Las seis muestras de albures recogidas en junio de 2025 cerca del vertido de Cobre Las Cruces al Guadalquivir superaron el límite europeo de plomo para carne de pescado. Así lo recoge un informe fechado en julio de 2026 y firmado por investigadores, entre ellos tres catedráticos de Ecología de la Universidad de Sevilla.
La bióloga Antonia Herrero, de la asociación Salvemos el Guadalquivir, resume la preocupación en declaraciones a National Geographic España. «Los peces tenían niveles muy altos de cobre, manganeso y plomo», explica al referirse a aquel muestreo. El hallazgo vuelve a poner sobre la mesa cómo se vigila la contaminación del río y qué implica para quienes aprovechan sus recursos.
Qué dicen las muestras
La concentración media de plomo fue de 1,07 miligramos por kilogramo de músculo fresco, frente al máximo europeo de 0,30. Es decir, unas 3,6 veces ese valor. El Reglamento (UE) 2023/915 establece ese límite para la carne de pescado destinada a la alimentación.
Los datos proceden del seguimiento ambiental de la propia mina, facilitado por la Junta de Andalucía. Cada muestra mezclaba músculo de varios ejemplares capturados en un mismo punto, en un tramo de unos tres kilómetros. Por tanto, representan esas capturas y esa fecha, sin describir por sí solas todos los peces del Guadalquivir.
Lo que guarda el fondo
¿Cómo pueden aparecer metales en los peces si los controles del agua ofrecen otra imagen? Jesús Castillo, catedrático de Ecología y uno de los autores, sitúa buena parte del problema en los sedimentos. En un artículo firmado en abril de 2026, explica que los contaminantes acumulados en el fondo pueden incorporarse a los organismos que viven en el río.
Ese paso ayuda a entender la bioacumulación, que consiste en la incorporación y acumulación de sustancias en un ser vivo. Examinar el agua, el fondo y los tejidos de los animales ofrece información distinta y complementaria. Por eso, una medición del agua no basta para responder a todas las preguntas sobre el estado del ecosistema.
Por qué difieren los informes
El dictamen de AICIA y del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad de Sevilla, fechado el 28 de octubre de 2025, no apreció un impacto adverso significativo del vertido en el agua y los sedimentos. Su análisis abarcó el periodo 2010-2024. Además, sí reconoció superaciones puntuales de plomo en peces, aunque no las vinculó directamente con Cobre Las Cruces.
La diferencia temporal importa, porque el informe de julio incorpora las muestras de junio de 2025. También hay una discrepancia sobre cómo interpretar la contaminación y su relación con la actividad minera. Compararlos exige tener presentes tanto las fechas como las conclusiones concretas, sin reducir el debate a que uno encuentra metales y el otro no.
Qué significa para la salud
El informe de julio estima riesgos asociados al consumo prolongado de los albures analizados. Es una evaluación basada en concentraciones y supuestos de exposición, no un estudio que haya observado enfermedades en personas. Sus resultados tampoco permiten atribuir a estos peces una mayor incidencia de cáncer en las provincias cercanas.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición explica que valorar un riesgo requiere estudiar el peligro y la exposición. En la práctica, importa cuánto contaminante se ingiere, durante cuánto tiempo y con qué incertidumbres. Detectar una sustancia y calcular sus posibles consecuencias son pasos relacionados, pero distintos.
El límite alimentario tiene, además, una consecuencia concreta. La normativa europea impide comercializar para consumo alimentos que superen los máximos establecidos. Eso no convierte este muestreo en una descripción de todo el pescado vendido en Andalucía, pero sí aporta un motivo para investigar las capturas afectadas y su posible consumo.
Un río del que se vive
La preocupación también alcanza a la pesca, el marisqueo y la acuicultura, actividades vinculadas al estuario. Para las familias que dependen de ellas, conocer qué zonas y especies están afectadas tiene una importancia muy concreta. Hace falta proteger el recurso y disponer de información fiable sobre los productos que llegan a la mesa.
Herrero recuerda que detener la extracción de mineral no elimina automáticamente los residuos que deja la actividad. Por eso reclama una moratoria de nuevos vertidos y un comité científico independiente que evalúe el conjunto del estuario. La petición busca que las decisiones se apoyen en una visión más completa de sus consecuencias.
Qué falta por saber
Los autores reconocen que desconocen cuánto duran durante el año las concentraciones elevadas registradas en junio de 2025. Resolverlo requiere ampliar el seguimiento y delimitar las zonas afectadas. Para el lector, esa es una distinción esencial entre una señal de contaminación documentada y el alcance que todavía queda por determinar.
El trabajo está fechado en julio de 2026. El informe completo sobre bioacumulación de metales en albures puede consultarse en el documento original.













