para 2050 y 1,4 °C para 2100. Debido a que la temperatura terrestre aumenta más rápidamente que el promedio mundial, el calentamiento evitado sería mayor en la mayoría de las regiones, alcanzando una cifra estimada de entre 1,5 °C y 2 °C para 2100. A finales de siglo, las emisiones de dióxido de carbono bajo este escenario serían netamente negativas, mientras que los principales contaminantes atmosféricos se reducirían hasta en un 85 %.
“Este informe aporta la evidencia más sólida hasta la fecha de que tratar el cambio climático y la contaminación atmosférica como problemas separados nos lleva a subestimar los beneficios de abordar cualquiera de ellos. Cuando los modelizamos conjuntamente, los beneficios fueron mayores de lo que cada uno podía mostrar por separado, porque las mismas fuentes, sectores y políticas impulsan con frecuencia ambos problemas”, afirmó Simon Dietz, copresidente de la evaluación y profesor de Política Ambiental en la London School of Economics (Escuela de Economía de Londres).
Tal como detalla el informe de la ONU, el valor económico de un aire más limpio se materializa con la suficiente rapidez como para compensar el costo de aplicación en menos de una década y sigue representando casi la mitad de los beneficios económicos totales en 2100.
Cerrar la brecha de implementación
Las barreras institucionales —incluyendo la fragmentación en la toma de decisiones, la limitada capacidad de aplicación y la débil coordinación gubernamental— son los obstáculos a la implementación más significativos entre los que han sido identificados.
De manera acumulada, estas barreras podrían retrasar la plena implementación a escala mundial en casi ocho años. Superarlas, incluyendo mediante incentivos de política fiscal y regulaciones que permitan al sector privado desplegar tecnologías que sean rentables y reduzcan las emisiones, podría acelerar la adopción de estas medidas y generar hasta US$ 10 billones adicionales en beneficios para la salud de aquí a 2040.
Este informe hace un llamado a una planificación integrada en materia de clima, calidad del aire, salud y economía; al fortalecimiento de las instituciones y los mecanismos de aplicación; y a una mejor alineación entre la financiación pública y privada.












