El mar de Salish ocultaba dos especies de arañas marinas

Publicado el 29 de septiembre de 2026 a las 13:54
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Ejemplar de araña marina descubierto en el mar de Salish por investigadores de la Universidad de Columbia Británica

Dos arañas marinas halladas en el mar de Salish son las primeras especies nuevas de este grupo descritas en la zona en casi un siglo.

Un equipo de la Universidad de Columbia Británica ha identificado dos nuevas especies de arañas marinas en el mar de Salish. Entre los años 2023 y 2024 realizaron inmersiones a unos 18 metros de profundidad donde avistaron a estos invertebrados que llevaban casi un siglo sin ser descritos en esos ecosistemas.

Las dos nuevas arañas marinas descubiertas han sido nombradas como Callipallene pilosuspedes, que se caracteriza por tener los ojos rojos y espinas en las extremidades, y Tanystylum kiixin, que posee unos apéndices portadores de huevos mucho más pequeños, además, su nombre honra a un antiguo pueblo indígena de la zona. Estos invertebrados respiran por la piel y es el macho quien se encarga de la crianza. Como siempre, la naturaleza no deja de sorprender.

El mar de Salish

Investigadores de la Universidad de Columbia Británica (UBC) han descubierto dos nuevas especies de arañas marinas en el mar de Salish, entre Canadá y Estados Unidos. Los hallazgos se han publicado en Organisms Diversity & Evolution y permiten avanzar en el estudio de este grupo de invertebrados poco conocido.

Estos dos ejemplares son los primeros que se describen en la zona desde hace casi un siglo. Su documentación y análisis genético permitieron que los expertos estudiaran cómo les afectaban el cambio climático y la intervención humana, ya que estos animales están especialmente en peligro”, apunta el investigador de la institución canadiense y primer autor del trabajo, Cormac Toler-Scott.

Dos nuevas especies

Los nuevos ejemplares se descubrieron entre septiembre de 2023 y agosto de 2024 durante inmersiones de hasta 18 metros de profundidad en zonas como la isla de Quadra, Vancouver, Bamfield y Victoria.


Una de las especies recibió el nombre de Callipallene pilosuspedes (‘pies peludos’ en latín) en homenaje a las espinas curvas que cubren la parte inferior de sus patas. El artrópodo presentaba ojos rojos, una probóscide corta con garras para capturar la comida antes de devorarla y una boca triangular. Asimismo, poseía ovígeros muy diestros que funcionaban como herramientas para el acicalamiento.

Por otro lado, la segunda especie hallada, denominada Tanystylum kiixin, recibe su nombre de un antiguo pueblo indígena cuya pronunciación recordaba a las olas rompiendo al pie del asentamiento.

En su caso, los apéndices portadores de huevos son mucho más pequeños y menos ágiles, lo que impide que el animal se pueda acicalar de forma eficaz. Entre la suciedad y los restos acumulados en la criatura, los investigadores la encontraron cubierta de diminutos parásitos propios.

Las arañas marinas son animales increíbles

En general, las arañas marinas evolucionaron hace 500 millones de años y están emparentadas con escorpiones y cangrejos de herradura. No obstante, estos artrópodos nunca han abandonado el océano pese a que se parecen a sus primos terrestres, salvo por el número de patas –que puede llegar a ser de 12– y su probóscide succionadora.

Su tamaño varía desde un centímetro hasta más de 70 cm en la Antártida y se alimentan de presas pequeñas en las profundidades. “Han conservado algunos rasgos muy extraños”, apunta Scott. “Debido al tamaño de sus víctimas, emplean su probóscide para succionar sus fluidos”, explica.

En concreto, las arañas marinas respiran a través de la piel y los machos son los que crían a sus vástagos. Las hembras, por otro lado, poseen ovarios repartidos por sus extremidades que eyectan huevos mediante poros específicos.

Durante el apareamiento, el primero utiliza unas extremidades situadas en la base de la cabeza, denominadas ovígeros, para recogerlos y pegarlos a su propio cuerpo en forma de racimos.

Esta investigación es la primera sobre las arañas marinas del mar de Salish que combina imágenes detalladas y análisis de ADN. Durante el proceso, el equipo recopiló datos genéticos de varias especies que nunca antes se habían secuenciado y elaboró una guía de identificación de las que habitan en la región.

Las dos especies se registraron en una base de datos mundial, pero aún quedan más por descubrir, afirma Toler-Scott. “Solo he estado fuera un tiempo, pero todavía queda mucha diversidad allí que no hemos documentado”, concluye.

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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