Karst Kreun llegó en marzo de 2021 a una finca agrícola casi desnuda cerca de Mansfield, en Victoria, Australia. Plantó al día siguiente. Llamó al lugar Karlindy, una unión de su nombre y el de Lindy, su esposa fallecida.
Lo que empezó como un homenaje personal ha cambiado el paisaje. En junio de 2026, la última actualización local elevó el balance a 35.000 ejemplares, principalmente árboles y arbustos, y anunció otros 8.000 para ese año. La finca recupera alimento y refugio para la fauna, incluida la cacatúa gang-gang, una especie en peligro de extinción.
Un homenaje que echa raíces
La información de Cassinia Environmental señala que Kreun plantó por sí mismo 12.500 árboles durante los primeros años. Farmer News situó después el total por encima de 13.500 árboles y arbustos, con ayuda de voluntarios y grupos locales. Hoy esa cifra también ha quedado atrás.
No es una plantación uniforme. En Karlindy se han introducido especies locales como banksias, índigo australiano y grandes eucaliptos rojos de río, junto a los ejemplares maduros que sobrevivieron a décadas de agricultura. Esa mezcla puede formar distintos niveles de vegetación y ofrecer más opciones de comida, sombra y cobijo.
Kreun también quiere que el terreno siga ligado a la comunidad. Colegios, jóvenes en prácticas y el grupo local Up2Us han participado en el entorno restaurado. «En mi opinión, la propiedad es para la gente. Yo solo la cuido», explicó a Cassinia.
Una cacatúa en apuros
La cacatúa gang-gang (Callocephalon fimbriatum) vive únicamente en el sureste de Australia y figura como especie en peligro tanto a escala nacional como en Victoria. El borrador del plan nacional de recuperación recoge una reducción aproximada del 69 % en tres generaciones, unos 21 años, inferida a partir del índice de avistamientos considerado más fiable.
Después llegaron los incendios del Verano Negro de 2019 y 2020. Según el mismo documento oficial, el fuego afectó entre el 28 % y el 36 % de su área de distribución y pudo causar la muerte directa de cerca del 10 % de la población. No fue un golpe menor.
Estas aves necesitan bosques con alimento y árboles viejos que tengan huecos adecuados para anidar. El problema es que esos huecos suelen empezar a aparecer en eucaliptos de entre 120 y 220 años, según el plan. Las plantas jóvenes de Karlindy pueden mejorar la conexión y la alimentación, pero no sustituyen hoy a esos gigantes.
Plantar no basta
¿Significa eso que la restauración llega demasiado tarde? No. Significa que hay que proteger los árboles maduros que quedan mientras se prepara la siguiente generación del bosque, una tarea en la que cada arbusto y cada eucalipto cumplen una función distinta.
Un estudio publicado en Biological Conservation comparó 23 paisajes agrícolas del suroeste de Victoria en 2007 y 2019. En la primera medición, las zonas con vegetación remanente reunían cerca de un 20 % más de especies de aves propias de ambientes arbolados, pero en 2019 la riqueza era parecida en ambos tipos de paisaje.
El estudio no examinó Karlindy ni a la cacatúa gang-gang, así que no prueba un efecto concreto en esta finca. Además, el número de especies se acercó, pero la composición de las comunidades siguió siendo diferente porque los bosques antiguos ofrecen recursos que una plantación joven aún no tiene. Recuperar verde es relativamente rápido, pero recuperar un bosque completo exige paciencia.
El trabajo que no se ve
Plantar es solo el comienzo. En Karlindy también hay que controlar zarzamoras y otras malas hierbas y retirar el exceso de hierba alrededor de los plantones. Si los ejemplares jóvenes no sobreviven, la cifra inicial sirve de poco.
El proyecto cuenta ahora con apoyo de BushBank, Cassinia Environmental y Trust for Nature. El Gobierno de Victoria explica que BushBank financia la recogida de semillas, el control de plagas y malas hierbas y la revegetación, con una meta de restaurar al menos 20.000 hectáreas privadas en todo el estado.
Además, los trabajos de Karlindy quedarán protegidos de forma permanente mediante un acuerdo de conservación con Trust for Nature, según Cassinia. Esa continuidad importa, porque los grandes troncos y los huecos de anidación no aparecen de una temporada a otra. El bosque acaba de empezar.
Una restauración muy actual
La experiencia de Karlindy encaja con las medidas que Australia estudia ahora para recuperar la cacatúa gang-gang. El borrador oficial recomienda revegetar paisajes fragmentados, unir manchas de bosque, usar especies locales y conservar los árboles maduros mientras crecen los que podrían formar huecos en el futuro.
A fecha de 16 de septiembre de 2026, el Gobierno australiano mantiene ese plan en consulta pública hasta el 7 de octubre. Esto no demuestra todavía el efecto concreto de Karlindy sobre la población de cacatúas, pero sí confirma que su enfoque coincide con las prioridades nacionales. Ese matiz es clave.
El objetivo de Kreun es devolver el terreno al aspecto que tenía antes de la agricultura. Lindy permanece en el nombre de la finca y, con cada temporada, el homenaje gana raíces, aves y futuro.
La actualización más reciente sobre la restauración ha sido publicada por Up2Us Landcare Alliance en su visita a Karlindy.












