Relaciones interespecíficas: tipos y ejemplos, del mutualismo a la competencia

Javier Niño
Publicado el 7 de noviembre de 2026 a las 19:39
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Lince ibérico en libertad en la provincia de Jaén, Andalucía
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En el Valle de Matachel (Badajoz), los zorros y los meloncillos bajaron cerca de un 80 % después de que se soltaran linces ibéricos. Lo midió un estudio publicado en Biological Conservation por el IREC, la Estación Biológica de Doñana y otros centros, y lo difundió el Ministerio para la Transición Ecológica en septiembre de 2019. Ese caso resume qué son las relaciones interespecíficas: los lazos entre individuos de especies distintas, que pueden beneficiar, perjudicar o dejar indiferente a cada parte.

Las relaciones intraespecíficas son las que se dan dentro de una misma especie: una manada de lobos, una colonia de abejas, dos machos de ciervo que pelean en la berrea. Las interespecíficas cruzan esa frontera. El lince y el conejo. El lince y el zorro. Una flor y el insecto que la visita.

Ninguna especie vive sola. Todas forman parte de la naturaleza y sus elementos bióticos y abióticos, y lo vivo se relaciona con lo vivo de varias maneras. Los manuales de ecología las ordenan según quién gana (+), quién pierde (−) y a quién no le afecta (0).

Los tipos, uno por uno

  • Mutualismo (+/+). Las dos especies salen ganando.
  • Comensalismo (+/0). Una se beneficia y a la otra ni le va ni le viene.
  • Parasitismo (+/−). Una vive a costa de la otra, normalmente sin matarla de inmediato.
  • Depredación (+/−). Una caza y se come a la otra.
  • Competencia (−/−). Las dos se estorban porque necesitan el mismo recurso.
  • Amensalismo (0/−). Una perjudica a la otra sin ganar nada a cambio.

El mutualismo es el más conocido. Un caso de manual son los polinizadores como las abejas, que dependen de las flores y a la vez las sostienen: la abeja se lleva néctar y polen, la planta consigue reproducirse. En ECOticias ya repasamos el mutualismo animal en nueve ejemplos, así que aquí no los repetimos.

Dos abejas de la miel recogen polen de una flor de amapola de Islandia
Dos abejas de la miel recogen polen de una flor: ellas se alimentan y la planta se poliniza. Foto: Basile Morin / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0, recortada

El comensalismo es más discreto. Una especie aprovecha a otra (su refugio, sus restos de comida, su transporte) sin dañarla ni ayudarla. El ejemplo escolar típico es el de un ave que anida en el hueco de un árbol: el ave gana un sitio seguro y al árbol, en principio, no le cambia nada. La dificultad está en demostrar ese «0», porque a veces la otra especie tiene un pequeño coste o un pequeño beneficio que pasa desapercibido.

El parasitismo es un trato desigual. El parásito obtiene alimento o cobijo del huésped, que sale perjudicado. Puede vivir dentro, como muchas lombrices intestinales, o fuera, como las pulgas y las garrapatas. Hay también parasitismo de cría: algunas aves ponen sus huevos en nidos ajenos para que otra especie críe a sus pollos. El cuco es el caso más citado.

Parasitismo y depredación: dónde está la diferencia

Las dos relaciones tienen el mismo signo (+/−), y por eso se confunden en los exámenes. La diferencia está en el tiempo y en el desenlace.

El depredador mata a su presa y se la come, por lo general de una vez. El parásito vive de su huésped durante días, meses o años, y le interesa que siga vivo porque es su casa y su despensa. Un lince que caza un conejo es depredación. Una garrapata enganchada a ese mismo conejo es parasitismo.

El lince sirve además para ver hasta qué punto el depredador depende de su presa. Según el Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico, es un depredador especialista del conejo y su dieta se compone entre un 85 y un 100 % de este lagomorfo. Si el conejo escasea, el lince lo nota. En esta relación, la presa marca el ritmo del cazador. Por eso a los depredadores como el lince, que regulan a sus presas, también los regulan ellas a ellos.

Competencia: el caso del lince, el zorro y el meloncillo

La competencia aparece cuando dos especies necesitan lo mismo y no hay para todas. Comida, territorio, agua, luz. Las dos salen perdiendo, porque cada una se queda con menos de lo que tendría si la otra no estuviera. En la práctica suele ser desigual, y la especie dominante puede acabar desplazando o matando a la otra.

El estudio de Matachel es un buen ejemplo de competencia entre carnívoros en la península ibérica. Zorros, meloncillos y linces cazan conejos. Según los investigadores, el lince compite con otros carnívoros más generalistas y finalmente los depreda o los desplaza de su territorio. Dos años después de la reintroducción habían desaparecido de la zona, por abandono del área o por la propia predación de los linces, al menos 19 zorros, 11 meloncillos, 3 garduñas y 1 gato asilvestrado, según la nota del MITECO.

Zorro rojo en un prado, una de las especies que compite con el lince por el conejo
El zorro rojo caza conejos igual que el lince y es una de las especies que bajó en Matachel (foto tomada en Austria). Foto: Uoaei1 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0, recortada

El efecto fue en cascada. El consumo de conejo del conjunto de carnívoros bajó un 55,6 %, y con ello se recuperaron el conejo y la perdiz roja en las zonas ocupadas por el lince. Aquí se mezclan tres relaciones a la vez: depredación (lince y conejo), competencia (lince y zorro por el conejo) y depredación entre carnívoros (el lince mata a algunos de sus competidores).

El amensalismo es el menos citado. Una especie perjudica a otra sin sacar provecho. El ejemplo clásico es el de un árbol grande cuya sombra impide crecer a las plantas pequeñas de debajo: al árbol le da igual, a ellas no. Algunos autores lo consideran una forma de competencia muy desequilibrada.

Las relaciones no son fijas

Estas etiquetas son una simplificación. La misma pareja de especies puede pasar de un tipo de relación a otro según el lugar, la época o las condiciones del entorno.

Para practicar antes del examen

Seis preguntas tipo examen para clasificar relaciones. Las respuestas están al final.

  1. Un lince caza un conejo. ¿Qué tipo de relación es?
  2. Un zorro y un lince cazan conejos en la misma finca. ¿Qué relación hay entre el zorro y el lince?
  3. Una abeja visita una flor y se lleva polen. ¿Quién gana?
  4. Una garrapata vive sobre un ciervo. ¿Qué signo tiene esta relación?
  5. Explica en una frase la diferencia entre parasitismo y depredación.
  6. Una planta pequeña no crece porque un árbol le quita la luz, y al árbol no le afecta. ¿Cómo se llama?

Respuestas: 1, depredación (+/−). 2, competencia (−/−); en Matachel, el lince acabó también desplazando o matando zorros. 3, ganan las dos: mutualismo (+/+). 4, parasitismo (+/−). 5, el depredador mata y come a su presa de una vez; el parásito vive del huésped durante un tiempo sin matarlo de inmediato. 6, amensalismo (0/−).

Javier Niño

Javier Niño

Javier Niño es Policía Nacional desde 2017 y redactor especializado en empleo, derecho laboral y Seguridad Social, con más de 7 años de experiencia escribiendo. En ECOticias.com sigue la actualidad del medio ambiente, la energía y la sostenibilidad, con especial atención a cómo las nuevas normas y las sentencias afectan al día a día de los ciudadanos.

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