En julio de 2015, en las calles que rodean Peninsula Park, en el norte de Portland (Oregón, Estados Unidos), una brigada cambiaba farolas de sodio por luminarias LED mientras el concejal Steve Novick anunciaba que la ciudad ya ahorraba más de 100.000 dólares al mes. Esa semana iban 22.676 de las 45.000 farolas previstas en el mayor proyecto de eficiencia energética de la historia de la ciudad.
Once años después, el Departamento de Transporte de Portland (PBOT) sigue diciendo lo mismo en su web: las farolas LED gastan un 50 % menos de energía que las de sodio de alta presión a las que sustituyeron. El ahorro que la ciudad calculó para cuando acabara el cambio era de 1,5 millones de dólares al año entre electricidad y mantenimiento.
El cambio empezó en 2014 y terminó en 2019
Estas semanas ha circulado la versión de que Portland cambió sus 45.000 farolas en 2006 y de que hoy sus farolas y semáforos gastan un 66 % menos. El propio artículo de The Economic Times que difundió ese titular reconoce en el texto que la conversión masiva arrancó hacia 2014, y los documentos municipales que hemos consultado no recogen ese 66 %.
La cronología real empieza en 2009, cuando PBOT probó las primeras farolas LED junto al consorcio municipal de iluminación de estado sólido del Departamento de Energía de Estados Unidos. En diciembre de 2012 el pleno aprobó por unanimidad 18,5 millones de dólares de un bono municipal para pagar el cambio.
En abril de 2013 la ciudad decidió sustituir 45.000 luminarias de tipo cobra, las que cuelgan sobre la calzada al final de un brazo curvo. Las brigadas empezaron a mediados de 2014, y en otoño de 2018 alrededor del 98 % del alumbrado ya era LED, según un estudio de caso del ayuntamiento que daba 2019 como fecha para las últimas.
La Administración Federal de Carreteras (FHWA) eleva la cifra final a 46.700 farolas porque cuenta también las ornamentales, y PBOT habla hoy de más de 50.000 luces cambiadas en total.
Cada farola de barrio pasó de 118 a 29 vatios
El detalle técnico está en el estudio de caso de compras verdes que publicó la ciudad en diciembre de 2018. Las farolas residenciales nuevas, del modelo ECobra de Leotek, consumen 29 vatios frente a los 118 de las antiguas, lo que supone un 75 % menos de potencia, y en las vías colectoras y arteriales, las de más tráfico, la rebaja es del 64 %.
Con todos los tipos de calle mezclados, la cuenta media se queda en la mitad. La FHWA calcula que el programa ahorra unos 20 millones de kilovatios hora al año, y en España se han hecho cuentas parecidas, como la de Ibiza, que redujo un 41 % el consumo con su nuevo alumbrado LED.
Tod Rosinbum, del área de semáforos y alumbrado del ayuntamiento, lo contaba así en enero de 2015 en el blog de Energy Trust of Oregon, cuando la ciudad llevaba poco más de 500 luminarias cambiadas: «Estamos viendo una reducción de alrededor del 50 % en el consumo de energía y estamos ahorrando cerca de un 20 % en costes de mantenimiento con las nuevas luminarias».
Los 1,5 millones suman luz y mantenimiento
La cifra de 1,5 millones de dólares al año sale de la nota de prensa de PBOT del 23 de julio de 2015 y junta la factura eléctrica con el mantenimiento. A ese ritmo, decía el ayuntamiento, el proyecto se pagaría solo en ocho años.
Leah Treat, entonces directora de PBOT, avisó de que era una estimación conservadora. «Me alegra que el ahorro pueda superar nuestras previsiones», dijo, y añadió: «Estamos marcando la diferencia calle a calle y luz a luz».
Otros documentos dan cifras más altas. Un informe del Departamento de Energía de 2015 proyectaba más de 2 millones de dólares al año, y el estudio municipal de 2018 también hablaba de unos 2 millones dentro de un presupuesto anual de 7 millones para mantener el alumbrado en marcha.
Energy Trust of Oregon, una organización sin ánimo de lucro que paga incentivos por ahorrar energía, entregó además un cheque de 817.490 dólares por las primeras 20.000 farolas. Su directora ejecutiva, Margie Harris, explicó aquel día que habían visto «un aumento espectacular tanto de hogares como de empresas que se pasan a la iluminación LED».
