Trinidad y Tobago refuerza la vigilancia para proteger al ibis escarlata de la caza furtiva

Arantxa G.
Publicado el 30 de octubre de 2026 a las 10:31
Síguenos
Ibis escarlata posado entre la vegetación del pantano de Caroni, en Trinidad y Tobago.

El ibis escarlata afronta también la contaminación y la pérdida de hábitats de agua dulce en el pantano de Caroní.

El ibis escarlata, una de las aves que aparecen en el escudo de Trinidad y Tobago, afronta amenazas en uno de sus principales refugios: el pantano de Caroní. La caza furtiva, la contaminación y la pérdida de hábitats de agua dulce han llevado al Gobierno a reforzar la presencia de guardaparques y organizar operaciones de limpieza.

Los conservacionistas han observado un descenso gradual de ejemplares en Caroni, pero advierten de que ese cambio local no permite confirmar una disminución global, ya que las aves utilizan distintos lugares de anidación. La investigadora Rahanna Juman señala además la pérdida de unas 20 hectáreas de manglar en el sector orientado al mar y la entrada de agua salada por canales de drenaje.

Conservar las zonas de alimentación resulta especialmente importante para los jóvenes, que dependen de invertebrados de agua dulce. Mientras se reclaman análisis ante posibles vertidos, una operación en el río Cunupia retiró 464 kilos de residuos. Los especialistas piden extender la protección a otros humedales, como Gordineau, donde también se concentran estas aves.

El ibis escarlata

La caza furtiva, la contaminación y la pérdida de hábitats de agua dulce amenazan al ibis escarlata, el ave nacional de Trinidad y Tobago, lo que ha despertado gran preocupación entre los conservacionistas y ha llevado al Gobierno a tomar cartas en el asunto.

Los expertos han observado un descenso gradual en el número de ejemplares presentes en el pantano de Caroni, el bosque de manglares más grande y el segundo humedal del país, pero consideran difícil determinar si la población global de ibis escarlata ha disminuido debido a que utilizan diferentes sitios de anidación.

El ibis escarlata, una de las dos aves que aparecen en el escudo de armas de Trinidad y Tobago como símbolo nacional, se caracteriza por su cuerpo esbelto, pico curvado y plumaje rojo brillante, que representa el espíritu vibrante del país.

Allister Nanan, director ejecutivo de Nanan’s Caroni Bird Sanctuary Tours, declaró que la caza furtiva sigue siendo un gran problema y pidió una aplicación más rigurosa de las leyes vigentes de protección de la vida silvestre.

La gente continúa cazando el ibis escarlata, pese a que ha sido declarado especie ambientalmente sensible. Para muchos, este ave es un manjar y su carne se vende a 150 dólares trinitenses (22 dólares estadounidenses) por libra.

La caza furtiva conlleva una multa de 100.000 dólares trinitenses (14.735 dólares estadounidenses) o dos años de prisión, según la Ley de Gestión Ambiental, pero no se han registrado condenas por este delito desde 2023.

Nanan también indicó que recientemente informó a la Autoridad de Gestión Ambiental sobre la presunta entrada de aguas residuales sin tratar en el pantano y solicitó el análisis del agua para evaluar el alcance de la contaminación.

A estos riesgos se suman los gatos callejeros que depredan aves y la intrusión de agua salada, que está dañando los hábitats de agua dulce y reduciendo las fuentes de alimento para las aves.

El peligro de la pérdida de hábitats

La doctora Rahanna Juman, subdirectora del Instituto de Asuntos Marinos de Trinidad y Tobago, afirmó que se han perdido aproximadamente 20 hectáreas de manglares en el sector del pantano de Caroni orientado hacia el mar.

Juman explicó que los canales de drenaje, creados originalmente para facilitar la agricultura y la construcción de viviendas, también permiten la entrada de agua de mar tierra adentro.

Los ibis escarlata jóvenes dependen de invertebrados de agua dulce para alimentarse, por lo que la pérdida de estos hábitats es particularmente significativa y está llevando cada vez más a las aves a posarse cerca de las carreteras en busca de alimentos.

«Si queremos proteger estas especies, debemos proteger su hábitat», subrayó Juman, añadiendo que los esfuerzos de conservación deberían extenderse a otros humedales, incluido el pantano de Gordineau, en el sur de Trinidad.

Sobre el pantano de Gordineau, Edward Moodie, presidente de la Iniciativa de Resiliencia Climática Sostenible, reveló que, debido a los problemas en Caroni, más aves están llegando a este humedal.

Moodie explicó que la disminución del nivel del agua en algunas zonas de Gordineau ha facilitado el acceso de las aves a los crustáceos, lo que ha incrementado su actividad alimenticia.

Más guardaparques y labores de limpieza

La crisis ha empujado al Gobierno a emprender labores de limpieza para abordar la contaminación y la acumulación de residuos en los manglares, que absorben y almacenan dióxido de carbono, siendo elementos importantes para la mitigación del cambio climático.

El ministro de Agricultura, Tierras y Pesca, Ravi Ratiram, participó junto con funcionarios de la División Forestal, voluntarios y grupos ambientalistas en una operación en el río Cunupia, donde se retiraron 464 kilogramos de botellas de plástico, vidrio y basura doméstica.

Ratiram explicó que las lluvias arrastraron los desechos hacia los manglares, donde los sistemas radiculares retuvieron la basura antes de que llegara al océano.

Además, la División Forestal también ha incrementado el número de guardaparques para proteger la fauna silvestre.

El pantano de Caroni abarca más de 5000 hectáreas y alberga las tres especies de manglares nativas de Trinidad y Tobago, que proporcionan un hábitat para numerosas especies de aves, siendo el ibis escarlata, sin duda, su atractivo más reconocible.

La importancia de Caroni cuenta con reconocimiento internacional: fue designado humedal Ramsar el 8 de julio de 2005 y el espacio inscrito abarca aproximadamente 8.398 hectáreas. Esa superficie comprende un mosaico de manglares, marismas, lagunas y llanuras intermareales. Su diversidad ayuda a entender por qué proteger al ibis exige conservar el funcionamiento del conjunto: las alteraciones del agua, los vertidos o la pérdida de vegetación pueden afectar a lugares distintos de aquellos donde las aves se reúnen para descansar.

Arantxa G.

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

Deja un comentario

Boletín semanal

Las noticias más relevantes del medio ambiente, cada lunes en tu correo

El periódico verde. Desde 2004 informando con rigor y criterio periodístico sobre medio ambiente, naturaleza, energía y cambio climático, en español y en inglés.

© 2026 ECOticias.com · El periódico verde · Desde 2004 ↑ Arriba