El desperdicio alimentario en España vuelve a subir pese al avance desde 2020

Publicado el 29 de septiembre de 2026 a las 09:52
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desperdicio alimentario en España con alimentos desechados en un hogar

El desperdicio alimentario en España aumentó un 0,4 % en 2025 respecto a 2024, aunque acumula una reducción del 19,2 % desde 2020.

El desperdicio de alimentos en España muestra una leve tendencia a la baja, pues cada ciudadano tira más de 24 kilos de comida al año. Según los datos del Ministerio de Agricultura, esta cifra alcanza los 1.129,9 millones de kilos anuales. La entrada en vigor de una ley específica obliga a las empresas a implementar planes de prevención y pactar donaciones; podría ser una solución temporal a este problema.

A pesar de que esta cifra se redujo un 19 % en seis años, apenas cayó un 0,4 % recientemente. El olvido en los hogares representa la principal causa de desecho para el 54 % de los consumidores. En respuesta, los supermercados y grandes eventos aumentan la redistribución de los excedentes a los bancos de alimentos, impulsando las iniciativas digitales para combatir el despilfarro.

El desperdicio alimentario en España

El desperdicio alimentario en España ya se cuantifica (va ligeramente a la baja) gracias a iniciativas, foros y agentes sociales que buscan concienciar a toda la cadena del coste de este despilfarro; se unen a esta batalla leyes como la española, en vigor desde abril.

Cada español desperdicia más de 24 kilos de comida al año, lo que significa dos kilos al mes, según los datos a 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que mantiene la cifra en 1.129,9 millones de kilos; es un 19 % menos que hace seis años, pero apenas se reduce el 0,4 % sobre 2024.

El 29 de septiembre se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


En esta ocasión, el programa de actos, conferencias y foros que sirve para hacer balance coincide en España con una norma específica aprobada en 2025 y en vigor en su totalidad desde este abril.

Obliga a los diferentes agentes de la cadena a disponer de un plan de prevención de pérdidas, además de adoptar acuerdos entre los operadores y las entidades sociales y bancos de alimentos para facilitar la donación.

¿Por qué se tira tanta comida?

De acuerdo con un barómetro de la organización de empresas de gran consumo Aecoc, el 23 % de los hogares asegura que en su casa no se desechan alimentos, frente a un 28 % que reconocen que tiran bastante o mucho.

Entre los motivos, el principal es el olvido, ya que un 54 % de los encuestados revela que dejan los alimentos en la nevera sin percatarse del final de la vida útil de consumo.

La semana del desperdicio

El próximo martes, Aecoc celebrará un foro en el que reunirá a los impulsores de las leyes contra el desperdicio de Francia, Italia y España en la decimocuarta edición de Punto de Encuentro anual sobre esta materia.

La jornada permitirá comparar las normas aprobadas entre estos países para conocer los avances y analizar los desafíos que plantea la aplicación de las políticas de prevención del desperdicio alimentario.

En materia de iniciativas, han surgido aplicaciones que buscan reducir el impacto, como Too Good To Go, que «salva comida».

Según sus cálculos, el desperdicio supone en España 152 euros cada segundo y la cantidad desperdiciada en un día en los hogares sería suficiente para alimentar a 4.500 personas durante un año.

Cada eslabón toma parte y, por ejemplo, la cadena de supermercados El Corte Inglés participará en la novena semana contra el desperdicio con acciones informativas dirigidas a clientes y empleados para promover el aprovechamiento y fomentar hábitos responsables.

En su caso, la redistribución de excedentes alimentarios es una de las «principales herramientas» para combatir el desperdicio; en concreto, en 2025 donaron más de 5,2 millones de kilos de alimentos a entidades sociales.

Por su parte, Día ha señalado que trabaja para reducir el desperdicio a lo largo de toda su cadena de valor, desde la gestión de los productos en los almacenes hasta su llegada a las tiendas.

Por ahora, su estrategia les ha permitido evitar que 2.561 toneladas de alimentos se desperdiciaran en 2025, un 14 % más respecto al año pasado, gracias a la redistribución de excedentes, con más de 628.500 kilos de alimentos donados a entidades sociales y la valorización de subproductos con más de 1.900 kilos destinados como materia prima para alimentación animal.

Y siguen surgiendo iniciativas; este mismo lunes se presentará Simbiored, un proyecto cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) y el MAPA que durante los próximos tres años desarrollará herramientas digitales y modelos de colaboración que impacten en los pequeños y medianos productores.

Los desperdicios de los grandes eventos

Más allá de los hogares, del súper y del campo, los grandes eventos son otro de los focos que redistribuyen el excedente alimentario.

Estos actos masivos concentran durante unos días una importante actividad en la restauración y son una oportunidad para prevenir el desperdicio y que los alimentos no consumidos «tengan una segunda vida», según la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal).

No obstante, desde Fesbal han apuntado que la donación «no puede ser una solución improvisada al final del evento», sino formar parte de la planificación de estos macroeventos; por ejemplo, el circuito Madring de Fórmula 1 donó 9.184 kilos de excedente de alimentos recuperados a los bancos de Madrid.

Como dicen las abuelas en cualquier mesa familiar, «Con la comida no se juega»; va siendo hora que todos escuchemos y pongamos en práctica estas sabias y antiguas palabras.

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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