Las emisiones de metano de Siberia en verano se han más que duplicado desde 2010 y los científicos señalan dos causas muy distintas

Publicado el 19 de septiembre de 2026 a las 18:37
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Hielo y permafrost fundiéndose con agua y burbujas

Siberia ya no funciona como un enorme congelador estable. Sus emisiones de metano durante la temporada de crecimiento se han más que duplicado desde 2010, con un avance cercano al 5 % anual, según una investigación internacional publicada en Science. El calentamiento está abriendo dos caminos distintos para liberar este potente gas de efecto invernadero.

Al oeste, el terreno se vuelve más cálido y húmedo, lo que favorece la actividad de los microorganismos que generan metano en los humedales. Al este ocurre casi lo contrario, con más calor, sequedad e incendios. El río Yeniséi marca, en buena parte, la frontera entre ambos escenarios.

Doce millones de toneladas más

El equipo analizó el periodo comprendido entre 2010 y 2023. En esos años, las emisiones siberianas de la temporada de crecimiento aumentaron en 12,0 ± 1,9 teragramos de metano, es decir, unos 12 millones de toneladas métricas. Para el conjunto anual, la tendencia media fue de 1,1 ± 0,1 millones de toneladas adicionales por año, aunque el avance no fue idéntico cada año, según detalla la Academia China de Ciencias.

No es una cifra menor. Ese ritmo equivale al 92 % del aumento observado en las emisiones de todos los humedales del planeta, aunque Siberia representa menos del 5 % del metano emitido en el mundo. Además, el metano atrapa más de 25 veces más calor que el CO₂ durante un periodo de cien años.

Conviene precisar algo. Más de dos tercios de las emisiones se concentraron entre mayo y septiembre, y esa parte creció cerca de un 6 % anual. Fuera de la temporada de crecimiento, la tendencia fue débil y no resultó estadísticamente significativa.

Una Siberia húmeda y otra en llamas

En Siberia occidental, la circulación atmosférica transporta más calor y humedad desde el Atlántico Norte. Los inviernos suaves y el deshielo temprano dejan suelos más cálidos y encharcados, un ambiente ideal para los microorganismos que producen metano al descomponer materia orgánica sin oxígeno. Allí, el total emitido sumó cada año otros 0,4 ± 0,1 millones de toneladas de media.


En Siberia oriental domina otra historia. Los sistemas persistentes de altas presiones favorecen veranos calurosos y secos, elevan el riesgo de incendios largos e intensos y disparan el metano liberado por la quema de vegetación. En este caso, el total creció en 0,7 ± 0,1 millones de toneladas más cada año y el salto se hizo especialmente visible desde 2019.

Los incendios causan un daño doble. Liberan metano y CO₂ de forma inmediata, pero también eliminan vegetación protectora y calientan el suelo, lo que puede acelerar el deshielo del permafrost. El problema no termina cuando se apagan las llamas.

Cómo se midió desde el espacio

Medir Siberia sobre el terreno es complicado. Es una región inmensa, remota y con pocas estaciones, por lo que los investigadores combinaron datos del satélite japonés GOSAT con observaciones de torres y estaciones cercanas a la superficie. Después aplicaron un modelo inverso para calcular qué emisiones podían explicar el metano observado en la atmósfera.

Este método no suma cada humedal, incendio o fuga por separado. Trabaja al revés, a partir de la concentración detectada y del movimiento del aire, y dejó en torno al 10 % la incertidumbre calculada dentro del sistema para las estimaciones regionales y su tendencia.

«Los satélites nos permiten vigilar continuamente el planeta, algo especialmente importante para el metano», explicó Rob Parker, investigador del Centro Nacional de Observación de la Tierra en la Universidad de Leicester. La serie de datos de GOSAT utilizada por su equipo supera ya los 17 años.

Lo que puede ocurrir en 2050

La proyección más preocupante corresponde al escenario de emisiones muy altas SSP5-8.5. Si el calentamiento sigue esa trayectoria, la estimación central apunta a 25,2 millones de toneladas adicionales de metano al año en 2050, con un margen de ±12,9 millones. Esa cantidad podría neutralizar alrededor del 20 % de la reducción mundial de origen humano necesaria para cumplir los objetivos climáticos, y la mayor parte del aumento procedería del este.

No es una predicción inevitable. Es un resultado condicionado a un escenario concreto y las relaciones entre las temperaturas máximas y las emisiones son ligeramente no lineales, según los autores. También siguen faltando observaciones directas del suelo en algunas zonas del oeste, una limitación señalada por expertos independientes.

«Si ignoramos estas respuestas regionales y no lineales, las estimaciones del presupuesto mundial de metano podrían quedar seriamente sesgadas», advirtió Yi Liu, investigador del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias. En la práctica, reducir las fugas de petróleo y gas, las emisiones ganaderas y las de los vertederos sigue siendo imprescindible, pero habrá que contar también con una naturaleza que ya responde al calentamiento.

El estudio científico ha sido publicado en Science con el título «Decadal doubling of Siberian methane emissions due to warming-induced fires and methanogenesis».

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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