Jonathan Capener heredó de su padre en 2023 Racecourse Farm, una granja de 196 hectáreas en Newcastle-under-Lyme (Staffordshire, Inglaterra). En 2024 plantó en ella 23.015 árboles autóctonos repartidos en 12,26 hectáreas. Su objetivo es volver a unir los bosques que la finca perdió o troceó durante el siglo pasado. La Forestry Commission, el organismo forestal del Gobierno británico, publicó el caso el 17 de marzo de 2026.
La mezcla incluye robles, arces campestres, avellanos y pinos silvestres, y se financió con el England Woodland Creation Offer (EWCO), la ayuda pública inglesa para crear bosques nuevos. Forma parte de un plan más amplio que suma estanques restaurados, pequeñas presas permeables y 1500 metros de setos nuevos.
Un bosque partido por la caza
La granja debe su nombre a un hipódromo que funcionó en esos terrenos a principios del siglo XX, y en las últimas décadas se dedicó sobre todo a la caza. Según el caso publicado por la Forestry Commission, los bosques se fueron partiendo para abrir líneas de tiro más despejadas.
Capener quiere convertir esas manchas sueltas en un bosque continuo y bien gestionado. «Este trabajo está ayudando a devolver al bosque el aspecto que pudo tener en tiempos de mi abuelo», explicó.
Oxhay Wood, talado en los cuarenta
El proyecto se centra en dos bosques de la finca: Bentilee Wood recuperará sus límites históricos y Oxhay Wood, una zona de 6,7 hectáreas talada en los años cuarenta, nunca se había replantado hasta ahora.
Las parcelas nuevas se plantaron pegadas a los bosques que ya existían para crear corredores de fauna, y la Forestry Commission afirma que así las especies podrán moverse libremente por el paisaje por primera vez en generaciones. Es una escala pequeña dentro del esfuerzo global por restaurar bosques degradados.
Forest Research, el instituto de investigación forestal británico, explica en una nota de 2025 que ampliar un bosque existente acelera la llegada de especies desde el bosque maduro. Para muchas plantas y hongos que se dispersan despacio, esa cercanía pesa mucho en que logren colonizar la zona nueva.
Suelo, clima y tejoneras
Para elegir las especies, el equipo usó la herramienta Ecological Site Classification de Forest Research, que cruza el suelo, el clima y el drenaje de cada parcela con lo que necesita cada árbol. En este caso tuvo en cuenta también las proyecciones de cambio climático para 2080.
Según la Forestry Commission, el terreno tenía sus propias trabas, porque había restos arqueológicos, tejoneras activas, gasoductos enterrados y una pequeña manada de ciervos que vive en la finca. Donde no se podían levantar vallas, cada árbol joven lleva su propio protector, y en las zonas valladas otros tubos más pequeños frenan a los conejos, de modo que los animales siguen usando la finca.

Once semanas de trámite
La ayuda llegó por la vía rápida del EWCO, que para terrenos de baja sensibilidad promete una respuesta en 12 semanas, y en Racecourse Farm todo el proceso duró 11, a tiempo de plantar el mismo año de la solicitud. Simon Smith, agente forestal de Robinson Forestry Ltd, tramitó la solicitud con Capener y cuenta que la rápida respuesta del técnico forestal les permitió «planificar y plantar sin perder una temporada». El proyecto logró además fondos extra por sus beneficios para el agua, el riesgo de inundación, la naturaleza y el acceso de los vecinos.
Cernícalos sobre la hierba alta
La Forestry Commission describe unas primeras señales prometedoras: desde la plantación se ven cernícalos y busardos cazando en la finca, y la hierba más alta ha atraído a una población de topillos. Los alisos plantados crecen bien y ya tienen escarabajos del aliso, que a su vez sirven de alimento a las aves.
Capener ha reservado para el bosque las tierras de peor calidad. «Me permite centrarme en mejorar el resto de los pastos», afirmó. También calcula que los bosques retendrán unas 3500 toneladas de carbono en el próximo siglo, con las que quiere compensar la huella de carbono de su otra empresa.
Parte de los árboles se plantó a lo largo de los arroyos de la granja, y la Forestry Commission espera que frenen la erosión y reduzcan las inundaciones.

Su guía Woods and Water recuerda que el agua se infiltra 60 veces más bajo un bosque que bajo la hierba y que las raíces ayudan a sujetar las orillas de los ríos. Inglaterra aplica la misma lógica en calles, parques y campos, donde plantará hasta 500.000 árboles contra el calor y las inundaciones.
Inundaciones y especies, sin medir
El caso de la Forestry Commission no dice cuánto ha bajado el riesgo de inundación en la finca ni cuántas especies nuevas han llegado, y las aves y los topillos son observaciones tempranas, no un seguimiento científico. Tampoco se ha publicado el coste total ni la cuantía de la ayuda.
Forest Research advierte de que los beneficios de un bosque nuevo pueden tardar años en llegar. En otro lugar de Inglaterra, un bosque plantado hace 25 años sobre un campo de cultivo aún tenía suelo, plantas y hongos distintos de los del bosque antiguo vecino.
La Forestry Commission aconseja a otros propietarios pensar en un plan a 15 años, y el agente forestal ya prepara un plan de gestión para Racecourse Farm, donde la plantación ocupa algo más del 6 % de sus 196 hectáreas.
Foto: Robinson Forestry Ltd / Forestry Commission










