El lago Titicaca ha bajado 59 centímetros en la estación boliviana de Huatajata entre el 24 de abril y el 16 de octubre de 2026. Lo registra el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) de Bolivia. Su escala marcaba 3,86 metros en abril y 3,27 metros a mediados de octubre.
En el lado peruano, el Senamhi de Perú prevé menos agua de lo normal en los ríos del lago desde diciembre, y su oficina de Puno calcula además que 2027 puede empezar con menos lluvia de lo normal.
La escala de Huatajata
Huatajata está en la orilla boliviana, junto al lago Menor, y allí el SENAMHI lee cada mañana una escala hidrométrica que luego convierte en metros sobre el nivel del mar. El 16 de octubre dio 3,27 metros, unos 3807,68 metros de altitud, lo que deja una media de unos 2,4 centímetros por semana en las 25 semanas transcurridas desde abril.
Según el boletín técnico, el agua está 28 centímetros más baja que el 16 de octubre de 2025, aunque la tabla del boletín semanal da 3,57 metros para aquel día y deja la diferencia en 30. Frente a la misma fecha de 2024, en cambio, el lago está 47 centímetros más alto.
Tras repasar los máximos y mínimos desde el año 2000, los hidrólogos bolivianos concluyen que el nivel «va en descenso y no muestra una tendencia de mejorar». Desde 2016, solo el máximo de 2022 alcanzó la media histórica de 439 centímetros.
Récord de 2,68 metros en 2025
En 2023, 2024 y 2025 el lago batió tres veces seguidas su mínimo histórico en la serie de Huatajata, que arranca en 1973, y el récord llegó el 3 y el 4 de enero de 2025, con 2,68 metros en la escala. El SENAMHI culpa de los mínimos de 2024 y 2025 a la escasa lluvia del año hidrológico 2022/23.
La última temporada húmeda tampoco lo compensó, porque cerró con un déficit de unos 25 milímetros de lluvia. En todo el año hidrológico 2025/26 el nivel se movió solo 48 centímetros, cuando en el anterior se había movido 138.
Tres ríos peruanos más flojos
El Senamhi de Perú, que depende del Ministerio del Ambiente, publica sus propias cotas, y como no casan con las del SENAMHI boliviano conviene comparar descensos y no alturas. El 20 de abril, el organismo situó el máximo del año cerca de 3808,96 metros. Las lluvias de principios de abril habían empapado suelos, humedales y cabeceras, y esa agua fue llegando poco a poco al lago.

A partir de ahí tocaba bajar de forma gradual durante la temporada seca, avisó entonces el Senamhi. Aun así, pensaba que el año iría mejor que 2023, cuando el descenso del agua afectó al «transporte lacustre», a la pesca y a los ecosistemas del lago.
Los ríos peruanos que alimentan el Titicaca bajaron normales en septiembre, contó el informativo Hidroinforma del Senamhi a principios de octubre. El pronóstico, sin embargo, empeora, porque desde diciembre el Huancané, el Ramis y el Ilave llevarían de media menos caudal de lo normal, y el organismo pide vigilar el agua en la sierra sur «ante un posible escenario de déficit».
Una nota del 15 de octubre añade que el noroeste de Puno tuvo en septiembre zonas moderadamente secas y que en la sierra sur encadenaron días sin lluvia hasta el 10 de octubre. Del 11 al 16 de octubre, el Senamhi activó también un aviso por riesgo de incendios forestales que incluía Puno.
Puno ante un trimestre seco
El 8 de octubre, en un foro virtual sobre El Niño 2026-2027, la Dirección Zonal 13 del Senamhi presentó sus perspectivas para Puno. Entre enero y marzo, el altiplano tiene entre un 41 y un 46 % de probabilidad de lluvias bajo el promedio, frente al 39-40 % de lluvias normales y el 19 % de un trimestre más húmedo.
El Senamhi da esas probabilidades por equilibradas entre un trimestre seco y uno normal, y recuerda que «El Niño no implica necesariamente una sequía extensa». En el foro, instituciones y organizaciones agrarias pidieron revisar los planes de contingencia e identificar las zonas y poblaciones más vulnerables. En el Pacífico, la NOAA da un 75 % de probabilidad a un El Niño récord este otoño.
Nadie pronostica el nivel de diciembre
Ningún boletín dice cuánto bajará aún el lago, y aunque el Senamhi esperaba lluvias localizadas desde el 19 de octubre, el nivel solo subirá si los ríos aportan más agua de la que se pierde. Un estudio del Instituto Geofísico del Perú y otros centros, publicado en 2025 en Frontiers in Climate, atribuye a la evaporación en torno al 90 % de las salidas del lago y sitúa los mínimos habituales entre noviembre y enero.
Tampoco hay cifras oficiales sobre el efecto en la navegación, la pesca o el turismo de este año. La fuente principal de estos datos es el boletín semanal del lago Titicaca del SENAMHI de Bolivia, del 16 de octubre de 2026.
Otros grandes lagos viven caídas parecidas, ya que el lago Powell tocó su mínimo histórico en septiembre y el descenso del mar Caspio amenaza sus costas. En Bolivia, el Titicaca arrastra además un grave problema de contaminación.
Imagen: SENAMHI Bolivia









