Casi 600 bacalaos de Murray adultos nadan desde el sábado 10 de octubre en el lago Bonney, junto a Barmera, en Australia Meridional. Algunos miden hasta un metro. RecFish SA, la asociación de pescadores que hizo la suelta, calcula que pesan unas dos toneladas.
El Gobierno del estado anunció la suelta el 12 de octubre. Su nota habla de unos 600 peces y de más de dos toneladas. La suelta forma parte de su plan de 6,6 millones de dólares australianos para la pesca recreativa.
La organizaron la nueva Autoridad de Pesca Recreativa, RecFish SA y el Ayuntamiento de Berri Barmera. Una semana antes, el estado había echado miles de truchas arcoíris en el embalse de Happy Valley.

Adultos en vez de alevines
En el río, las repoblaciones suelen hacerse con crías. El Departamento de Industrias Primarias y Regiones (PIRSA) suelta alevines de bacalao en el Murray junto a RecFish SA y la comunidad de Riverland. En el lago Bonney se ha hecho al revés, con peces ya maduros. RecFish SA quiere así mejorar la pesca y atraer visitantes a la comarca, por una vía distinta de la suelta de 200 peces autóctonos en el río Manzanares.
Su director ejecutivo, Asher Dezsery, ve la reintroducción como «un paso emocionante para reconstruir poblaciones devastadas por la sequía», según la nota oficial del Gobierno.
La Autoridad de Pesca de Victoria explica que esta especie suele madurar a los cuatro años. Freza en primavera y verano, con el agua entre 16 y 21 grados. Una hembra puede poner hasta 40.000 huevos en troncos huecos o en aguas someras.
Considerado uno de los mayores peces nativos de agua dulce de Australia, el bacalao de Murray puede llegar a 1,8 metros y 113,5 kilos. Lo normal son 55 a 65 centímetros y de 2 a 5 kilos. La ley federal lo cataloga como amenazado desde 2003.
Del mismo plan saldrán 1,75 millones para RecFish SA en cuatro años. Con ellos representará a los pescadores y pagará su programa de marcado y traslado de peces.
Bonney, somero y salobre
El lago Bonney ocupa unos 16 kilómetros cuadrados, casi todo con menos de dos metros de fondo. Está justo aguas arriba de la esclusa 3 del Murray. Lo unen al río dos arroyos y los humedales de Loch Luna.
Esa conexión renueva poco el agua, y la evaporación concentra las sales. Un informe del instituto de investigación SARDI da al lago entre 2000 y 10.000 microsiemens por centímetro de conductividad, cuando en el río no pasa de 600. Los autores consideran esa salinidad tolerable para los peces nativos, aunque es el gran condicionante de la calidad del agua del lago.
SARDI describe además poca madera sumergida y una franja estrecha de eneas en la orilla. El viento y el oleaje frenan las plantas acuáticas. Para el bacalao importa, porque busca troncos para refugiarse y frezar.
La carpa domina las redes
En el otoño austral de 2023, SARDI puso redes en 12 puntos del complejo Bonney-Loch Luna y sacó 4192 peces de diez especies. La carpa común, invasora, supuso el 74 %, y en la tabla no aparece ni un bacalao de Murray. En el propio lago salieron 1307 peces, y 841 eran carpas.
Los autores ligan ese dominio a la gran riada del Murray de 2022-2023. Durante la crecida, un dique en el arroyo Chambers aisló el lago del río hasta el 30 de enero de 2023. En España se ataca un problema parecido con la retirada selectiva de peces invasores en el embalse de Bellús.
El pondi de los Barmerara Meru
Norm Wilson, de la River Murray and Mallee Corporation, habla en la nota del pondi, el nombre aborigen del bacalao y su pez tótem. Según sus relatos, ensanchó el río moviendo la cola de un lado a otro.
Según Wilson, el lago se llamaba Nookampka y sus propietarios tradicionales son el clan Barmerara Meru, del pueblo Ngawadj. Para su gente, participar en una suelta tan grande es «un momento emocionante». Espera que los peces «crezcan hasta ser pondi más grandes» y que encuentren el estrecho canal que lleva de vuelta al Murray.
Veda hasta el 31 de diciembre
La pesca del bacalao de Murray está cerrada para proteger la freza, y la temporada de captura y suelta no abrirá hasta enero. Mientras, se pueden pescar perca dorada, perca europea y carpa.
Las normas de PIRSA para el Murray prohíben buscarlo del 1 de agosto al 31 de diciembre, también al curricán. Las multas llegan a 20.000 dólares australianos. De enero a julio se puede capturar, pero vuelve al agua enseguida. PIRSA pide anzuelos sin muerte y sacaderas sin nudos, y desaconseja las líneas finas y sujetarlo en vertical.
Sin juveniles nacidos en Bonney
Ninguna fuente oficial ha dicho aún si los peces soltados sobreviven o crían. Para hablar de recuperación harán falta juveniles nacidos en el lago. El efecto sobre el turismo tampoco tiene cifras, y otras repoblaciones, como la de la trucha westslope en un lago de Yellowstone, se miden durante años.
SARDI cree que mover más el nivel de la esclusa 3 podría ampliar la vegetación y bajar la salinidad. Aun así, prevé que los peces del lago «seguirán dominados por especies generalistas». Su informe, firmado por C. M. Bice y J. Fredberg en septiembre de 2023, servirá de referencia para medir los cambios.
Foto: Gobierno de Australia Meridional (WE ARE.SA)











