Edad del perro en años humanos: la fórmula científica que sustituye a multiplicar por 7

Javier Niño
Publicado el 6 de noviembre de 2026 a las 19:26
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Retrato de un labrador retriever mirando a cámara
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Un perro de un año tiene, en términos biológicos, unos 30 años humanos. No siete. Es la conclusión de un equipo de la Universidad de California en San Diego que en 2020 comparó el envejecimiento del ADN de perros y personas y publicó una fórmula para traducir una edad a la otra: edad humana = 16 × ln(edad del perro) + 31. La propia nota de prensa de Cell Press dice que la vieja regla de multiplicar por siete es errónea.

La fórmula asusta un poco por el logaritmo, pero se usa en diez segundos con cualquier calculadora de móvil. Y tiene un límite que conviene conocer antes de aplicarla a un chihuahua o a un mastín: se calculó con labradores.

Cómo hacer la cuenta

El «ln» es el logaritmo natural, una tecla que tienen todas las calculadoras científicas (también la del móvil, si se pone en horizontal). Los pasos son tres:

  1. Escribe la edad de tu perro en años. Si tiene año y medio, pon 1,5.
  2. Pulsa ln y multiplica el resultado por 16.
  3. Suma 31.

Un ejemplo con un perro de 4 años: el logaritmo natural de 4 es 1,386. Por 16 da 22,2. Más 31, unos 53 años humanos.

Para quien no quiera sacar la calculadora, estos son los resultados de la fórmula redondeados:

  • 1 año: unos 31 años humanos
  • 2 años: unos 42
  • 3 años: unos 49
  • 4 años: unos 53
  • 5 años: unos 57
  • 6 años: unos 60
  • 8 años: unos 64
  • 10 años: unos 68
  • 12 años: unos 71
  • 14 años: unos 73
  • 16 años: unos 75

Se ve enseguida por qué el siete falla. Un perro de 2 años no tiene 14 años humanos, tiene más de 40. La fórmula corre muchísimo al principio y se frena después. Entre el primer y el segundo cumpleaños el perro «envejece» once años humanos; entre los 14 y los 16, apenas dos.

Con los cachorros hay que tener cuidado. Por debajo de un año la fórmula pierde precisión, y con menos de unas siete semanas de vida el logaritmo da una edad humana negativa, que no tiene sentido. Lo mejor es quedarse con el ejemplo que dan los autores: un cachorro de 8 semanas equivale más o menos a un bebé humano de 9 meses. En una calculadora automática, lo prudente es empezar a partir de 1 año.

Un cachorro de golden retriever juega con un bulldog adulto
Con los cachorros la fórmula pierde precisión: por debajo del año conviene no aplicarla. Foto: Canine To Five / Wikimedia Commons / CC BY 2.0, recortada

De dónde sale la fórmula

El trabajo lo firmaron Tina Wang y otros investigadores, con Trey Ideker (UC San Diego) como autor sénior, y lo publicó la revista Cell Systems en julio de 2020. Colaboraron Danika Bannasch, de la Universidad de California en Davis, y Elaine Ostrander, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Lo que midieron es un reloj epigenético. Dicho sin jerga: con los años, el ADN va acumulando unas pequeñas marcas químicas (grupos metilo) en sitios concretos, como si fueran arrugas moleculares. Ese patrón cambia con la edad de forma bastante predecible, y se puede comparar entre especies. Los investigadores buscaron qué marcas compartían perros y humanos y cómo avanzaban en cada uno.

Según el texto del estudio en bioRxiv, analizaron 104 perros con edades de 0,1 a 16 años, de cachorros de pocas semanas a animales muy viejos. Retiraron 9 por cobertura insuficiente en el análisis del ADN y trabajaron con 95. Las muestras humanas, de 320 personas, iban de 1 a 103 años. Para estimar el margen de error de la fórmula repitieron el cálculo mil veces con remuestreos.

Para la etapa final de la vida usaron una equivalencia sencilla: los 12 años de vida media de un labrador se corresponden con los 70 años de esperanza de vida humana en el mundo. Por eso la fórmula da algo más de 70 años a un labrador de 12.

Labrador retriever amarillo ya mayor, con collar, descansando en una acera
Un labrador de 12 años, la edad de vida media que los autores equiparan a los 70 años humanos. Foto: Marek Ślusarczyk (Tupungato) / Wikimedia Commons / CC BY 3.0, recortada

Los tiempos del desarrollo coinciden bastante. Según la nota de prensa, un cachorro de 8 semanas y un bebé de 9 meses están en la misma fase, la de la salida de los dientes. Un perro de 9 meses ya puede tener cachorros, y uno de un año es, en palabras de Ideker, «como un humano de 30 años».

El límite: una sola raza

Aquí está la letra pequeña. La fórmula se ajustó con labradores. La nota de prensa habla de 104 labradores; el texto del estudio dice en un punto que eran «principalmente» labradores y en otro que se centró «exclusivamente» en ellos. Los autores reconocen que razas con longevidades muy distintas podrían dar funciones de traducción epigenética diferentes. Ideker añade que estudiar otras razas daría más información.

En la práctica, eso significa que el resultado es una estimación razonable para un labrador o un perro de tamaño parecido, y una aproximación más gruesa para el resto. Hay que tomarla como una orientación, no como una medida exacta.

Por qué el tamaño cambia las cosas

Que la raza importe no es un detalle menor. Entre los perros pasa algo raro en el reino animal: los grandes viven menos que los pequeños, al revés de lo que ocurre si se compara un ratón con un elefante.

El American Kennel Club, la gran asociación canina de Estados Unidos, resume varios estudios que van en esa dirección. Según ese resumen, el tamaño es la variable que mejor predice cuánto vive un perro, por delante de si es de raza pura o mestizo. Cita además a Cornelia Kraus, de la Universidad de Gotinga, que analizó 74 razas y más de 56.000 perros y concluyó que «los perros grandes envejecen a un ritmo acelerado». El mismo texto recoge, como ejemplo, que los dogos alemanes viven una media de 9,63 años.

Conviene desconfiar de las tablas de equivalencias por tamaño que circulan por internet. No hemos encontrado ninguna con un estudio detrás, y discrepan entre sí. Lo que sí está documentado es la tendencia: cuanto más grande es el perro, antes llega a la vejez.

Si te interesa comparar, aquí puedes ver cuántos años viven otros animales, algunos con cifras que dejan pequeña cualquier vida de perro. También tenemos otros récords del reino animal, con los más lentos, la velocidad que alcanzan otros animales en el otro extremo y cuánto duermen los animales.

Y la regla del 15 y el 9

Otra cuenta muy repetida dice que el primer año del perro vale unos 15 años humanos y el segundo, unos 9 más. El AKC la recoge y no va desencaminada en la idea de fondo, que el perro madura muy deprisa al principio. Pero dice que después el envejecimiento depende de la edad y el tamaño, sin dar una cifra por año, y no cita un estudio detrás. La fórmula de 2020, con sus limitaciones, es por ahora la cuenta con respaldo científico más directo.

Javier Niño

Javier Niño

Javier Niño es Policía Nacional desde 2017 y redactor especializado en empleo, derecho laboral y Seguridad Social, con más de 7 años de experiencia escribiendo. En ECOticias.com sigue la actualidad del medio ambiente, la energía y la sostenibilidad, con especial atención a cómo las nuevas normas y las sentencias afectan al día a día de los ciudadanos.

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