Los remolinos del Mediterráneo occidental llevan, en algunos días, bastante más energía de la que se calculaba con los satélites de siempre. Lo ha comprobado el equipo de la investigadora Laura Gómez-Navarro, del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), con datos del satélite SWOT, y su trabajo forma parte del 10.º Informe Copernicus sobre el Estado del Océano, que el ICM recogió en una nota el 20 de octubre de 2026.
Hay días en los que la diferencia llega al 78 %. Y no es solo una curiosidad para físicos. Esos remolinos influyen mucho en adónde va la basura que flota entre la costa del norte de África y Baleares, y con los nuevos datos ese cálculo cambia.
Un satélite que mira en 2D
SWOT es un satélite de la NASA y de la agencia espacial francesa (CNES). Mide la altura de la superficie del agua en franjas anchas, en dos dimensiones, mientras que los altímetros clásicos solo registran una línea estrecha bajo su órbita. Es como pasar de una rendija a una ventana.
El equipo comparó dos mapas de corrientes entre agosto de 2023 y junio de 2024. Uno es el producto de referencia de Copernicus, que usa solo los altímetros de siempre, y el otro incorpora las medidas de SWOT. La zona elegida es el Mediterráneo occidental, con el mar de Alborán entre las áreas más activas.
¿Por qué esa zona? Según el artículo, el Mediterráneo occidental sostiene actividades como el turismo, el transporte marítimo, la pesca y la acuicultura. Lo que pase con sus corrientes acaba tocando el bolsillo de mucha gente.
19 remolinos al día, no 12
Con SWOT aparecen muchos más remolinos. En los que giran en el sentido de las agujas del reloj (los anticiclónicos), el nuevo mapa detecta de media 19 al día, frente a 12,5 del producto clásico. En los que giran al revés, la cuenta pasa de 16,6 a 20,4.

Buena parte de esa diferencia aparece cerca de la costa, por ejemplo al oeste de Córcega. En el golfo de León, además, el mapa de siempre tiende a fundir varios remolinos pequeños en uno grande. Vamos, que se quedaba corto al contarlos.
Más energía casi todos los días
Luego está la energía cinética, que para entendernos es la fuerza con la que da vueltas el agua dentro de cada remolino. En 96 de cada 100 días, el mapa con SWOT la daba más alta que el clásico. De media la diferencia es de un 6 %, pero el 16 de septiembre de 2023 se fue hasta el 78 %.
Gómez-Navarro lo cuenta en la nota del ICM con palabras sencillas. Según ella, SWOT deja estudiar el océano «a escalas más pequeñas», ver más remolinos y medir mejor cuánta energía llevan.
¿Y eso a quién le afecta? A más gente de la que parece, porque los remolinos llevan calor, sal y nutrientes de un lado a otro del mar. Si iban más cargados de lo que se pensaba, los modelos del clima de esta zona estaban mirando una foto un poco borrosa.
La basura que viaja hacia Cabrera
Para bajar todo esto a tierra, los científicos metieron partículas de mentira (simuladas por ordenador) en tres remolinos frente a Argelia y miraron dónde estaban 20 días después. No los eligieron al azar, ya que esos remolinos se han relacionado antes con la basura flotante que cruza desde la costa africana hasta Baleares y el Parque Nacional de Cabrera, cuya protección marina sigue pendiente.
Pues resulta que un mismo remolino podía quedarse con las partículas según un mapa y perderlas según el otro. Si en vez de partículas hablamos de plásticos, de un vertido o de larvas de peces, la diferencia deja de ser un detalle técnico.
La investigadora también lo subraya. Saber cómo de intensas son las corrientes ayuda a entender el clima del océano, pero sirve igual para «la respuesta ante la contaminación marina o el diseño de operaciones de búsqueda y rescate en el mar».
Un mar cada vez más caliente
El informe Copernicus lo coordina Mercator Ocean International por encargo de la Comisión Europea, y lo firman 125 científicos. No trae buenas noticias. El océano acumuló en 2025 un récord de 23 zettajulios de calor extra, unas 40 veces la energía que consumió todo el mundo ese año.
El nivel del mar subió a un ritmo de 4,2 milímetros al año entre 2012 y 2025, y la acidez del océano ha aumentado un 17 % desde 1985. En el Mediterráneo, la temperatura media de 2024 quedó 1,23 °C por encima de la referencia histórica. Esa agua de caldo que notamos en agosto tiene números detrás.
Hubo zonas del Mediterráneo y del mar Negro con olas de calor marinas de más de 4,6 °C sobre la media durante más de 30 días seguidos. Y mucho de ese calor baja decenas de metros.
Hacen falta más años de SWOT
Los propios autores ponen límites a su trabajo. No es una comparación completa entre los dos mapas, y parte de las diferencias puede deberse al método de cada uno. Además, SWOT lleva poco tiempo en órbita.
Para saber si cambian los grandes patrones de circulación harán falta más años de datos. Aun así, el paso parece claro. Cuando estas medidas entren en los servicios diarios de Copernicus, prever adónde va una mancha en el mar debería ser más fiable.
El estudio ha sido publicado en la revista State of the Planet, dentro del 10.º Informe Copernicus sobre el Estado del Océano.
Foto: NASA











