Un granjero sudafricano plantó unos arbustos en 1976 para que el barro no entrara en su granero y 50 años después su ladera es una referencia para recuperar tierras degradadas

Publicado el 19 de septiembre de 2026 a las 13:05
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Persona examinando plantas de spekboom en un vivero

En 1976, el agricultor Graham Slater plantó esquejes de spekboom en Krompoort, en el Cabo Oriental sudafricano, para sujetar una ladera degradada y evitar que el barro volviera a entrar en su granero. Medio siglo después, aquellos arbustos superan la altura de una persona y la finca se ha convertido en una referencia para recuperar tierras degradadas.

La clave no está solo en que las plantas sobrevivieran. Con el tiempo volvió la cubierta vegetal, se acumuló carbono y aparecieron condiciones más favorables para otras especies. Pero plantar millones de esquejes no garantiza que un paisaje sane por sí solo.

Una solución sencilla que acabó en manos de la ciencia

El spekboom (Portulacaria afra) es un arbusto suculento nativo, no un bosque convencional. Un trabajo científico sobre el programa identifica a Graham Slater y relata que la ladera de Krompoort había quedado degradada por las cabras, mientras el agua cargada de sedimentos inundaba el granero tras las lluvias fuertes.

Slater siguió colocando esquejes hasta finales de la década de 1990 y el matorral denso llegó a ocupar unas 2,5 hectáreas. Eso permitió comparar parcelas de varias edades y observar algo que un ensayo corto apenas puede enseñar. La restauración es lenta, y se nota.

El carbono que volvió a Krompoort

Un estudio de 2006 calculó que Krompoort había incorporado 11 kilos de carbono por metro cuadrado durante 27 años. Equivale a unas 110 toneladas por hectárea y a una media de 4,2 toneladas anuales, contando vegetación, raíces y suelo.

Conviene no confundir esa cifra con toneladas de CO2 ni trasladarla automáticamente a cualquier finca. El mismo trabajo encontró un ritmo mucho menor en otra reserva, debido en buena parte al ramoneo de herbívoros, al menor espesor del suelo y a la presencia de piedras. El lugar importa. Mucho.


Por qué esta suculenta cambia el terreno

El spekboom almacena agua en sus hojas y puede establecerse a partir de ramas cortadas, algo útil en una región semiárida. Sus ramas atrapan hojarasca, dan sombra y reducen el golpe de la lluvia, mientras las raíces pueden favorecer que el agua penetre en la tierra.

La materia orgánica mejora el suelo y la copa crea un ambiente más fresco para que germinen plantas leñosas. “Se considera un ingeniero del ecosistema”, explicó el ecólogo Alastair Potts al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. En la práctica, prepara la casa para que vuelvan más habitantes.

La biodiversidad regresó, pero no de golpe

Una investigación posterior comparó Krompoort con Rhinosterhoek, otro enclave restaurado de la región. Los científicos registraron 172 ejemplares jóvenes de 13 especies y comprobaron que el 92 % se concentraba en zonas restauradas de 35 y 50 años y en matorrales intactos.

En Rhinosterhoek, la parcela de 50 años alcanzó una reserva total de 250,8 toneladas de carbono por hectárea, muy parecida a las 245 toneladas estimadas en áreas intactas. Aun así, las parcelas de Krompoort mantenían menos regeneración de especies de copa que el matorral conservado. Recuperar funciones ecológicas no significa reconstruir de inmediato el ecosistema original.

De una finca a 21,5 millones de esquejes

La experiencia ayudó a impulsar el Programa de Restauración del Matorral Subtropical. Entre 2004 y 2016 se plantaron unos 21,5 millones de esquejes en espacios protegidos, incluidos 200.000 dentro de 330 parcelas cercadas. Cada una medía 0,25 hectáreas, no media hectárea como se ha repetido en algunas informaciones.

Las parcelas quedaron distribuidas por un territorio de unos 75.000 kilómetros cuadrados y permitieron probar distintas formas de plantación. En 2023, sus responsables describieron el conjunto en Frontiers como el mayor experimento de restauración de ecosistemas del mundo. Aquella ladera dejó de ser una anécdota rural.

Plantar no basta

Los resultados rebajan el entusiasmo fácil. El seguimiento de 64 parcelas operativas, distintas de las experimentales, encontró una supervivencia de entre el 0 % y el 93 %, con una media del 28 %. La geología, la orientación o la pendiente no explicaron por sí solas esa diferencia.

Otro ensayo publicado en 2021 observó que los esquejes gruesos sobrevivían casi el doble que los pequeños, cerca del 45 % frente al 25 %. Protegerlos de los herbívoros, elegir material sano y vigilar los primeros años pesa tanto como escoger la especie adecuada. No hay atajos.

Una restauración que ahora busca otra escala

El movimiento reúne hoy más de 60 iniciativas y pretende recuperar 800.000 hectáreas antes de 2030, según Naciones Unidas. En 2025 fue reconocido como iniciativa emblemática del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, una distinción que también pone el foco en el empleo rural, el agua y el hábitat de elefantes y rinocerontes negros.

Krompoort demuestra que una intervención modesta puede cambiar la trayectoria de una tierra degradada. Pero su verdadera lección no es que el spekboom sea una planta milagrosa, sino que la vegetación nativa necesita tiempo, protección y seguimiento para volver a hacer su trabajo.

La actualización oficial de 2026 fue publicada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, mientras que el estudio que documentó el retorno espontáneo de biodiversidad apareció en Restoration Ecology.

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Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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