La combinación de altas temperaturas, sequía, vegetación seca y condiciones meteorológicas adversas están en la mayoría de las ocasiones detrás de los grandes incendios forestales en España y, además, complica las labores de extinción.
Los incendios forestales en España se han llevado por delante cerca de 630.000 hectáreas si echamos la vista atrás los últimos dos años, una superficie que refleja la magnitud del impacto de los grandes fuegos sobre el territorio.
Este balance triste y trágico nos trae de nuevo a la cabeza la importancia de apostar por la prevención de incendios, la gestión forestal y la adaptación al cambio climático entre los grandes retos ambientales. Proteger los montes exige reforzar la vigilancia y actuar sobre los factores que incrementan el riesgo de grandes incendios.
La magnitud de los incendios forestales en España en los últimos dos años
La campaña de incendios forestales 2026 ha cerrado uno de los peores años en lo que va de siglo, en concreto el segundo peor, con unas 275.000 hectáreas calcinadas, sólo superado por el ejercicio anterior, el de 2025, cuando ardieron casi 355.000 hectáreas, según los datos de Protección Civil y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
Los dos últimos años han sido especialmente negativos para el medioambiente español, con unas 630.000 hectáreas devoradas por las llamas, lo que equivale a la extensión de toda la provincia de Tarragona.
España no registraba dos años consecutivos tan adversos en superficie forestal quemada desde mediados de los años ochenta, hace unos 40 años.
La campaña de incendios forestales 2026, que concluye este 31 de octubre, según fijó el Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOD), ha sido devastadora no sólo por el número de hectáreas quemadas, sino también por las 21 vidas que se han cobrado estos siniestros a lo largo del año, uno de los peores de los que se tiene registros en España.
Especialmente grave en términos de vidas humanas fue el incendio de Los Gallardos (Almería) del pasado 9 de julio, donde fallecieron 15 personas. El fuego avanzó con enorme rapidez, favorecido por el viento, la vegetación seca y una orografía complicada con barrancos y caminos que se convirtieron en una “ratonera” para los vecinos que intentaban escapar.
Precisamente Los Gallardos ha ejemplificado la «vulnerabilidad» de las poblaciones situadas en la interfaz urbano-forestal (donde las viviendas entran en contacto con el monte), especialmente en zonas de asentamientos dispersos, vegetación inflamable y caminos difíciles de evacuar.
Los mayores incendios forestales de España
Los cuatro mayores incendios forestales de los que se tienen registros en España -desde 1961- se han producido en los dos últimos ejercicios, 2025 y 2026, todos ellos claramente por encima de las 30.000 hectáreas, lo que ha puesto de manifiesto un cambio de tendencia en la magnitud de estos siniestros.
El cambio climático, las olas de calor, el estrés hídrico de la vegetación y el incremento de las temperaturas medias en buena parte del verano han sido determinantes, según los expertos, para la aparición de estos macroincendios, que tienen una virulencia extrema y son difíciles de sofocar.
El incendio de Niebla (Huelva), que calcinó más de 39.800 hectáreas en agosto; el de Burgohondo (Ávila), con casi 34.000 hectáreas en julio, y el de la Mierla (Guadalajara), también en julio, con 33.000 hectáreas arrasadas, son los fuegos más grandes de 2026 y también encabezan el ránking de los incendios más devastadores desde 1961, año desde el que se tienen registros.
El fuego de Burgohondo, que coincidió en el tiempo con otro incendio cercano y de gran magnitud, el de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias (ambas localidades en Madrid), motivaron que el 23 de julio y por primera vez en España se declarara la emergencia de interés nacional y la Situación Operativa 3 por un incendio forestal, el máximo nivel de respuesta en materia de Protección Civil ante crisis graves.
Junto a los tres grandes incendios de 2026, el otro siniestro forestal que encabeza el ránking de los fuegos con más hectáreas quemadas se produjo en agosto de 2025 en los límites de las provincias de Orense, Lugo y León, y afectó a algo más de 37.700 hectáreas.
Según los datos de Protección Civil, desde principios de 2026 España ha sufrido 8.122 siniestros forestales, lo que supone un incremento del 151 % respecto a la media del decenio, debido a esa combinación de altas temperaturas, sequedad del combustible vegetal y virulencia de varios grandes incendios forestales (GIF).
El país más afectado de la Unión Europea
El cambio climático, las olas de calor, el estrés hídrico de la vegetación y el incremento de las temperaturas medias en buena parte del verano han sido determinantes, según los expertos, para la aparición de estos macroincendios, que tienen una virulencia extrema y son difíciles de sofocar.
España concentró aproximadamente el 43 % de la superficie arrasada por incendios forestales en toda la Unión Europea hasta finales de octubre, con unas 301.000 hectáreas, según los últimos datos del sistema de detección Copernicus, que cifran en casi 702.000 hectáreas lo quemado en la UE en lo que va de 2026.
Los datos del sistema Copernicus difieren de los ofrecidos por el Ministerio de Transición Ecológica, ya que este último los recibe con cierto decalaje desde las comunidades autónomas, mientras que el sistema europeo utiliza sensores y satélites de observación de la Tierra para detectar anomalías térmicas y trazar los perímetros afectados de manera casi automática.
España fue, con diferencia, el país europeo más afectado en 2026 por los incendios forestales, seguido de Italia (17 %) y Francia (14 %), mientras que los países del grupo mediterráneo de la UE concentraron el 94 % de la superficie quemada en el bloque comunitario, según los datos del centro de investigación Zero Carbon Analytics.
En esta tabla se refleja el número de hectáreas quemadas anualmente por los incendios forestales en España desde el año 2000, según los datos recopilados en distintos informes del MITECO:
| AÑO | HECTÁREAS QUEMADAS |
| 2000 | 188.586 |
| 2001 | 93.297 |
| 2002 | 107.464 |
| 2003 | 148.172 |
| 2004 | 134.193 |
| 2005 | 188.672 |
| 2006 | 155.363 |
| 2007 | 86.113 |
| 2008 | 50.321 |
| 2009 | 120.094 |
| 2010 | 54.770 |
| 2011 | 102.162 |
| 2012 | 218.957 |
| 2013 | 61.691 |
| 2014 | 48.718 |
| 2015 | 109.783 |
| 2016 | 69.243 |
| 2017 | 183.499 |
| 2018 | 26.994 |
| 2019 | 86.636 |
| 2020 | 71.367 |
| 2021 | 92.556 |
| 2022 | 270.289 |
| 2023 | 96.018 |
| 2024 | 49.763 |
| 2025 | 354.747 |
| 2026 | 275.209 |
La concentración del daño resulta especialmente significativa. Tomando las superficies aproximadas citadas para Niebla, Burgohondo y La Mierla, estos tres incendios suman alrededor de 107.000 hectáreas, cerca del 39 % del balance provisional de MITECO para 2026. El cálculo muestra cómo unos pocos episodios pueden determinar gran parte de la superficie anual quemada. Esa concentración refuerza la importancia de anticipar situaciones de propagación extrema y preparar la protección de las poblaciones situadas junto al monte.












