Una mariposa que se detiene en una flor del norte de Estados Unidos puede acabar pasando el invierno en México. Cada otoño, millones de monarcas recorren Norteamérica y algunas viajan hasta unos 4800 kilómetros, según Monarch Joint Venture. Lo hacen hacia unos bosques que nunca han visitado.
Este viaje llega después de una noticia alentadora. Durante el invierno de 2025-2026, la superficie de bosque ocupada por las colonias en México aumentó un 64 % respecto al anterior, según WWF y sus colaboradores. Pero ese repunte todavía queda lejos de los máximos históricos y no permite dar por recuperada a la población.
Qué significa ese 64 %
El informe publicado el 17 de marzo de 2026 sitúa la superficie ocupada en 2,93 hectáreas, frente a las 1,79 del invierno anterior. El seguimiento registró nueve colonias, repartidas entre Michoacán y el Estado de México, dentro y fuera de la reserva de la biosfera dedicada a estas mariposas.
¿Significa eso que se contó cada ejemplar? Los investigadores delimitaron el perímetro de las agrupaciones y calcularon el área que ocupaban. Esa medida sirve como indicador de abundancia, por lo que conviene leer el porcentaje como un aumento de superficie que apunta a una mejora de la población.
La comparación histórica ayuda a ponerlo en perspectiva. En el invierno de 1996-1997, las colonias llegaron a cubrir unas 18,2 hectáreas, muy por encima del último registro. Además, el dato de 2025-2026 describe la invernada pasada y no anticipa cuántas mariposas completarán la migración de este otoño.
Una generación para viajar
La migración comienza habitualmente hacia mediados de agosto en las zonas septentrionales. El acortamiento de los días, el descenso de las temperaturas y los cambios en la vegetación acompañan la aparición de una generación distinta, preparada para retrasar su reproducción y emprender el camino al sur.
Mientras las generaciones estivales viven unas pocas semanas como adultas, las viajeras pueden alcanzar varios meses de vida. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos habla de hasta ocho meses. Durante ese tiempo deben acumular reservas, desplazarse y sobrevivir al invierno antes de reproducirse en primavera.
No han aprendido el recorrido acompañando a sus progenitores. Su orientación utiliza una brújula solar ajustada por relojes biológicos situados en las antenas, según explica la UICN. En la práctica, relacionan la posición del Sol con la hora del día para mantener el rumbo.
Dos destinos de invierno
La población oriental se dirige hacia las montañas del centro de México, donde las mariposas se agrupan en los oyameles, un tipo de abeto. Los bosques ofrecen refugio frente al mal tiempo y unas condiciones frescas que ayudan a conservar energía durante los meses de invernada.
Las monarcas del oeste de las Montañas Rocosas siguen principalmente rutas hacia la costa de California, aunque también existen lugares de invernada en Baja California y Arizona. Por eso, el aumento medido en México corresponde a la población oriental. No describe automáticamente lo que está ocurriendo con la occidental.
Un repunte con amenazas
La pérdida de hábitats, la exposición a insecticidas y los efectos del cambio climático siguen amenazando a estas mariposas. La protección debe abarcar tanto las zonas donde se reproducen como los lugares de paso y los refugios de invierno. Un tramo sin recursos también puede comprometer el viaje.
La monarca migratoria figura actualmente como vulnerable en la Lista Roja de la UICN. En Estados Unidos, la inclusión de la monarca como especie amenazada seguía pendiente de resolución final en la actualización oficial del 23 de julio de 2026. Una propuesta de protección todavía no equivale a su entrada en vigor.
«Estos informes indican que las medidas de conservación van por buen camino», afirma María José Villanueva, directora general de WWF-México. La organización acompaña ese mensaje de una petición de vigilancia ante los retos que persisten. El buen resultado invita a continuar el trabajo.
Qué aporta un jardín
En las zonas norteamericanas de la ruta, un jardín con flores puede ofrecer alimento durante las paradas. Las mariposas adultas necesitan néctar, mientras que las orugas dependen de las asclepias o algodoncillos. Son necesidades distintas que deben tenerse en cuenta al preparar un espacio para ellas.
Monarch Watch recomienda mantener fuentes de néctar durante la temporada de crecimiento y evitar plantas tratadas con pesticidas sistémicos. La elección debe adaptarse a cada región, con especies autóctonas adecuadas. Una floración que llegue al otoño resulta especialmente útil cuando las viajeras necesitan reponer energía.
Estas pequeñas paradas forman parte de una conservación que también necesita bosques de invierno bien preservados. El informe sobre la superficie ocupada durante la temporada 2025-2026 fue publicado por WWF el 17 de marzo de 2026.
Imagen: Luis Avalos / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)