Las lámparas de sodio se cambiaban cada cinco años
Antes del cambio, PBOT renovaba las lámparas de sodio en turnos de cinco años. Las LED están pensadas para durar unas 100.000 horas, unos 24 años, y según la ciudad un operario puede abrir el cabezal sin herramientas y cambiarlo en 15 minutos.
Novick insistió en eso el día del anuncio. «Estamos ahorrando dinero, estamos ahorrando energía y estamos reduciendo la contaminación de carbono que altera el clima», dijo, antes de prometer que cada barrio tendría «farolas que duran cuatro veces más».
La ciudad calculó que el cambio evitaría unas 10.500 toneladas cortas de carbono al año, unas 9500 toneladas métricas, y contó que estaba reciclando las viejas luminarias y bombillas de sodio. En 2018 la tasa de averías de las nuevas farolas seguía por debajo del 0,5 %.
El modelo se ha copiado en muchos sitios, y en España Salamanca renovará más de 10.000 luminarias LED con la idea de ahorrar un millón de euros al año.
Algunos vecinos se quejaron de tanta luz
La luz blanca no gustó a todo el mundo al principio. Peter Koonce, de PBOT, contó a la emisora pública OPB en julio de 2015 que habían recibido muchos elogios y también algunas quejas de que las nuevas luces eran demasiado brillantes y distintas de las viejas.
«Es una luz distinta. Pero imita la luz de la luna», dijo Koonce. «La luz de la luna es una luz muy agradable y además ayuda a ver a la gente que va andando y a la que va en bici. Así que, desde el punto de vista de la seguridad, eso también es muy importante para nosotros».
Las farolas residenciales tienen tres niveles, de 3000, 4100 y 5000 lúmenes, con consumos de 29, 42 y 54 vatios, y PBOT acabó poniéndolas todas en el más bajo, según el estudio de 2018.
El diseño también manda la luz hacia la calzada y deja escapar menos hacia jardines, ventanas y cielo, algo que pesa cada vez más ahora que la contaminación lumínica amenaza incluso los ecosistemas de la Antártida.
Portland usa ahora las farolas contra los accidentes
Hoy el alumbrado forma parte de Visión Cero, el plan municipal para acabar con los muertos y heridos graves en el tráfico. «Las farolas facilitan que la gente evite choques y pueden reducir los accidentes en puntos concretos», explica PBOT en su página sobre alumbrado.
El plan de inversión climática de la ciudad, que se paga con el Fondo de Energía Limpia de Portland (PCEF), reserva 37 millones de dólares para nuevas farolas LED en las calles con más accidentes, sobre todo en el este. Esas luces cumplen criterios de cielo oscuro para molestar lo menos posible a la fauna.
Reponer las LED ya tiene fecha y puede faltar dinero
Las LED también envejecen. En el documento de preguntas frecuentes del presupuesto 2026-2027, el ayuntamiento explica que el PCEF paga la factura eléctrica de las farolas, el mantenimiento, la deuda y una reserva para cambiar las bombillas LED, una reposición prevista para empezar en el ejercicio 2027-2028.
Según ese mismo documento, el presupuesto propuesto devuelve al fondo general 7 millones que se habían apartado para reponer las LED, con lo que esa reserva bajaría de 20,1 a 13,9 millones de dólares. Sumado a otro recorte de 1,4 millones en la partida del PCEF para lo mismo, que pasaría de 7 a 5,6 millones, PBOT calcula que le faltarían 3,1 millones para esa reposición en el ejercicio 2028-2029.
Para cubrir el hueco, PBOT plantea buscar otra fuente de dinero o retrasar el cambio de algunas bombillas al año siguiente.
Tampoco hay en los documentos públicos consultados un balance actualizado de lo que la ciudad ha ahorrado de verdad desde 2019. Los 1,5 y los 2 millones son previsiones de 2015 y 2018, y el 50 % es el dato por farola que repite PBOT.
Los datos del proyecto proceden de la nota de prensa de PBOT del 23 de julio de 2015, del estudio de caso municipal de diciembre de 2018 y del documento de preguntas frecuentes del presupuesto 2026-2027, de mayo de 2026.
En aquel estudio de 2018 aparece también Rosinbum, ya como ingeniero sénior jubilado de PBOT, con una frase corta sobre las nuevas farolas: «Eficientes, de bajo mantenimiento, una gran tecnología de alumbrado».
Imagen: Felicity J. Mackay / Portland Bureau of Transportation













