En 2002, Idaho incorporó cientos de toneladas de vidrio desechado al relleno de unos 60 metros de la carretera estatal 75, cerca de Ketchum. El material formó una capa de entre 20 y 30 centímetros de espesor bajo la vía.
La experiencia ofrece una imagen poco habitual del reciclaje, con residuos que encuentran utilidad bajo el tráfico cotidiano. Pero también plantea una pregunta práctica. ¿Qué hace falta para que una botella desechada pueda convertirse en material de construcción?
Una idea nacida cerca de la obra
El senador estatal Clint Stennett propuso aprovechar el vidrio acumulado en el centro de reciclaje de Ohio Gulch. La cercanía de las obras ofrecía una oportunidad para darle salida.
La crónica publicada por Roads & Bridges el 17 de mayo de 2002 explica un detalle importante. Sobre el vidrio se preveía colocar aproximadamente 1,2 metros de material de relleno, además de las capas superiores de piedra y asfalto. El vidrio quedaba, por tanto, en una zona profunda de la estructura.
Por qué puede funcionar
La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos (FHWA) explica que el vidrio triturado hasta obtener partículas pequeñas puede comportarse de forma parecida a la arena. En su guía sobre bases granulares, describe partículas inferiores a 4,75 milímetros y señala que normalmente deben combinarse con materiales más gruesos para cumplir las especificaciones.
El tamaño de los granos y su distribución influyen en cómo se compacta el conjunto. El vidrio procesado también permite el paso del agua, una propiedad relevante para el drenaje. La idea consiste en preparar un material con características comprobables antes de incorporarlo a la carretera.
El coste también cuenta
El reciclaje tiene una parte menos visible cuando dejamos una botella en el contenedor. Recogerla, separar los materiales que la acompañan y prepararla para un nuevo uso exige trabajo y recursos. La documentación federal identifica precisamente los costes de recogida y tratamiento como obstáculos para aprovechar el vidrio recuperado.
Idaho conocía bien esa dificultad. En una retrospectiva oficial publicada en 2019 sobre varias experiencias anteriores, el ingeniero Devin Rigby explicó que el vidrio había resultado «considerablemente más caro que extraer material granular del terreno». Esa observación se refería al conjunto de aquellas experiencias y ayuda a entender por qué una solución técnicamente viable puede encontrar barreras económicas.
En el proyecto descrito en 2002, el vidrio fue donado. Aun así, Rigby advirtió de que procesarlo para emplearlo como material de base podía encarecerlo frente a la piedra disponible en la zona. La aplicación elegida importaba tanto como la disponibilidad del residuo.
Prepararlo marca la diferencia
Las guías de la FHWA indican que el vidrio destinado a bases granulares debe triturarse, cribarse y limpiarse. Cribar significa separar las partículas por tamaños, mientras que la limpieza permite retirar metales y reducir restos como papel o plástico. Son operaciones que condicionan la calidad del material final.
La documentación también recoge que una trituración adecuada puede reducir considerablemente los bordes cortantes. Además, describe una conductividad térmica baja, que puede ayudar a limitar la profundidad a la que penetra el frío. Esa propiedad general, por sí sola, no demuestra que el tramo de Idaho sufriera menos baches o daños por heladas.
Cada capa tiene sus exigencias
Incorporar vidrio al asfalto plantea otras condiciones. La guía federal sobre mezclas asfálticas recoge resultados satisfactorios con proporciones del 10 al 15 % en capas de rodadura, pero también advierte de posibles problemas cuando aumentan la cantidad de vidrio o el tamaño de las partículas.
Uno de esos problemas es la pérdida de adherencia entre el vidrio y el ligante que mantiene unida la mezcla, especialmente en presencia de humedad. Conviene leer esas cifras como referencias de una publicación técnica archivada, cuyas recomendaciones dependen de la aplicación. No constituyen una autorización general para cualquier obra actual.
Qué contempla Idaho ahora
Las especificaciones de construcción de Idaho de 2023 incluyen expresamente el vidrio reciclado en su apartado 720.05. Contemplan su uso en rellenos y el vidrio triturado en determinadas capas granulares, con requisitos técnicos. También exigen certificar por escrito que procede de residuos generados en Idaho.
La lección práctica es que encontrar una salida útil para un residuo requiere estudiar dónde encaja, cómo se prepara y cuánto cuesta utilizarlo. El Departamento de Transporte de Idaho publica la documentación oficial de referencia, incluida la edición de 2023 y sus suplementos de junio de 2026, en su portal de especificaciones de construcción.
Imagen: Stephen Hanafin / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)













