La controversia sobre Ikea y los bosques de Rumanía llega a la COP17 de la biodiversidad en Ereván: Greenpeace vincula a sus proveedores con talas en una zona propuesta para protección estricta, mientras la compañía defiende su legalidad y el gobierno lo niega todo.
¿De dónde sale la madera con la que Ikea construye todo lo que vende? Según ellos, es legal y cumple con los requisitos FSC, pero Greenpeace los acusa de ser culpables de la deforestación de bosques de Rumanía ubicados en los Cárpatos.
Estos serían bosques vírgenes catalogados como de gran valor ecológico y que, según la ONG, la empresa sueca habría talado amparada en sus permisos y porque es dueña de casi la mitad de los bosques de Rumania, y que lo había hecho en connivencia con el gobierno.
Justo en el momento en el que en la ciudad alemana de Ereván acaba de comenzar la COP17 de biodiversidad, Greenpeace presentó un informe que demuestra que una parcela que estaba situada en la zona de Poiana Rusca y a la que se le iba a otorgar protección estricta, en 2026 solo quedan los tocones frescos, luego de haber sido completamente talada.
Ikea alega que todas sus acciones en cuanto a proveerse de materia prima para fabricar sus muebles se realizan de manera legal y que cumple con los estándares FSC. Ahora el caso quedará en manos de la justicia para que se dirima si la empresa deforestó los bosques rumanos con la anuencia del gobierno.
Ikea y los bosques de Rumanía: deforestación denunciada por Greenpeace
Greenpeace y otras organizaciones ecologistas denuncian, con motivo de la conferencia de la ONU sobre biodiversidad que comienza este lunes en Ereván (Armenia), que la multinacional sueca del mueble Ikea impulsa la deforestación de los Cárpatos rumanos, uno de los últimos «pulmones» de la UE, pese a sus promesas de sostenibilidad.
Rumanía alberga el 60 % de los bosques vírgenes templados que quedan en la Unión Europea (UE), insustituibles refugios para miles de osos, linces y bisontes, entre otras especies, amenazados por la tala masiva, tanto legal como ilegal, de árboles centenarios.
Las organizaciones ecologistas, como Greenpeace y la rumana Agent Green, llevan años alertando de la constante degradación que sufren estos entornos sensibles y del papel clave que desempeña Ikea, hoy el mayor propietario forestal de Rumanía tras adquirir más de 50.000 hectáreas de los bosques de Rumanía.
En cuanto a la COP17 sobre biodiversidad, que evaluará por primera vez los avances en este ámbito, las ONGs advierten de que los objetivos fijados no se están cumpliendo porque «los gigantes de la industria» continúan practicando formas de explotación forestal que agravan la crisis.
¿El certificado FSC sirve para algo?
En su informe titulado «El manual que falta: lo que Ikea debe hacer para proteger los bosques de Europa«, publicado esta semana, los activistas denuncian «una enorme brecha» entre las promesas de la empresa de cumplir con los criterios de sostenibilidad y «su realidad operativa sobre el terreno».
Según Greenpeace, la compañía sueca se escuda en «sistemas de certificación defectuosos», como el del Consejo de Administración Forestal (FSC, por sus siglas en inglés), una organización con sede en Bonn (Alemania), y alega que la normativa aplicada no impide la extracción de madera de bosques primarios y zonas protegidas.
A modo de ejemplo, el documento incluye una investigación en la sierra de Poiana Rusca, en los Cárpatos occidentales, donde se constató una «destrucción sistemática que alimenta la red regional de proveedores de Ikea«.
Una parcela investigada había sido propuesta el año pasado para su inclusión en la lista de zonas de protección estricta, pero fue talada por completo en 2026 para fabricar camas y taburetes de la firma sueca, denuncia el informe.
«Recorrimos zonas propuestas para una protección estricta, solo para encontrar innumerables tocones frescos donde hace meses se alzaban valiosos bosques con gran biodiversidad«, cuenta Valentin Salageanu, portavoz de Greenpeace Rumanía.
Los acusados niegan el delito
El Ministerio de Medio Ambiente rumano aseguró que los trabajos se realizaron de acuerdo con un plan de «tala progresiva» que se aplica desde 1998, junto con intervenciones para favorecer la regeneración natural. Asimismo, negó que se haya retirado la parcela en cuestión de la lista de protección.
Por su parte, Ikea rechazó haber destruido bosques vírgenes y sostiene que sus operaciones son legales y cumplen los estándares FSC.
Además, la empresa destacó en un comunicado que «el hecho de que una zona sea considerada para una protección futura no implica, por sí solo, restricciones legales o de certificación vinculantes sobre las actividades de gestión forestal» y aseguró que supervisará «la regeneración del terreno para garantizar el establecimiento de un nuevo bosque«.
La superficie forestal comenzó a decaer en 1989
Desde la caída del comunismo en 1989 y la consiguiente apertura al capital privado, la superficie forestal de Rumanía cayó de 8,5 millones de hectáreas (el 38 % del territorio nacional) a entre 6,3 y 6,8 millones, según la ONU.
Además, los datos de Global Forest Watch, una plataforma que permite monitorizar los bosques de todo el mundo casi en tiempo real, revelan que el país perdió entre 2001 y 2024 unas 453.000 hectáreas de cobertura boscosa, un 5,7 % de la superficie registrada en 2000.
Pese a que el Instituto Nacional de Estadística de Rumanía reportó un leve aumento de 170 hectáreas de superficie forestal en 2025 debido a la reclasificación de tierras, la regeneración de la masa boscosa cayó un 10,1 %, mientras que el volumen de madera extraída aumentó un 4,1 % ese mismo año.
Gabriel Paun, experto de Agent Green, recuerda que a la tala ilegal se suma la explotación legal de los bosques, que «resulta profundamente destructiva» pese a contar con la documentación exigida. «La clave es luchar y comprender que esto nunca termina», concluye el activista rumano.













